La presencia del presidente Javier Milei en el Festival Nacional de Doma y Folklore de Jesús María reactivó el debate interno en la oposición cordobesa y aceleró las definiciones de cara a 2027. En ese escenario, la ex diputada nacional y dirigente de la Unión Cívica Radical (UCR), Soledad Carrizo, envió un mensaje directo hacia la conducción partidaria y, en particular, hacia Rodrigo de Loredo: el radicalismo debe dejar la especulación y avanzar en la construcción de una coalición amplia.
Carrizo valoró la visita presidencial como un gesto político significativo y sostuvo, en declaraciones a Cadena 3, que quienes compartieron ese espacio coinciden en una lectura común: la necesidad de comenzar a amalgamar un frente opositor con capacidad real de alternancia en la provincia. En ese sentido, ratificó que ha acompañado al Gobierno nacional “en lo que creíamos que era conveniente” y expresó su deseo de que la gestión presidencial logre estabilizar el país.
Un frente amplio o la irrelevancia electoral
El eje central del planteo de Carrizo es estratégico. La ex diputada fue categórica al advertir que la UCR no puede seguir compitiendo en soledad. “No es momento de que nuestra marca ande dando vueltas sola”, sostuvo, y llamó a “dejar los egos de lado” para construir una alternativa amplia que incluya a la UCR, el PRO, el Frente Cívico y La Libertad Avanza.
En su diagnóstico, el radicalismo conserva una fortaleza territorial clave a través de sus intendentes y su estructura en el interior, pero eso ya no garantiza competitividad electoral. “A las muestras me remito: si vamos a la última elección, sacamos menos votos que los afiliados”, señaló, como síntoma de que la marca partidaria, por sí sola, perdió capacidad de tracción.
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En ese contexto, comenzaron a circular versiones que la ubican como una eventual integrante de una fórmula provincial para 2027 junto al diputado libertario Gabriel Bornoroni. Consultada sobre esas especulaciones, Carrizo evitó personalizar el debate y puso el foco en el proceso político: “No es momento de hablar de nombres propios ni de candidaturas individuales”, afirmó. Y agregó: “Primero hay que sentarse en una mesa, construir un proyecto común y generar confianza entre los espacios que quieren caminar juntos”. En esa línea, sostuvo que cualquier definición electoral debe surgir de una construcción colectiva y advirtió que “apurar decisiones sin reglas claras sería un error”.
El modelo Cornejo y la discusión interna
Carrizo se mostró explícitamente alineada con el modelo de Alfredo Cornejo en Mendoza, donde el radicalismo logró liderar coaliciones amplias sin diluir su identidad. “Admiro su liderazgo y comparto muchas veces las miradas y las estrategias… me siento representada en ese radicalismo”, afirmó.