La conformación del hogar cordobés atraviesa un proceso de transformación marcado por el aumento de personas que viven solas, la reducción del tamaño promedio de las familias y una mayor diversidad en las formas de convivencia, según revela una encuesta reciente de la consultora Delfos. El objetivo es comprender cómo se estructura actualmente el hogar cordobés y cuáles son las tendencias que comienzan a consolidarse.
En detalle, el 35,9% de las personas vive con su pareja e hijos, manteniendo como modelo principal el hogar tradicional. En segundo lugar aparecen quienes conviven con sus padres y hermanos, con un 15,8%.
Otro 15,6% vive con su pareja sin hijos, el mismo porcentaje que quienes residen solos. A su vez, el 8,1% corresponde a hogares de padres o madres solteros que viven con sus hijos. Estos datos reflejan una mayor diversidad en la composición de los hogares respecto de décadas anteriores.
En cuanto a los vínculos dentro del hogar, casi el 70% de los encuestados afirma tener una relación muy estrecha con quienes convive, mientras que un 28% la define como cercana. Sin embargo, al analizar los datos por nivel socioeconómico, se observa que el grado de intimidad disminuye a medida que se baja en la escala del nivel.

Este comportamiento sugiere que las condiciones económicas influyen en la forma en que se conforman los hogares y en la calidad de los vínculos, ya que algunas personas podrían elegir vivir de otra manera si contaran con mayores recursos.
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En síntesis, si bien el modelo tradicional de padres e hijos continúa siendo mayoritario en Córdoba, el crecimiento de hogares unipersonales y de parejas sin hijos marca una transformación progresiva.