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COLUMNISTAS / Opinión
domingo 17 febrero, 2019

Influyentes, lobistas y giradores

Hace poco más de tres décadas, el periodista y escritor Osvaldo Soriano pintó en Rebeldes, soñadores y fugitivos un abanico de personajes mitad reales mitad ficción de la Argentina ochentista que iba a desembocar en el carnaval menemista.

por Javier Calvo

El abogado D'Alessio está preso por un pedido de coima. Foto: Telam
domingo 17 febrero, 2019

Hace poco más de tres décadas, el periodista y escritor Osvaldo Soriano pintó en Rebeldes, soñadores y fugitivos un abanico de personajes mitad reales mitad ficción de la Argentina ochentista que iba a desembocar en el carnaval menemista. Embaucadores y tramposos se mezclaban con figuras queribles bajo la pluma azulgrana del inolvidable Soriano.

Los 90 dispararon esas picardías al reino delictivo de guante blanco. No porque no lo hubiera antes, pero se inició allí un camino del que no se retornó porque se introdujo como un veneno en todos los poderes del Estado, en especial el judicial. Menem reformuló los tribunales federales a su gusto, metió a los servicios de inteligencia a operar allí y nombró una Corte Suprema vergonzosa. Con vaivenes, el paso del tiempo no mejoró mucho el panorama en Comodoro Py.

Vinculados a jueces y fiscales que no podrían justificar el nivel de vida que llevan con sus ingresos declarados, pululan seres más o menos presentables que pueden funcionar como influyentes, lobistas, giradores o, lisa y llanamente, testaferros (como Oyarbide empleaba a su pareja en esos menesteres).

Comodoro PyMe (parte I)

Pueden ser funcionarios o casi. Cambiemos se autoadjudica informalmente tener llegada a Py vía Pepín Rodríguez Simón o el Tano Angelici. Se nombra menos al jefe de la AFI, el amigo presidencial Gustavo Arribas, pero siempre está directamente o vía terceros.

Abogados penalistas, ex jueces y fiscales, agentes de inteligencia no oficiales, ex funcionarios y lobistas todoterreno llevan y traen a sus contactos en los tribunales federales. Como cualquier servicio y a tono con los personajes de Soriano, cuesta a veces distinguir cuánto hay de verdad y cuánto de ficción.

Ahí tenemos el caso de Marcelo D’Alessio, que se vendía como coimero en nombre del fiscal Stornelli, que interviene en la investigación sobre corrupción más importante de la historia argentina. Fue detenido tras la denuncia por extorsión de un empresario que no aparece en el Cuadernogate. Y ahora se sumó otra de un ex secretario de CFK bajo el mismo modus operandi.

Comodoro PyMe (parte II)

Pese a que D’Alessio ha dicho a sus “clientes” cosas sobre su supuesta influencia que no son ciertas, debería esclarecerse urgente si es un mitómano o solo sobrevende un vínculo real con Stornelli, con quien se reunió en Pinamar y en su despacho según lo documentó el juez Ramos Padilla.

Como ya hemos dicho aquí, la falta de claridad en este tipo de relaciones oscuras solo hará que se multipliquen los operadores reales o ficticios, los negocios que esconden los expedientes y los patrimonios ilícitos de supuestos administradores de justicia. Esto sí que no es ficción.


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