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Recrear vínculos

Hacer Navidad

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| Cedoc

Estamos a pocos días de la Nochebuena y la Navidad, más allá de las creencias, es una de las narraciones más maravillosas que ha sido copiada por la literatura en múltiples versiones. Una mujer embarazada que, junto a su pareja, para ser censados, va a su ciudad natal. Allí, en Belén, sin poder encontrar lugar donde alojarse, tienen a su hijo en un pesebre.

El nacimiento de un Dios en un establo. Los magos, la estrella que los guía, los pastores, los ángeles, los animales del corral. En medio de todos ellos, un recién nacido, una criatura indefensa, un Dios indefenso.

Acaso el día de Navidad es la fecha más plena de propósitos espirituales de Occidente. Encierra la intención de una noche de paz que se vaya repitiendo cada noche y cada día desde la magia de ese niño.

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La niñez tiene el extraño poder de conmover a primera vista. Provoca una sensación de empatía diferente a la empatía real y, tantas veces, alejada de la solidaridad concreta.

Hace cinco años una foto recorrió el mundo, la de Aylan Kurdi, un niño sirio de tres años que apareció ahogado en la costa turca intentando llegar en un bote, junto a otros refugiados, con destino a Grecia.

Las fotos se duplicaron por el mundo y aparecieron reflexiones en todas las lenguas. Las fotos de Aylan ya son olvido mayoritario.

La cantidad de niños/as pobres hace un año era muy alta, siete millones. Un año después, pandemia y política mediante, se incrementó a 8,3 millones.

El 64% de los niños, niñas y adolescentes viven en hogares con ingresos por debajo de la línea de pobreza (Informe UCA). Hemos escuchado en más de un discurso de diversos signos partidarios que los niños/as y jóvenes son el futuro. Es una tarea difícil imaginar los rostros del porvenir con estas cifras.

La pandemia también trajo lo suyo en la educación. El no haber concurrido a la escuela durante un año ha acentuado y/o provocado mayores desigualdades educativas que profundizan las asimetrías sociales.

Se estima un notable aumento de la deserción escolar y en la ausencia de la escuela cae la contención y uno de cada tres chicos no se alimenta como corresponde.

Niñas y niños que se vuelcan al trabajo infantil, problemas físicos, emocionales, ansiedad, depresión, trastornos del sueño, dificultades del habla y de comprensión.

En la “opulenta” Ciudad de Buenos Aires, el 45,9% de los niños/as y adolescentes están en hogares que no cubren la canasta básica.

¿Y qué le decimos a Abigail?, la nena de 12 años a la que se le negó el ingreso a su provincia, cuyo estado de salud es más que delicado ¿Qué explicación se les va a dar a los mellizos de Guinea Bissau?, cuya adopción quedó trunca por la presunta responsabilidad de una pareja adoptante.

¿Cuáles son las palabras que sanen a las niñas violadas, a los chicos golpeados, a la niñez y jóvenes víctimas de trata? ¿Qué se le explica a los menores que matan a balazos por una bicicleta, a los que duermen en la calle, a las atacadas en patota, a las acosadas virtualmente o en sus propios hogares, o a los bebés comprados y vendidos?

Se habla en estos días de los niños deseados y no deseados. La niñez que tenemos es la niñez que estamos haciendo y, de algún modo, es la evidencia de la niñez que deseamos.

Llega la Navidad, puede ser una simulación de empatía, una “solidaridad” al paso, o puede ser un pequeño pesebre para manifestarnos, para ir al encuentro. Salirnos, de nosotros, de nuestros partidos políticos, de nuestros sindicatos, de nuestras empresas e intereses. Recrear vínculos sociales, institucionales, familiares, políticos.

Ahí está el Niño que nace, ahí están las chicas y los chicos. Hagamos una feliz Navidad.

* Secretario general de la Asociación del Personal de los Organismos de Control (APOC) y secretario general de la Organización de Trabajadores Radicales (OTR CABA).

Producción periodística: Silvina L. Márquez