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COLUMNISTAS / opinion
domingo 19 mayo, 2019

Fernández para la Victoria

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por Pablo Marchetti

Alberto Fernandez en el balcón de su residencia en la Capital Federal, luego de conocerse su candidatura como compañero de formula de Cristina Fernandez de Kirchner. Foto: Sergio Piemonte
domingo 19 mayo, 2019

¡Carajo! ¡Mierda!
Estoy en mi oficina, escribiendo en la compu que está sobre mi escritorio y de repente me enfurezco, grito, empiezo a golpear la mesa.

—¿Qué te pasa? –pregunta Carla, que está sentada en una silla, en un rincón, con la vista clavada en su iPad–. ¿Te volviste loco?
—No, pasa que tenía la columna casi lista y justo me llega la información de la fórmula Fernández-Fernández, así que voy a tener que cambiar todo.—Fernández-Fernández –repite Carla, como buscando alguna explicación al desconcierto político, al escuchar cómo quedan juntos los apellidos del candidato a presidente y la candidata a vice.
—¿Por qué hace esto? –pregunto–. ¿Cuál es el sentido?
—En primer lugar, supongo que es que no dejemos de hablar de ella –responde Carla–. Hablamos de ella porque fue a la Feria a presentar su libro, hablamos de ella cuando la cita la Justicia, ya era hora de que hablemos de ella porque finalmente se develó el misterio de saber si se presentaba o no.
—Eso es cierto, pero… ¿esto cuenta como presentarse o no? –pregunto.
—No sé, pero esto abre la puerta a muchas otras posibilidades que hasta este momento nadie había imaginado.
—¿Por ejemplo?
—Macri como candidato a vice de Balcarce, ponele.
—¡Pero Balcarce se murió! –digo.
—Bueno, entonces ese puesto tendrá que ser para el Mago Sin Dientes –insiste Carla–. Yo creo que acepta, seguro.
—No lo tengo muy claro. Lo que sí me queda claro es que si es así, se van a enfrentar dos modelos de país completamente diferentes.
—En eso tenés razón. Son dos modelos de país que se pelean entre sí. Se pelean… por ver quién admira y quiere más a Donald Trump.
—¿Vos decís? –pregunto.
—Por supuesto –insiste Carla–. Primero, Macri recibió el apoyo de la Casa Blanca a su gestión. Pero en la presentación en la Feria del Libro, Cristina dijo que teníamos que seguir el modelo de los Estados Unidos de Trump, que le estaba yendo fenómeno.
—¿Vos decís que el amor por Trump puede cerrar la grieta?
—¿Por qué no? Es probable. Sobre todo si Cristina sigue haciendo ese tipo de declaraciones en ese tipo de lugares.
—¿Qué lugares? –pregunto–. No te entiendo.
—Vos fijate que fue a la Feria del Libro a elogiar a Trump. Y antes, cuando habló en Clacso, dijo eso de “unir los pañuelos verdes con los pañuelos celestes”.
—Citas conservadores en auditorios progresistas –opino–. Y sí, es raro.
—Menos mal que no está más 6,7,8. Porque si no, iba al programa solo para hablar bien de Clarín y de Magnetto. Y que no se le ocurra dar una charla en Vélez, porque es capaz de elogiar a Mauro Zárate.
—¿Vos decís que no estuvo bien haber ido a la Feria del Libro? –pregunto.
—¡Claro que estuvo bien! ¿O qué te pensás? ¿Que porque es peronista solo tiene derecho a ir a la Feria de la Alpargata?
—Bueno, no quise decir eso…
—La comunidad organizada, La razón de mi vida, Sinceramente… está claro que el peronismo está dentro de aquello que conocemos como “religiones de los libros”.
—Mientras tanto, en el Gobierno no saben si sigue o no Cambiemos, si se va o no la UCR…
—Bueno, tampoco hay que dramatizar tanto. Si se va la UCR tal vez no sea tan malo.
—¿Vos decís?
—Y, si se va la UCR se iría Oscar Aguad, el ministro que dijo que el ARA San Juan se hundió porque la tripulación no manejaba bien.
—Que es como decir que la tragedia de Once fue culpa del maquinista…
—… o que Pepita la Pistolera mató a José Luis Cabezas. O que las Torres Gemelas cayeron porque los pilotos de avión no eran muy buenos.
—¿Ves? Ese tipo de declaraciones también sirven para cerrar la grieta.
—Entre eso y el amor por Trump, los argentinos podemos empezar un camino de reconciliación –dice Carla.
—A propósito, ¿cómo se les dice a los seguidores de Trump? ¿Trumpistas? ¿Trumperos? ¿Trumposos?
—No sé, pero yo estoy empezando a extrañar un poco las épocas en las que los referentes eran Nelson Mandela o Pepe Mujica.
—Y yo también extraño la idea de “la patria grande” –reconozco.
—Por eso no te preocupes –dice Carla.
—¿No?
—Para nada –concluye–. Con Evo, Correa, Chávez y Lula se habló de la idea de patria grande. Pero ahora con Trump podemos pensar en otra idea superadora: la de “patria muchísimo más grande”. Porque aunque no parezca, el tamaño de la patria sí que importa.

 

*Periodista.


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