La Cámara Federal de Apelaciones cerró el sumario administrativo contra el secretario del Juzgado Federal 3, Miguel Ceballos, abierto por las denuncias del sindicato Uejn, de empleados de la Justicia Federal, por supuestos insultos a gremialistas. Por mayoría, resolvió no aplicar una sanción disciplinaria, pero sí un "llamado de atención" al funcionario para que se conduzca con mayor mesura en el trato. Pero la novedad está en los argumentos y posturas que vuelven a mostrar las discrepancias en el interior del tribunal que tiene funciones de superintendencia en Córdoba.

El origen del conflicto
Los hechos investigados ocurrieron el 4 de septiembre de 2025 durante una protesta del gremio contra el juez federal 3, Miguel Hugo Vaca Narvaja. El origen fue la postulación que hizo el juez de una abogada externa a tribunales para cubrir una vacante. Los carteles hacían referencia al juez con la imagen de una vaca y lo acusaban de no confiar en el personal judicial.

Como en tribunales federales no hay concurso de ingreso para el personal, los nombramientos surgen por acuerdos entre los jueces y la Cámara. En este caso, la Cámara avaló los ascensos sugeridos por el juez, pero no admitió el nombramiento de una abogada particular como secretaria, postura que luego confirmó la Corte Suprema de Justicia de la Nación.
Ante la fuerte embestida gremial, el juez respondió en una entrevista que le hizo este medio: "Combato la endogamia del Poder Judicial".
Volviendo al sumario, según denunció el sindicato, en medio de los reclamos, el secretario Ceballos protagonizó un incidente. Le atribuyeron referirse a los manifestantes con términos como "cobardes", "cagones", "negros de mierda" y "firmen si tienen huevos".
Para la mayoría del tribunal, estas expresiones surgieron como una reacción ante los agravios que el funcionario consideró que se estaban profiriendo contra la investidura del juez Vaca Narvaja.
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Cómo se constituyó la mayoría
La decisión de la mayoría correspondió a los vocales Graciela Montesi, Eduardo Avalos y Abel Sánchez Torres.
Montesi señaló que, si bien algunos hechos fueron acreditados, no advirtió una irregularidad que mereciera un reproche disciplinario formal. No obstante, consideró oportuna una recomendación para que el secretario actúe con la reserva y respeto que su cargo conlleva.
Avalos calificó las expresiones como "desafortunadas", pero las atribuyó a un "desborde emocional momentáneo". Destacó que el funcionario no registra sanciones previas y goza de un alto concepto en su labor diaria, por lo que una sanción resultaría excesiva.
Sánchez Torres se centró en la distinción técnica entre el "llamado de atención" y el "apercibimiento". Argumentó que el primero tiene una finalidad preventiva y correctiva, orientada a evitar futuras conductas impropias, sin constituir una sanción represiva en los términos del Reglamento para la Justicia Nacional.
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El duro voto minoritario: "Habría que pedirle disculpas"
La nota discordante de la resolución la dio la jueza Liliana Navarro, quien votó en disidencia total contra cualquier tipo de medida hacia el funcionario.
Navarro sostuvo que "nada de lo que el gremio denuncia fue así" y afirmó que los testigos no corroboraron las acusaciones presentadas por la Uejn. En su fundamentación, la jueza criticó duramente la actuación del gremio, señalando que las personas denunciadas se ven afectadas por la publicidad mediática de hechos que, a su criterio, no fueron probados.
Incluso, la magistrada fue más allá al afirmar que, ante la falta de pruebas, "habría que pedirle disculpas al doctor Ceballos por toda la prensa que se le dio". Para Navarro, si los hechos no están acreditados, no corresponde realizar ni siquiera una recomendación o llamado de atención.