Perfil
CóRDOBA
SALUD MENTAL

Salud mental en Córdoba: más del 15% de la población sufre niveles altos de malestar psicológico

Un estudio de la Universidad Nacional de Córdoba detectó un deterioro sostenido del bienestar emocional respecto de las mediciones realizadas en la década de 1990. El desempleo, la precarización laboral, los bajos niveles educativos y las dificultades económicas aparecen entre los factores más asociados al problema.

Advierten por la crisis de salud mental ante los malestares de los argentinos.
Advierten por la crisis de salud mental ante los malestares de los argentinos. | reperfilar.

El malestar psicológico crece en Córdoba y ya alcanza niveles que preocupan a investigadores y especialistas en salud mental. Un relevamiento realizado por la Universidad Nacional de Córdoba (UNC) reveló que más del 15% de los habitantes de la capital provincial presenta niveles altos o muy altos de malestar psicológico, mientras que casi tres de cada cuatro se ubican en una franja media.

La investigación, desarrollada sobre una muestra de 867 personas adultas entrevistadas en distintos barrios de la ciudad, también detectó un aumento sostenido respecto de las mediciones realizadas durante la década de 1990.

Los datos muestran que el indicador promedio de malestar psicológico alcanzó actualmente los 23,6 puntos, por encima de los registros obtenidos en 1993 y 1998, cuando las mediciones habían arrojado 19,3 y 21,8 puntos respectivamente.

Graciela Ocaña: "Adorni está haciendo un enorme dibujo para explicar algo que no puede"

El estudio fue realizado por un equipo interdisciplinario de la Universidad Nacional de Córdoba y difundido por UNCiencia, el portal de divulgación científica de la casa de estudios. Según los investigadores, el concepto analizado no refiere a enfermedades psiquiátricas ni diagnósticos clínicos, sino a cómo las personas perciben y atraviesan las condiciones de su vida cotidiana.

“Nos interesaba cómo se sienten las personas frente a las condiciones de su vida y cómo afrontan esas dificultades”, explicó la psicóloga Jaschele Burijovich, integrante del equipo investigador.

El peso del trabajo y la situación económica

Uno de los hallazgos más contundentes del relevamiento aparece al analizar las condiciones laborales. Las personas desempleadas registraron algunos de los niveles más altos de malestar psicológico. Sin embargo, los investigadores encontraron que quienes tienen empleos informales presentan indicadores muy similares, lo que sugiere que la calidad del trabajo resulta tan importante como el acceso al empleo.

La investigación también detectó una fuerte relación entre las dificultades económicas y el bienestar emocional. A medida que aumenta el denominado “estrés económico” —la sensación de que los ingresos no alcanzan para cubrir los gastos— crecen los niveles de malestar psicológico.

La educación como factor de protección

Otro de los factores con mayor incidencia fue el nivel educativo. Las personas con menor trayectoria académica registraron los puntajes más elevados de malestar, mientras que quienes alcanzaron estudios de posgrado exhibieron los niveles más bajos.

Leticia Medina, de ADIUC, tras el acuerdo salarial: "Es menos de la mitad de lo que nos deben"

No obstante, el propio equipo aclaró que los resultados muestran asociaciones estadísticas y no relaciones directas de causa y efecto. En otras palabras, la educación aparece vinculada a mejores condiciones laborales y socioeconómicas, elementos que también influyen sobre el bienestar emocional.

Mujeres y sectores vulnerables, los más afectados

El relevamiento también encontró diferencias significativas por género. Las mujeres registraron niveles de malestar psicológico superiores a los hombres, una situación que los investigadores relacionan con desigualdades estructurales vinculadas al empleo, los ingresos y las tareas de cuidado.

El cruce de variables permitió identificar además al grupo más vulnerable desde el punto de vista de la salud mental: mujeres con bajo nivel educativo y problemas de inserción laboral. Según los especialistas, estas condiciones se combinan y potencian los efectos negativos sobre el bienestar cotidiano.

Redes sociales y apoyo emocional

El estudio incorporó además variables vinculadas al uso de redes sociales y a los vínculos de apoyo. Los resultados muestran que las personas que reportaron experiencias negativas en entornos digitales registran mayores niveles de malestar psicológico que aquellas que describieron interacciones positivas.

Por otra parte, quienes cuentan con redes de apoyo afectivo, familiar o comunitario exhiben una mayor capacidad para enfrentar situaciones adversas. Los investigadores consideran que este aspecto puede funcionar como un factor de protección incluso en contextos económicos complejos.