La recuperación de las variables macroeconómicas todavía no alcanza para modificar la percepción de la mayoría de los argentinos sobre su situación económica cotidiana. Esa es una de las principales conclusiones que deja el Informe Público de junio de 2026 elaborado por Giacobbe Consultores, que expone una brecha entre los avances que exhibe el Gobierno en materia económica y la experiencia diaria de la población.
El relevamiento muestra que la economía continúa siendo la principal preocupación de los ciudadanos y representa el principal desafío para la administración de Javier Milei de cara a la segunda mitad de su mandato.
La percepción económica sigue siendo negativa
Los datos reflejan que más de la mitad de los encuestados considera que la situación económica continúa deteriorándose. En concreto, el 54,7% respondió que la economía está empeorando.
En contraste, solo el 16,6% afirmó que ya percibe una mejora en su vida cotidiana, mientras que otro 19% considera que la economía está mejorando, aunque todavía no observa ese cambio en su bolsillo. Por su parte, el 8,7% entiende que la situación permanece sin cambios.
La lectura que deja el estudio es que, pese a la desaceleración de la inflación, el ordenamiento fiscal y una mayor estabilidad cambiaria que destacan distintos indicadores macroeconómicos, esos avances aún no logran traducirse en una percepción positiva para una parte mayoritaria de la sociedad. En términos políticos, este escenario implica que el principal desafío del Gobierno sigue siendo transformar la estabilización de la economía en una mejora concreta del poder adquisitivo y del consumo de los hogares.
Respaldo político pese al malestar económico
Uno de los aspectos más llamativos del informe es que la evaluación negativa sobre la economía no se traslada automáticamente a la imagen presidencial. Según Giacobbe Consultores, Javier Milei mantiene una imagen positiva superior al 50%, ubicándose entre los dirigentes nacionales con mayor nivel de aprobación, aunque también conserva un núcleo importante de rechazo.
La coexistencia de ambas variables confirma una tendencia detectada por diversas consultoras durante los últimos meses: una parte significativa del electorado distingue entre la situación económica actual y la confianza en el rumbo que impulsa el Gobierno.
En otras palabras, muchos argentinos aún no perciben mejoras en su realidad cotidiana, pero continúan respaldando la estrategia económica oficial con la expectativa de que sus resultados se reflejen en el mediano plazo.
La llegada de Santilli no modificó la percepción pública
El estudio también evaluó el impacto político del reciente nombramiento de Diego Santilli como jefe de Gabinete. Los resultados muestran que la decisión fue recibida sin generar un cambio relevante en la opinión pública.
El 43,9% de los consultados sostuvo que la incorporación no modifica la situación política del Gobierno, mientras que el 37,6% la calificó como positiva. Solo el 17,4% consideró que representa un hecho negativo para la administración nacional. Los números sugieren que el cambio de gabinete fue asimilado con relativa naturalidad por la sociedad y que no alteró significativamente la valoración general de la gestión.
El desafío: que la macro llegue al bolsillo
El informe vuelve a poner sobre la mesa una de las principales tensiones que atraviesa el escenario económico argentino. Por un lado, el Gobierno exhibe mejoras en variables como el equilibrio fiscal, la desaceleración inflacionaria y la estabilidad del mercado cambiario. Por otro, una mayoría de los ciudadanos todavía no percibe un impacto favorable en su economía personal.
Esa diferencia entre los indicadores macroeconómicos y la experiencia cotidiana aparece como uno de los principales retos para el oficialismo durante los próximos meses. La consolidación del respaldo político dependerá, en buena medida, de la capacidad de que esas mejoras se traduzcan en mayor poder de compra, recuperación de los ingresos y una percepción más favorable sobre la situación económica de los hogares.