El presidente Javier Milei anunció la creación de un "grillete fiscal", una iniciativa destinada a impedir por ley el déficit presupuestario y a establecer consecuencias directas para los responsables de las finanzas públicas. La medida prevé que, si el Congreso no corrige un resultado deficitario en un plazo determinado, los dirigentes políticos dejarán de percibir sus salarios, incorporando al Estado el principio de skin in the game, según el cual quienes toman decisiones deben asumir personalmente sus consecuencias.
Aunque presentada como una innovación para la Argentina, la propuesta tiene antecedentes internacionales. Uno de los más conocidos fue impulsado por el inversor Warren Buffett, quien planteó en Estados Unidos una regla que impediría la reelección de todos los legisladores si el déficit fiscal superaba el 3% del Producto Bruto Interno (PBI). El objetivo era desalentar el gasto público excesivo y alinear los incentivos políticos con la sostenibilidad fiscal.
Singapur, el modelo que combina incentivos y disciplina fiscal
Para la Argentina, Milei plantea un esquema más estricto, en línea con su política de equilibrio de las cuentas públicas. Especialistas también vincularon la iniciativa con el caso de Singapur, considerado uno de los ejemplos más exitosos de incentivos aplicados a la gestión pública.
Desde la década de 1980, el país asiático implementa un sistema de remuneración flexible para sus principales funcionarios. Los salarios de ministros y legisladores se ubican entre los más altos del mundo, pero cerca del 35% de sus ingresos depende del cumplimiento de objetivos económicos y sociales.
Entre las variables evaluadas figuran el crecimiento del ingreso real de la población, la mejora de los ingresos del sector de menores recursos, la evolución del desempleo y el crecimiento del PBI. Cuando esas metas no se alcanzan, los funcionarios pierden una parte significativa de su remuneración.
A este esquema se suma una estricta regla constitucional que impide a los gobiernos finalizar su mandato con déficit fiscal neto. La combinación de incentivos económicos y disciplina presupuestaria permitió a Singapur mantener superávits fiscales de manera sostenida desde comienzos de este siglo, con baja presión tributaria y un gasto público reducido en comparación con otras economías desarrolladas.
La propuesta de Milei para fortalecer la disciplina fiscal
La propuesta de Milei busca trasladar esa lógica al caso argentino: vincular la responsabilidad política con el desempeño fiscal para fortalecer la disciplina presupuestaria y evitar que el costo de los desequilibrios recaiga exclusivamente sobre los contribuyentes.