Entre trabajo de comisión y debates parlamentarios. Cruces de miradas en las reuniones de trabajo y gestiones ante el Ejecutivo, todo fue conspirando en encuentros casuales en otros ámbitos. Al final, terminó por consolidar una relación que apuesta por el amor.
Ellos son dos legisladores del interior provincial, ambos del sur. Ambos con fuerte presencia territorial. Ambos con voz dentro de la estructura oficialista. Se traba de María Victoria Busso y Abraham Galo.
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Los jóvenes legisladores “blanquearon” las buenas vibras en el festival de Jesús María. Allí se sacaron una “selfie” y la compartieron la foto en sus redes. Los “guachos” se mostraron muy alegres y demostraron que juntos la pasaban bien. En el recinto, son vecinos. “Son dos príncipes”, describió un asesor que suele cruzárselos en las reuniones de bloque.
Ella ocupa la banca 33 y él, la 34. No es primera vez que dentro de la estructura del gobierno -o en la oposición- se construye una relación o existe un romance.
Se busca Vice
Los pasillos de la Legislatura de Córdoba están vacíos. Pero algo de actividad se puede observar. Principalmente en los despachos más grandes.
Allí se debate quien ocupará el sillón de la vicepresidencia de la Legislatura que dejó vacante Nadia Fernández al partir hacia el Ejecutivo. No es puesto menor dentro de la estructura institucional del cuerpo.

La discusión está empantanada en si la personal elegida es del interior o de la capital. Al margen si es mujer u hombre.
La intención de LLaryora es sacar a todos los jugadores que tienen territorio a la cancha. “También se debe pensar en dejarle algo al ‘gringo’”, sugiere un exintendente. No se puede borrar en tan poco tiempo la historia.
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Las condiciones son dos: por un lado, darle protagonismo a la capital. Esto es para compensar la partida de Miguel Siciliano y Nadia Fernández en pos de equilibrar la balanza con las espadas opositoras (casi todas vecinas de tierras de Passerini).
Uno de los anotados y que podría ocupar ese lugar es Fernando Limia. Tendrá una dura tarea, en un año clave para el oficialismo. Muchos le escaparon a la obligación porque prometieron están haciendo política en sus departamentos y acomodando el ganado, tanto de intendentes propios como radicales.
La pelea por “los drones” sigue en las redes
El vocal del Tribunal de Cuentas por el juecismo, Beltrán Corvalán, y el presidente del bloque del PJ en la Legislatura, Facundo Torres, protagonizaron un fuerte cruce en redes sociales por una licitación provincial vinculada a la compra de drones, estimada en 7 millones de dólares.
Desde su cuenta personal, Corvalán fue directo: “No es una licitación. Es un traje a medida. Un solo oferente. Empresas armadas para esta compra”, escribió, y advirtió que “controlar no es bloquear, controlar es defender lo público”. Además, anticipó que “si avanzan, vamos a la Justicia”, cerrando su mensaje con el hashtag #bastadecorrupción.

La respuesta llegó desde el oficialismo. Torres acusó un uso político del Tribunal de Cuentas y marcó diferencias entre control institucional y campaña: “Una cosa es la oposición responsable y otra muy distinta es el uso político del Tribunal por dirigentes que ya están en campaña”, sostuvo.
El legislador peronista cuestionó las denuncias públicas y afirmó que el organismo “no está para hacer futurología ni repetir acusaciones genéricas de corrupción con liviandad”, advirtiendo que cuando se convierte en una tribuna política “el problema es el daño institucional que se genera”.
En ese marco, Torres defendió la gestión provincial y destacó la colocación de USD 800 millones en el mercado internacional, con una tasa del 8,6% y un plazo de 9 años, y denunció una doble vara: “Cuando la Nación toma deuda es orden macroeconómico; cuando Córdoba se financia con reglas claras, es escándalo”, concluyó.