Perfil
CóRDOBA
ENTREVISTA

Margarita Barrientos: “Hace 30 años doy de comer y la gente sigue haciendo fila”

La referente social describió el impacto de la pobreza en los barrios, advirtió sobre la falta de trabajo y el avance de la vulnerabilidad en los jóvenes. “Hoy no se pregunta qué quieren comer, se come lo que hay”, sostuvo.

25-4-2026-Margarita Barrientos
Margarita Barrientos, referente social. | CEDOC PERFIL

La pobreza volvió a instalarse con fuerza en la agenda pública, pero para quienes trabajan todos los días en los barrios no es una novedad. Margarita Barrientos, referente social y fundadora del comedor Los Piletones, habló en el programa Decilo como (Punto a Punto Radio 90.7) y trazó un diagnóstico crudo sobre la realidad social: falta de trabajo, deterioro de la alimentación y un impacto cada vez más profundo en niños y jóvenes.

Desde su experiencia cotidiana, Barrientos no sólo describe números, sino escenas concretas que se repiten desde hace décadas. “La gente sigue haciendo fila para comer”, resumió.

—En un contexto donde la pobreza vuelve a ser un dato central, ¿cómo ve hoy la situación?
—La verdad que sí, uno a veces se sienta y ve a la gente entrar al comedor, sentarse o quedarse con su bolsita esperando la comida, y eso me pone muy triste. Han pasado tantos años y seguimos haciendo cola para comer. Las familias tendrían que tener trabajo, porque el trabajo dignifica, enseña a vivir mejor. Pero seguimos pidiendo trabajo, porque hay padres jóvenes que no conocen la cultura del trabajo.

—¿Qué significa la pobreza para alguien que la vivió de cerca?
—La pobreza significa muchas privaciones. A veces es privarle a nuestros hijos la posibilidad de ser alguien en la vida, porque no pueden estudiar o tienen que salir a trabajar. Es tener hambre, ver a los chicos tristes porque no cenaron y no sabés si van a desayunar. Nosotros damos un plato de comida, pero siempre pienso en los chicos del interior, en los abuelos, que también son olvidados.

La hija del hombre del banco de Río Tercero desmintió acusaciones: "Mi papá tiene Parkinson hace 18 años, no cobra pensión y es jubilado"

—Los informes muestran niveles muy altos de pobreza. ¿Qué es lo que más le impacta?
—Es muy triste, porque la pobreza te priva de todo. Y ver a los adolescentes es peor, porque ves lo que les falta. En el comedor no sólo damos de comer, somos maestras, psicólogas, asistentes sociales, madres y abuelas. Escuchamos a las madres que sufren porque sus hijos caen en la droga a los 13 o 14 años. La familia es muy vulnerable y la falta de trabajo influye mucho.

—¿Cómo se refleja esto en la alimentación cotidiana?
—Se ve mucho. Hay chicos que no desayunan, que comen al mediodía si pueden y después no tienen una cena como corresponde. También hay mucha desconexión en la familia. Eso genera violencia, angustia. Yo tuve 12 hijos y viví todas las etapas, nadie me tiene que contar lo que pasa porque yo lo viví.

—Se habla de la educación como salida. ¿Coincide?
—Sí, pero hoy muchas familias no pueden elegir. Ya no se pregunta qué quieren comer, se come lo que hay. Esa es la realidad.

—Después de 30 años de trabajo social, ¿qué balance hace?
—Hace 30 años que estoy con el comedor. Yo decía que iba a dar de comer hasta que la situación mejorara, pero seguimos igual. Yo creo que los comedores no tendrían que existir, lo que tendría que existir es trabajo digno para la gente.