Crisis internacional

Julio Gambina ante la escalada en Medio Oriente: “No tengamos duda de que eso impacta en precios”

El economista advirtió que la suba del petróleo por la crisis en Medio Oriente puede volver a acelerar la inflación y agravar el deterioro del poder adquisitivo en la Argentina.

Julio Gambina advirtió sobre el escenario global (Perfil)

El economista Julio Gambina analizó en diálogo con Canal E el impacto de la suba del precio del petróleo, la nueva aceleración de los servicios públicos y el dato de inflación en la Ciudad de Buenos Aires, que marcó un 2,6% en febrero, por debajo del 3,1% de enero.

Durante la entrevista, el especialista advirtió que la escalada del conflicto en Medio Oriente vuelve a instalar el problema inflacionario a nivel global y que, en la Argentina, el encarecimiento de la energía puede tener efectos directos sobre los combustibles, los precios y el poder adquisitivo.

La suba del petróleo y el impacto global

Gambina explicó que la guerra en Medio Oriente ya está teniendo consecuencias económicas concretas. “Hace muy poquitas semanas tenías un petróleo a 60 y este fin de semana superó la barrera de los 100”, señaló. Según indicó, el conflicto en la región y las dificultades de abastecimiento por el cierre del estrecho de Hormuz generan un impacto fuerte sobre la economía mundial. “El impacto en las bolsas globales, en la economía mundial, es muy importante”, remarcó.

Para el economista, el aumento del barril reaviva un problema que ya venía preocupando a los mercados desde la pospandemia: la inflación internacional. “Con esta suba del precio del barril vuelve a aparecer el tema inflacionario con mucha fuerza”, afirmó.

Argentina, entre el superávit energético y el riesgo inflacionario

Gambina sostuvo que el nuevo escenario energético tiene una doble cara para la Argentina. Por un lado, el país pasó de una situación de déficit a un superávit energético, lo que fortalece su perfil exportador. “En 2025 la Argentina tuvo unos 7.000 millones de dólares de superávit energético”, detalló. Según explicó, ese dato cobra relevancia en un contexto en el que el país busca nuevas inversiones para ampliar la producción de petróleo no convencional.

Sin embargo, advirtió que ese beneficio externo no elimina el problema de los precios internos. “No tengamos duda de que eso impacta en precios”, dijo al referirse al encarecimiento del petróleo y sus derivados.

Combustibles, YPF y la intervención del Gobierno

Consultado sobre la posibilidad de que el aumento del crudo se traslade rápidamente a los combustibles, Gambina afirmó que el Gobierno tiene margen de intervención, pese a su discurso de libre mercado. “La política intervencionista del Gobierno, y lo digo de nuevo, intervencionista”, sostuvo. En esa línea, remarcó que YPF sigue teniendo un rol clave en la política energética local.

YPF siempre ha manejado políticamente los precios”, señaló. Para el economista, aunque la petrolera tenga estructura societaria privada, su gestión pública permite condicionar el ritmo y la magnitud de los aumentos. Aun así, aclaró que la evolución de los precios no depende solamente de la política local. “No depende tanto del Gobierno argentino o de YPF, sino de la coyuntura global. Y eso es inestabilidad pura, incertidumbre pura”, advirtió.

Inflación en CABA: servicios y alimentos por encima del promedio

Al analizar el dato de inflación de la Ciudad de Buenos Aires, Gambina consideró que la desaceleración mensual no cambia el cuadro general. Aunque el índice bajó al 2,6% en febrero, remarcó que los rubros esenciales siguen presionando con fuerza. “Es muy condicionante el precio de los servicios públicos, algo así como que primero se pagan los servicios y luego lo demás”, explicó.

Además, señaló que los alimentos también volvieron a crecer por encima del promedio. “Hoy tenés un costo de atención de la vivienda más alimentos que están por encima del promedio y, por lo tanto, el tema es complicado”, afirmó.

Salarios, jubilaciones y poder de compra

Para el economista, la discusión sobre inflación no puede reducirse solo al índice mensual. En su análisis, el problema central pasa por la capacidad real de compra de la población. “Por ahí no es tanto los precios, sino lo que puedo comprar con mis ingresos”, sostuvo. En ese marco, remarcó que la mayoría de los salarios y jubilaciones no logra acompañar el aumento del costo de vida.

Son muy poquitos los salarios o jubilaciones que pueden mostrarse con capacidad de confrontar la suba de los precios”, señaló.

Las dudas sobre la desaceleración inflacionaria

Gambina también puso en duda que la baja de la inflación pueda consolidarse en los próximos meses. Recordó que el Gobierno mantiene la expectativa de que el índice comience con cero en agosto, pero consideró que ese escenario es incierto. “Es muy difícil”, dijo sobre esa posibilidad. Y agregó: “Suena mucho a campaña electoral”.

Para el economista, la desaceleración solo podrá ser percibida como un alivio real si mejoran las condiciones de vida. “Precios en alza, ingresos populares en baja”, resumió, al trazar el cuadro económico actual.