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PRIMERA NACIONAL

La razón íntima por la que Gaspar Iñíguez eligió Racing de Córdoba

Después de un paso frustrante por Newell’s, el mediocampista encontró en la 'Academia' cordobesa un grupo unido, contención y la chance concreta de volver a sentirse futbolista.

Gaspar Iñiguez
Gaspar Iñíguez, una carrera de subidas y bajadas que desemboca en Racin | Prensa Racing de Córdoba

El calor de enero se hace sentir en Córdoba, pero Gaspar Iñíguez no afloja. Corre, frena, vuelve a arrancar. Transpira como si el torneo empezara mañana. Racing de Córdoba se está reforzando con futbolistas de trayectoria y él es uno de ellos. Este mediocampista llamó la atención del grupo apenas llegó, ya que se comprometió de lleno, porque quiere volver a sentirse importante. Es que Iñiguez conoció la gloria temprana, el ruido ensordecedor de las promesas y también los silencios incómodos de los momentos difíciles.

“La verdad que lo estamos viviendo muy bien. Estamos entrenando al cien por ciento”, le dice Iñiguez a Perfil Córdoba; lo dice con la naturalidad del que entiende que el fútbol es, ante todo, rutina. “Gracias a Dios está todo tranquilo”. Aunque el “todo tranquilo” es en referencia a la marcha de la pretemporada, porque afuera el ambiente del fútbol habla de las llegadas de él, de Ricardo Centurión, de Brian Olivera, de Alejandro Rébola, de la continuidad de Pablo Chavarría.

Racing arma su nuevo rompecabezas y los nombres empiezan a circular como chispazos de ilusión en Nueva Italia. Nombres que hacen que el hincha se permita soñar un poco más. Pero puertas adentro, el discurso es otro. “Nosotros ahora estamos metidos en la pretemporada, en el día a día”, aclara. “Eso de los objetivos lo vamos a replantear cuando arranque el torneo”.

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Ser referencia

El técnico de Racing, Pablo Fornasari, ya dejó en claro —antes incluso de Navidad— que ve en Iñíguez algo más que jerarquía futbolística. Lo imagina como una referencia. Y Gaspar recibe esos elogios sin estridencias, casi con pudor. “La verdad que me pone contento que hable de esa manera”, admite. “Yo trato de venir a ayudar. Hay chicos jóvenes, con los grandes lo charlábamos, les damos algunos consejos. Estamos por un buen camino”.

La escena se repite en muchos vestuarios del país: los pibes escuchan, los grandes hablan. Iñíguez ahora está del lado de los que aconsejan. “Yo también fui chico”, recuerda. “A mí me ayudaron los grandes y ahora nos toca a nosotros dar ese consejo”. Y aclara, como marcando el paso del tiempo: “El fútbol cambió un montón, no es como antes, pero tratamos de llevarlos por buen camino”.

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La memoria lo lleva inevitablemente a Argentinos Juniors, a una foto que todavía circula en redes: Gaspar al lado de Juan Román Riquelme. “Jugar con Román fue algo muy lindo. Era el ídolo de todos nosotros”, dice. “Por momentos hablábamos, pero él hablaba mucho adentro de la cancha. Te ayudaba un montón”, rememora.

Los inicios, como casi siempre, son el refugio emocional. “Lo más lindo fue cuando debuté en Argentinos en 2011”, recuerda, y la voz se le acomoda distinta. “Debutar con el club que te dio de comer… fue lo más lindo que me pasó”, agrega.

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El recorrido después tuvo de todo. Picos altos, caídas, decisiones. Y una madurez que llegó con los años. Si pudiera hablar con aquel pibe que la rompía en juveniles, no le reprocharía nada.

“No me arrepiento de nada de lo que hice. Era chico, lo disfruté a su manera y ahora estoy un poco más maduro”, reflexiona. “Ahora hay que ponerse bien y volver a explotar”.

Habla del fútbol como quien habla de una casa conocida. “Es muy lindo trabajar de lo que te gusta”, dice. “Llegar temprano, estar en el vestuario, tomar mate, charlar con los compañeros”. Y destaca algo que en Racing parece ser bandera: “Es un plantel muy familiero. Estamos todos juntos, compartimos todo. Es una familia”.

El paso reciente por Newell’s, en cambio, dejó una espina. “Fue un recuerdo un poco feo”, admite sin vueltas. “Me puse bien físicamente para jugar. Yo admiraba cómo jugaba Eber Banega, pero yo quería jugar”. La decisión fue clara: “Tenía contrato, pero decidí rescindir para poder jugar”, afirma.

Y así llegó Racing. Sin promesas grandilocuentes, sin discursos inflados. Con la idea simple y poderosa de volver a sentirse un futbolista importante. “Para venir a Racing, Pablito (el técnico de la ‘Academia’) me llamaba todos los días. Él está muy entusiasmado con el plantel está armando y eso motiva”, cierra el mediocampista que entiende que esta temporada puede significar muchas cosas para él y el club de Nueva Italia.