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Melconian: “El problema del Gobierno es que cree que todo marcha de acuerdo a lo previsto”

El economista cuestionó la capacidad del equipo de Javier Milei para encarar una nueva etapa de crecimiento y advirtió que la recuperación está concentrada en pocos sectores. “Al resto no le llega por una simple razón: no hay plata en la calle”, sostuvo.

Carlos Melconian 07042026
Carlos Melconian | CeDoc

Carlos Melconian volvió a poner el foco en las tensiones de la economía argentina y en los límites del programa de Javier Milei para extender la recuperación al conjunto de la sociedad. El expresidente del Banco Nación reconoció que el actual Gobierno produjo una ruptura con el esquema anterior, pero advirtió que todavía no logró construir una alternativa capaz de generar crecimiento sostenido, recomponer la confianza y mejorar los ingresos de amplios sectores de la población.

“Esta etapa argentina era una transición que rompe con lo anterior y que a posteriori había que pensar qué lo sigue o cómo sigue. Y hoy esa pregunta está abierta”, señaló el economista en “Decilo como es” (Punto a Punto Radio 90.7). Para Melconian, el debate ya no debería quedar atrapado en la comparación con la gestión precedente, sino avanzar hacia una discusión sobre los resultados del modelo actual y las condiciones necesarias para consolidar una nueva etapa.

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—¿Estamos frente a una recuperación que todavía no llegó a todos o ante un modelo que necesita corregir su rumbo?
—Sí, las dos cosas. Porque una recuperación que no llegó a todos es cierta, y un modelo que necesita corregir también es cierto. Hace muy poco yo escribía una nota en La Nación donde decía “Milei pateó el hormiguero”. Cuando vienen 50 personas y dicen qué hay que hacer con el hormiguero, uno dice una cosa, otro dice otra, y de repente aparece uno, viene y patea el hormiguero, que este es el caso. Ahora, de repente toca un techo respecto a proponer cuál es la solución. Se le nota, por características personales, equipo, gente, dogma, ideología, que entiende bien lo que es destruir, pero que no entiende lo que es construir. Al no entender qué es construir, cómo tiene que empezar a unir, cómo tienen que perderse las desconfianzas mutuas, empieza la pérdida de confianza.

—¿Qué deberían cambiar primero el presidente y su equipo para que la economía comience a crecer de manera sostenida?
—La respuesta tiene que tomar en cuenta el período que está viviendo el Gobierno. No va a ensayar ninguna reforma extrema que tenga que tantear a ver dónde lo lleva, faltando menos de un año para la elección. ¿Va a sacar la nariz a ver si hace frío? Hasta ahí no más. Lo que no ha hecho en tres años no lo va a hacer ahora. Y si vive en un mundo convencido de que le va bien, la primera pregunta que va a hacer a quien lo está aconsejando es: “¿Para qué me proponés que haga esto si vamos bien?”. Pero lo que está claro es que hay un país al que le va bien en aquello vinculado a la exportación y la energía, y eso derrama en su pequeñito entorno. Al resto no le llega por una simple razón: no hay plata en la calle. El concepto de si hay plata en la calle o no es perfectamente macroeconómico. Cuando alguien dice que hay que unir la macro con la micro, la macro con la gente, no hay indicador más claro que este. Los agregados monetarios, el circulante, los depósitos y el crédito, traducidos al hombre del kiosco, significan que no hay plata en la calle.

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—Usted viene advirtiendo sobre tensiones financieras. ¿Cómo interpreta que el presidente haya salido a ratificar al ministro de Economía y hablara de contar con US$ 125.000 millones para enfrentar una corrida?
—Me imagino que debe ser, primero siempre, por los números de la realidad. Cuando uno tiene que empezar a ratificar o decir que tiene colchones, es porque algo ha ocurrido para que diga eso. Si yo hoy estoy discutiendo si tengo que llevar paraguas o pilotos, es porque salgo afuera y veo que está nublado. Si saliera al sol y dijera: “Che, ¿llevamos paraguas o pilotos?”, me van a mirar con cara de decir: “¿De qué estás hablando?”. Cuando uno tiene que empezar a ratificar, es porque, como en el fútbol, si el director técnico está ratificado, ¿por qué lo decís? Porque venimos de perder. Si estuviéramos ganando, ¿qué voy a salir a ratificar al técnico? Lo que no perdono es que el presidente diga que el país va muy bien, pero que cada vez que hay elecciones la gente se pone nerviosa. Entonces, los que miramos los números vamos a decir: tiene razón, si uno es digno de crédito. Ahora, cuando arma colchones donde son apenas sábanas, porque no existe el colchón, me pongo a mirar y digo: “El colchón este no existe, el colchón este no existe, el colchón este tampoco existe”. El Gobierno tiene una gran herramienta real: las exportaciones. Esa es la bazuca, como le dicen ellos. El problema para el estadista es qué lástima ventear las exportaciones vendiéndoselas a la gente que quiere comprar dólares por temor. Pero la bazuca está y no son los colchones: son las exportaciones.

—¿Se puede reactivar el consumo sin poner en riesgo el equilibrio fiscal ni volver a acelerar la inflación?
—Lo primero, con toda seguridad. Se puede reactivar sin poner en duda el equilibrio fiscal. No depende de eso. Debiera reactivarse no despilfarrando el equilibrio fiscal, sino a través de políticas monetarias. Son dos cosas muy técnicas, distintas, pero para el hombre común debe quedar la idea de que sí se puede. Si esto es con un dólar un poquito más alto y con una inflación que deja de bajar, puede ser. ¿Quiere hacer una tortilla y no romper dos huevos? No. Entonces, ¿sigo sin la tortilla? Sí. Listo. Es un camino. Lo peor de todo es que creas encima que podés tener la tortilla sin romper los huevos. Ese es el problema de este Gobierno, que cree que todo marcha acorde a lo previsto.