Un balance legislativo expone otra cara del funcionamiento de la Unicameral cordobesa. Aunque la UCR, con 18 legisladores, presentó 343 proyectos de ley, apenas 15 llegaron a convertirse en norma. Detrás de ese dato aparece un ranking interno que muestra quiénes fueron los radicales que consiguieron romper el cerco impuesto por la mayoría oficialista y cuáles vieron naufragar casi toda su producción parlamentaria.
Si el primer indicador del balance legislativo mostró que el PJ convirtió en ley apenas el 4,37% de las iniciativas impulsadas por la UCR, según la nota publicada en la edición impresa del sábado de Perfil Córdoba, el segundo dato permite observar cómo impactó esa lógica sobre cada uno de los integrantes de la primera minoría opositora.
Los números reflejan una constante: la productividad legislativa no siempre tuvo correlato con la cantidad de leyes sancionadas. De hecho, algunos de los legisladores boina blanca que más proyectos presentaron fueron también quienes registraron los menores niveles de aprobación por parte del peronismo.
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Usina radical
Durante los dos años y medio de la actual composición legislativa, según un relevamiento de la Secretaría Legislativa del bloque UCR, los parlamentarios radicales con mayor producción de proyectos de ley fueron: Alejandra Ferrero (57), Ariela Szpanin (49), Inés Contrera (40), Brenda Austin (39), Oscar Saliba (34) y Matías Gvozdenovich (29), entre otros.
Sin embargo, ese liderazgo cambia cuando el análisis deja de medir la cantidad de iniciativas y comienza a observar cuántas consiguieron atravesar el filtro de la mayoría oficialista.
Así se configura un ranking incómodo que dejó al descubierto la mayoría peronista. La radiografía de las leyes sancionadas con sello radical muestra un escenario muy diferente.
El legislador radical con mayor nivel de efectividad fue Carlos Briner, quien consiguió que el PJ aprobara uno de sus siete proyectos, alcanzando una tasa de aprobación del 25%.
Luego aparecen Ariela Szpanin, con 4 leyes aprobadas sobre 49 proyectos (12,12%); Carlos Carignano, con 1 sobre 9 (11,11%); Inés Contrera, con 3 sobre 40 (10,34%); Brenda Austin, con 4 sobre 39 (10,26%); Matías Gvozdenovich, con 1 sobre 29 (4,17%); y Alejandra Ferrero, con 1 sobre 57 (1,75%).
El ranking expone con crudeza el funcionamiento parlamentario. Los legisladores con mayor producción normativa no necesariamente fueron quienes lograron convertir más iniciativas en leyes, un dato que vuelve a poner el foco sobre el control que ejerce el oficialismo sobre la agenda legislativa.
Con mayoría propia y el respaldo de sus aliados, el PJ continúa definiendo qué proyectos avanzan hacia el recinto y cuáles quedan "cajoneados" en comisión, advierten los halcones radicales.
El otro filtro: los proyectos de resolución
La misma lógica aparece al analizar los proyectos de resolución, una herramienta utilizada por la oposición para impulsar pedidos de informes, solicitar la presencia de ministros, promover comunicaciones institucionales o plantear modificaciones reglamentarias.
Durante el período analizado, la bancada radical presentó 890 proyectos de resolución. De ese total, apenas 32 fueron aprobados, lo que representa una tasa de efectividad del 3,6%.
Entre los integrantes de la bancada radical con mejores niveles de aprobación aparecen Gustavo Bottasso, con 2 sobre 5 (40%); Carlos Carignano, con 4 sobre 20 (20%); José Bria, con 3 sobre 41 (7,50%); Brenda Austin, con 5 sobre 69 (7,25%); Carlos Molina, con 3 sobre 7 (6,52%); Matías Gvozdenovich, con 2 sobre 132 (6,25%); Daniela Gudiño, con 7 sobre 123 (5,65%); Oscar Saliba, con 2 sobre 44 (2,15%); e Inés Contrera, con 1 sobre 134 (0,77%).
Aunque los porcentajes varían entre legisladores, el cuadro general vuelve a mostrar una constante: la mayoría oficialista administra el ritmo de tratamiento de las iniciativas ingresadas por la oposición.
El radicalismo sostiene que estos datos confirman una práctica reiterada del peronismo: limitar el acceso de la oposición a la información pública y reducir el alcance de los mecanismos de control previstos por el sistema republicano.
Ese fue también el eje del planteo realizado días atrás por el presidente del bloque radical, quien rechazó las críticas del oficialismo y defendió el rol de la bancada opositora. "No ponemos palos en la rueda; los palos en la rueda se los ponen ellos solos porque se equivocan en la gestión, que está floja", fustigó "el Ruso" Gvozdenovich.
El balance termina consolidando una paradoja que atraviesa la dinámica del Parlamento cordobés: la UCR se convirtió en el bloque con mayor producción parlamentaria (2.460 expedientes) e incluso superó al oficialismo en cantidad de iniciativas (2.385). Sin embargo, la mayoría peronista conserva el poder para decidir qué proyectos prosperan, cuáles quedan archivados y hasta qué información llega a manos de la oposición, según la dura crítica del radicalismo.