El ministro de Seguridad de Córdoba, Juan Pablo Quinteros, reclamó al Gobierno nacional que intervenga para mejorar el mantenimiento de las vías ferroviarias y reforzar la seguridad en los sectores críticos de la ciudad. El pedido se produjo tras la muerte del cabo Nicolás Yozía, de 35 años, quien fue arrollado por un tren mientras cumplía un servicio adicional de custodia en barrio Remedios de Escalada.
Quinteros apuntó contra el deterioro de la infraestructura ferroviaria y advirtió sobre las condiciones en las que trabajan los policías que realizan tareas de vigilancia cerca de las vías. Además, solicitó que la Secretaría de Transporte y Trenes Argentinos Cargas destinen recursos para el mantenimiento y la implementación de medidas de seguridad.

“El abandono de las vías no puede seguir poniendo en riesgo a los cordobeses”, expresó el ministro, quien pidió respuestas ante una situación que, según sostuvo, expone tanto a los efectivos policiales como a los vecinos de los sectores afectados. Quinteros planteó que las distintas jurisdicciones deben coordinar medidas para abordar el problema.
“La Nación, la Provincia y la Municipalidad deben articular de manera urgente un plan de intervención. La Nación, asumiendo su responsabilidad sobre las vías; Provincia y Municipio, coordinando las acciones que les competen”.
El funcionario también cuestionó que se trasladen responsabilidades entre los distintos niveles del Estado. “No se trata de repartir culpas, sino de que cada jurisdicción cumpla con su obligación. Gobernar es hacerse cargo, y el Gobierno nacional tiene que empezar a hacerlo”, sostuvo.
El cabo Nicolás Yozía, integrante de la Policía Motorizada, murió el lunes por la mañana mientras cumplía un servicio adicional de custodia ferroviaria. Según informó Quinteros, el episodio ocurrió cerca de las 8 y la Fiscalía y la Policía Judicial trabajan para determinar las circunstancias de la tragedia.
“Vamos a ser prudentes y cautos para determinar bajo qué situación se dio”, señaló el ministro ante la prensa, sin confirmar cómo se produjo el arrollamiento. Quinteros explicó que la empresa ferroviaria contrata a diez policías para realizar adicionales de custodia en sectores considerados críticos, entre ellos Remedios de Escalada, El Nylon y Los Galpones. El cabo fallecido integraba ese servicio.

Según el funcionario, la formación fue interceptada posteriormente cerca de Juárez Celman y el maquinista y las personas que viajaban a bordo no habían advertido lo ocurrido. También indicó que el tren circulaba vacío y atribuyó la falta de percepción al ruido y a los golpes de los vagones contra las vías.
Riesgo junto a las viviendas
El ministro advirtió sobre el peligro de realizar tareas de vigilancia en sectores donde las casas están construidas a escasa distancia de los rieles y los efectivos cuentan con poco espacio para desplazarse. “¿Cómo podemos tener personal policial trabajando a centímetros de las vías, con una pared en la espalda?”, cuestionó. También señaló que en esos lugares hay niños y salidas de viviendas ubicadas prácticamente junto al paso de las formaciones.
Ante ese escenario, anticipó que revisarán las condiciones del servicio adicional. “Vamos a tener que evaluar el servicio adicional porque no podemos poner en riesgo de manera permanente a nuestros policías”, afirmó.
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El funcionario recordó el caso del cabo primero Pablo Luna, quien rescató a un niño que se encontraba junto a las vías ante la llegada de un tren. El efectivo también cumplía un servicio adicional de custodia ferroviaria y las imágenes del rescate se viralizaron.
Para Quinteros, ese episodio y la muerte de Yozía exponen situaciones que “no podemos naturalizar”. Además, indicó que los trenes circulan a unos 30 kilómetros por hora en esos sectores y recordó que hubo descarrilamientos provocados, uno de los cuales destruyó viviendas.