martes 28 de junio de 2022
CULTURA la poeta insurgente

Cristina Peri Rossi, Premio Cervantes 2021

La escritora uruguaya nacida en 1941 fue galardonada el miércoles pasado en España. El jurado expresó que reconoce en ella “la envergadura capaz de plasmar su talento en una pluralidad de géneros”. Vive en Barcelona desde 1974.

13-11-2021 01:28

“Leyendo el diccionario/ he encontrado una palabra nueva:/ con gusto, con sarcasmo la pronuncio;/ la palpo, la apalabro, la manto, la calco, la pulso,/ la digo, la encierro, la lamo,/ la toco con la yema de los dedos,/ le tomo el peso, la mojo, la entibio entre las manos,/ la acaricio, le cuento cosas, la cerco, la acorralo,/ le clavo un alfiler, la lleno de espuma,/ después, como a una puta,/ la echo de casa.” (“Palabra”, poema publicado en Condición de mujer, de Cristina Peri Rossi, Arquitrave, Bogotá, 2005.) 

Esta transgresión, intercambio de roles en la enunciación, su ironía respecto a la materia de un escritor al cuestionar a quién pertenece la lengua, es breve condensación simbólica de la obra del Premio Cervantes 2021, dotado con 125 mil euros y un prestigio literario que emana de su lista de ganadores inaugurada en 1976, fatídico año argentino. Borges, Bioy Casares, Roa Bastos, Cabrera Infante, Fuentes, Goytisolo, Onetti, entre muchos otros, también sirven de muestra sobre la amplitud ideológica y política del mismo. No ajeno a lo contemporáneo, el reconocimiento a Peri Rossi también lo es a su pertenencia de género, aunque su obra de por sí y para sí supera tal clasificación.

En su prólogo a Estado de exilio, XVIII Premio Internacional de Poesía Rafael Alberti, Visor, Madrid, 2000, escribe: “A fines de 1972 mis libros, en Uruguay, país en el que nací, fueron prohibidos, así como la mención de mi nombre en cualquier medio de comunicación, y fui despojada de mi cátedra de Literatura Comparada; también se me prohibió escribir en cualquier órgano de difusión. Silenciada, amenazada y perseguida, opté por exiliarme; tenía la esperanza de que fuera por tiempo breve.” Y a esta verdad cabe agregarse que una mujer sola, exiliada, joven, en plena década del 70, tuvo que abandonar España por Francia a la espera de una nacionalidad bajo el franquismo. 

En su valija, esa lengua que no puede expulsar, ancla y memoria, pero memoria de un tiempo que ya no existe en su tierra natal y por lo que no regresará al Montevideo que ya nada resguarda. Hija de exiliados de origen italiano, su ciclo de viajes no es mandato sino a fuerza de exclusión y riesgo de vida. Llama la atención que haya recibido el Premio Rafael Alberti, cuando Alberti también recibió el Cervantes en 1983. Tomemos nota de este año.

Poeta, traductora (de Clarice Lispector, por ejemplo), cuentista, novelista, ensayista, periodista y profesora; Peri Rossi ejerció todos los oficios de la lengua escrita, pero sin abandonar la crítica política y de los mandatos normativos de la conducta humana. Traducida a más de veinte idiomas, recibió con el Cervantes diecinueve premios, como la Beca Gu-ggenheim (1994), pero mucho antes, en Uruguay, el Premio de los Jóvenes de Arca (1968) por Los museos abandonados y el Premio Marcha por El libro de mis primos (1969). En 2018 la escritora uruguaya Ida Vitale también recibió el Cervantes, primera esposa de Ángel Rama, mítico director de la sección literaria del semanario uruguayo Marcha y al que se le atribuye asociar a Peri Rossi con Rimbaud, en un gesto entre paternal y acaso condenatorio, razón por la que se vincula su obra con el boom latinoamericano.

En 1983, justamente, acaso tuvo su fin el famoso boom y quedó como exótico exilio turístico de ventas; ocurrió por un accidente aéreo en Madrid, allí murieron Ángel Rama, Marta Traba, Jorge Ibargüengoitia y Manuel Scorza. Así, la obra de Peri Rossi puede pensarse como una superación literaria de las adecuaciones políticas al mercado editorial, de hecho, su interrogante sobre el deseo no se limita a la elección de la sexualidad, sino que extiende una mirada crítica sobre el tipo de relaciones de dominio que plantea el núcleo familiar, centro indiscutible de los mandatos sociales y sus apariencias.

Pero también puede que se a asocie al boom por su amistad con Julio Cortázar, sobre quien publicó dos libros: Julio Cortázar (2000) y Julio Cortázar y Cris, 2014, ambos en España. Cristina, a comienzos de siglo, adjudicó la muerte de Cortázar, y de su esposa Carol Dunlop, al contagio del sida por una transfusión de sangre contaminada en el sur de Francia. 

Este año se ha editado en Argentina un primer libro, es por la editorial cordobesa Caballo Negro: Detente, instante, eres tan bello. Se trata de una selección de poemas en dieciséis libros publicados desde 1971. Resulta llamativo que Córdoba, provincia excluida del mapa argentino de manera apresurada por el Presidente, tenga en sus editores la vindicación de una literatura decisiva para nuestra lengua.