En un escenario donde buena parte del mercado mira con cautela la evolución de los precios y del dólar, Salvador Di Stefano, conocido en la city como "el gurú del blue", se ubicó a contramano del consenso de las consultoras privadas. El analista de mercados sostuvo que la inflación podría dar una “sorpresa positiva” en los próximos meses y bajar más de lo que marcan las expectativas actuales, aunque advirtió que el dólar podría subir más que los precios en una mirada a un año.
“Al contrario de lo que presume la media de mercado, creemos que la inflación puede bajar mucho más que las expectativas de las consultoras; sin embargo, el dólar podría, a un año vista, subir más que la inflación”, planteó Di Stefano en su último análisis. La lectura parte de los datos del Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM), que mostró una proyección de inflación a 12 meses en torno al 24,1% anual para la media de consultoras y del 26,5% anual entre las diez con mejor desempeño predictivo.
Para Di Stefano, el punto de mayor divergencia aparece en el tipo de cambio. Según el relevamiento, la media del mercado proyecta un dólar de $1.786 a un año, lo que implicaría una devaluación del 28,4% anual, por encima de la inflación esperada. En cambio, las diez consultoras con mayor cantidad de aciertos estiman un dólar de $1.697, con una suba del 22%, por debajo de la inflación proyectada.

Esa diferencia abre dos escenarios. Según el analista, la media de los consultores estaría anticipando una deflación en dólares del 3,3% anual, mientras que las consultoras más precisas del REM proyectarían una inflación en dólares del 3,7% anual. El comportamiento electoral también aparece como un factor clave para el tipo de cambio. Di Stefano advirtió que hacia abril de 2027 muchas provincias ya estarán en proceso electoral y que el resultado político podría influir sobre la demanda de cobertura cambiaria.
“El ritmo de los resultados le pondrá intensidad al color del dinero. Si el resultado de las elecciones es funcional al oficialismo, el color del dólar será verde agua; y si no es funcional al oficialismo, será verde fosforescente, con más demanda en el mercado”, graficó.
Qué dicen los bonos sobre la inflación y el dólar
Además del REM, Di Stefano miró las señales del mercado de bonos. Según su análisis, al comparar el rendimiento del bono T30A7, que rinde 28,4%, con el bono ajustado por inflación TZXA7, que rinde 1%, ambos con vencimiento el 30 de abril de 2027, surge una inflación esperada del 28,3% anual. Ese número se ubica por encima de las proyecciones de las consultoras privadas.
El analista también proyectó el escenario más allá del proceso electoral. En ese sentido, comparó el bono TZV28, ajustado por dólar mayorista, con rendimiento del 7,4% anual, y el bono TZX28, ajustado por inflación, que rinde 7,9% anual. Ambos vencen el 30 de junio de 2028. Para Di Stefano, esa relación indica que el mercado espera que la inflación siga superando a la tasa de devaluación, aunque por una diferencia mínima, de apenas 0,47% anual.
Por qué Di Stefano cree que la inflación puede bajar más
La postura más disruptiva del análisis está en la inflación. Di Stefano considera que los precios podrían desacelerarse en los próximos meses por una combinación de factores: una eventual corrección en el precio de la carne, el fin de la guerra en Medio Oriente, la normalización del precio del petróleo, la continuidad del superávit fiscal, la acumulación de reservas en el Banco Central y una expansión monetaria muy baja.
Una inflación en dólares monumental frente a una recesión que no encuentra su piso
“Desde nuestro punto de vista, la inflación puede darnos una sorpresa positiva y comenzar a descender en los meses siguientes”, sostuvo. En su mirada, el ancla fiscal y monetaria seguirá siendo determinante para sostener una baja más marcada de la nominalidad.

Sin embargo, esa expectativa de menor inflación no implica, para Di Stefano, un dólar quieto. Por el contrario, el analista cree que existe margen para una recuperación del tipo de cambio sin que eso necesariamente se traslade de manera directa a precios. Según su planteo, un dólar entre $1.450 y $1.500 “no sería nada grave para la economía” y hasta podría generar incentivos positivos.
“El tipo de cambio hoy podría estar entre $1.450 y $1.500 y no sería nada grave para la economía; al contrario, alentaría a que muchos exportadores liquiden divisas, se active la recaudación de comercio exterior que viene por debajo del año 2025, y el Gobierno lograría más dólares e ingresos fiscales”, afirmó.
De todos modos, Di Stefano aclaró que, mientras persista una fuerte oferta de dólares por inversiones vinculadas al RIGI, colocaciones de obligaciones negociables, bonos provinciales y exportaciones crecientes, luce difícil una suba importante del tipo de cambio en el corto plazo. El punto de inflexión, según su análisis, podría llegar desde julio, cuando comienza a moderarse la liquidación de exportaciones.
Bonos en dólares y riesgo país
En materia financiera, el analista mantiene una visión constructiva sobre los bonos soberanos en dólares. Considera que siguen siendo una oportunidad de inversión, especialmente luego de la mejora en la calificación crediticia de Argentina y ante la posibilidad de nuevas revisiones favorables en el futuro.
El riesgo país perforó los 500 puntos: qué explica la baja y cuáles son las expectativas del mercado
Di Stefano sostuvo que el riesgo país podría descender hacia la zona de los 400 puntos si se combinan varios factores externos: una baja de tasas por parte de la Reserva Federal bajo una nueva conducción, un acuerdo comercial entre China y Estados Unidos y una apertura del Estrecho de Ormuz con el fin del conflicto bélico entre Estados Unidos e Irán.
A su entender, ese contexto podría darle impulso al mundo emergente y, en particular, a los activos argentinos. “Todo esto podría darle un empuje al mundo emergente y hacer emerger a los activos financieros argentinos, comenzando por los bonos y luego por las acciones”, concluyó.