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CASO LUCIANO CASTRO

Infidelidad en debate: por qué la mayoría de las parejas no se separa tras una crisis

El debate por lo que pasó con el actor reabrió el debate sobre infidelidad y separación en parejas expuestas al escrutinio público. Datos de estudios internacionales y de Gleeden muestran que la mayoría no rompe de inmediato y que la decisión suele ser más compleja de lo que parece.

Luciano Castro y Griselda Siciliani
Luciano Castro y Griselda Siciliani | Redes Sociales

El caso de Luciano Castro volvió a instalar una pregunta incómoda pero muy extendida: cuando aparece una infidelidad, ¿la separación es inevitable? La exposición pública del actor y el debate mediático que se generó alrededor de su intimidad reactivaron una discusión que atraviesa a miles de parejas, aunque sin cámaras ni panelistas opinando en vivo.

Griselda Siciliani y Luciano Castro

Más allá del impacto del nombre propio, los datos muestran que la infidelidad no siempre conduce a una ruptura inmediata. De acuerdo con estudios internacionales sobre relaciones de pareja —entre ellos relevamientos de Human Life International y Couples Academyentre el 60% y el 75% de las parejas decide no separarse luego de descubrir una infidelidad. La cifra no habla de perdón automático, sino de procesos complejos donde el vínculo entra en revisión y la decisión de continuar o no se toma con el tiempo, no en caliente.

No separarse no es negar: es decidir

En esa línea, el Estudio “Radiografía de la No Monogamia de Gleeden (2025)”, realizado sobre más de 15.000 personas en Argentina, aporta un matiz clave: el 66% afirma que no perdonaría una infidelidad, mientras que el 34% restante considera que el contexto, las circunstancias y los acuerdos previos pueden abrir la puerta a una segunda oportunidad. El dato revela una tensión frecuente: muchas parejas no se separan de inmediato, pero tampoco cierran emocionalmente el conflicto.

La fuerte decisión de Luciano Castro tras el escándalo que protagonizó

Para Silvia Rubies, Directora de Marketing de Gleeden Latinoamérica, el foco suele estar mal puesto. “Explorar deseos, fantasías o decisiones personales no debería implicar el riesgo de transformarse en el centro del debate público”, sostiene. Y agrega: “El caso de Luciano Castro vuelve a demostrar que el verdadero conflicto de época no es la infidelidad, sino la falta de espacios donde la intimidad pueda existir sin ser castigada públicamente”.

Cuando la presión social pesa más que la decisión íntima

Uno de los factores que más complejiza estos procesos es la mirada externa. En situaciones de alta exposición —como la de Luciano Castro— la pregunta sobre separarse deja de ser privada y se convierte en una exigencia social. Perdonar, continuar o terminar la relación pasa a leerse como una postura ideológica, una señal de fortaleza o debilidad, cuando en realidad se trata de una decisión profundamente personal.

Griselda Siciliani aclaró cómo continúa su vida tras el escándalo con Luciano Castro: "Todo sigue tranqui"

Los especialistas coinciden en que muchas parejas continúan juntas después de una infidelidad por razones diversas: hijos, historia compartida, proyectos en común o dependencia económica. Sin embargo, advierten que seguir sin hablar, sin revisar acuerdos o sin procesar el daño emocional suele ser más destructivo que la separación misma. No romper no garantiza sanar, pero romper tampoco garantiza alivio.

Griselda Siciliani y Luciano Castro

El debate que se abrió a partir de Luciano Castro deja una enseñanza que trasciende el escándalo: la infidelidad no tiene una única respuesta correcta, y separarse no debería ser una obligación moral ni una reacción automática. En tiempos donde la intimidad se consume como espectáculo, el verdadero desafío sigue siendo el mismo: que las parejas puedan decidir qué hacer con su vínculo sin que el juicio público pese más que su propio proceso emocional.