Fue toda una curiosidad. Ganador en su ciudad, lo primero que hizo fue viajar unas tres horas para reunirse con el gobernador de Córdoba. Alguien ausente en toda la campaña, hasta ahora. Anoche lo llamó para felicitarlo, aunque muchos de su círculo carraspean antes de considerarse peronistas. No es un triunfo del peronismo ni de Hacemos Unidos o Provincias Unidas, aunque el futuro gobierno de Marcos Juárez tendrá dirigentes multicolores.
Germán Font tiene 36 años, es ingeniero agrónomo y desde el domingo se convirtió en el nuevo intendente electo de la localidad más poderosa del interior "productivo" del país. Alguna vez fue el "kilómetro cero de Cambiemos", hoy se la muestra como "la primera batalla ganada" del oficialismo. Su triunfo tiene una particularidad: llega al Ejecutivo municipal desde una trayectoria vinculada al campo, el cooperativismo y la gestión pública provincial, pero con una campaña que buscó despegarse de las etiquetas partidarias y concentrarse en los problemas de la ciudad.

Font nació y creció en el ámbito rural. Su familia es productora agropecuaria y durante sus primeros años asistió a una pequeña escuela rural ubicada frente al campo familiar. Allí cursó hasta cuarto grado, antes de trasladarse a Marcos Juárez para continuar sus estudios en la escuela Bernardino Rivadavia.
Durante la primaria ya tuvo una primera experiencia de reconocimiento entre sus compañeros: fue elegido Mejor Compañero. Luego cursó la secundaria en una escuela agrotécnica de Marcos Juárez y continuó sus estudios de Agronomía en el Centro Universitario de la ciudad, donde funcionaba una extensión de la Universidad Nacional de Córdoba. Después completó la carrera en la Universidad Nacional de Rosario, donde se recibió de ingeniero agrónomo.
Pero su vínculo con la política comenzó antes de ocupar un cargo electivo. Durante su etapa universitaria se involucró en el movimiento cooperativo y en organizaciones vinculadas al sector agropecuario. Primero participó en Agricultores Federados Argentinos y luego en espacios juveniles del cooperativismo y de Federación Agraria Argentina.

Esa trayectoria lo llevó a vincularse con Sergio Busso, dirigente de la zona y referente del sector agropecuario cordobés. En 2018, con 27 años, Busso lo convocó para incorporarse al Ministerio de Agricultura y Ganadería de Córdoba, durante la gestión de Juan Schiaretti.
Desde entonces, Font desarrolló buena parte de su carrera dentro de la estructura productiva del Gobierno provincial. Continuó trabajando junto a Busso durante la gestión de Martín Llaryora y permaneció en el área cuando el Ministerio pasó a denominarse de Bioagroindustria.
Su paso por la administración provincial le permitió construir experiencia de gestión y, al mismo tiempo, una relación directa con intendentes, productores y organizaciones del interior. En los últimos meses, además, estuvo vinculado a la estructura que absorbió el área de Producción provincial.
Del cooperativismo al Concejo Deliberante
El salto a la política municipal llegó en 2022. Font integró la lista de concejales que acompañó a Verónica Crescente y fue elegido para ocupar una banca en el Concejo Deliberante de Marcos Juárez.
Sin embargo, permaneció allí alrededor de un año. Su experiencia legislativa terminó de convencerlo de que su perfil estaba más ligado a la gestión ejecutiva que al trabajo parlamentario. Por eso decidió regresar al Ministerio de Agricultura.
Ese recorrido terminó siendo central para su posterior candidatura a intendente. A diferencia de una carrera política tradicional, Font construyó su perfil desde la gestión y el vínculo con el sector productivo.
Marcos Juárez: el oficialismo provincial celebró el contundente triunfo de Germán Font
Un dirigente del cordobesismo, pero sin una identidad partidaria rígida ¿Es peronista? La respuesta requiere algunos matices.
Font reconoce su pertenencia al cordobesismo y no reniega de esa identidad. Su recorrido dentro de los gobiernos de Schiaretti y Llaryora lo ubica claramente dentro de ese espacio político. Sin embargo, su trayectoria no nació dentro de una estructura partidaria tradicional, sino en el cooperativismo y el mundo agropecuario.
Esa característica también se reflejó en la construcción de su equipo de campaña. Según quienes trabajaron con él, la prioridad no estuvo puesta en la filiación política de cada integrante, sino en su capacidad para aportar soluciones concretas.

En ese sentido, su candidatura intentó evitar que la elección municipal se transformara en una disputa entre estructuras nacionales o provinciales. La estrategia fue presentar la elección como una discusión sobre el futuro de Marcos Juárez.
Y allí estuvo una de las claves de su discurso: gestionar y hacer. Una campaña local para una elección que terminó trascendiendo Marcos Juárez
Font ganó la elección con una campaña deliberadamente local. Si bien mantuvo un vínculo permanente con el Gobierno provincial y Martín Llaryora respaldó algunas de las propuestas elaboradas por sus equipos técnicos, la decisión fue evitar una fuerte presencia provincial durante la campaña.
El objetivo era no nacionalizar ni provincializar la elección y concentrar la discusión en los problemas de Marcos Juárez. Puede esta experiencia ser de laboratorio para las aspiraciones reeleccionistas de Martin Llaryora: focalizar la discusión en lo que pasa en Córdoba y no hacer un análisis nacional. Ese fue el alarma que activó Rodrigo De Loredo filas adentro.
Entre las propuestas trabajadas aparecieron obras vinculadas a la infraestructura de gas, mejoras para las escuelas y la construcción de un centro de rehabilitación de adicciones, entre otras iniciativas.

Después de la elección, el propio Llaryora se comunicó con Font y lo convocó a una reunión en Córdoba. El encuentro terminó de mostrar que, pese a la estrategia de mantener la campaña en clave municipal, existe un vínculo político y de gestión con el Gobierno provincial.
La victoria de Font también tiene una dimensión histórica para Marcos Juárez. La ciudad tuvo durante décadas intendencias vinculadas a distintas expresiones políticas no peronistas. Desde el retorno de la democracia pasaron por el Ejecutivo dirigentes vecinalistas, radicales y del PRO, mientras que el peronismo no lograba quedarse con la Municipalidad.
Font llega ahora para intentar romper con ese ciclo. Su candidatura también aprovechó el desgaste de la gestión municipal saliente y puso el foco en la necesidad de recuperar capacidad de gestión, mantenimiento y planificación urbana.
Más que una ruptura ideológica, su discurso planteó una ruptura con lo que definió como una ciudad estancada.
De la campaña al Ejecutivo
Font asumirá el próximo 10 de diciembre. Antes deberá transformar el capital político conseguido en las urnas en una estructura de gobierno.
Su perfil combina tres elementos poco habituales en un dirigente de su edad: una fuerte formación vinculada al campo, una extensa experiencia dentro de la administración pública provincial y una identidad política ligada al cordobesismo, aunque construida por fuera de una carrera partidaria convencional.
Ahora tendrá el desafío más importante de su recorrido: llevar ese perfil de hacedor y gestor, que fue uno de los ejes de su campaña, a la Municipalidad de Marcos Juárez. El domingo consiguió los votos. El 10 de diciembre empieza la parte más difícil: gobernar. Ah, y hasta ya con fecha para la fiesta de casamiento.