La caída del consumo en la provincia de Buenos Aires volvió a profundizarse en febrero de 2026, con un retroceso interanual del 9,5% según el informe de la Gerencia de Estudios Económicos del Banco Provincia (Bapro), en donde destacaron las ventas minoristas, los rubros clave y las expectativas empresarias que reflejan un deterioro sostenido de la actividad y anticipan incertidumbre hacia los próximos meses.
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El Índice Banco Provincia (IBP) de consumo es un indicador del gasto por cliente con tarjetas de crédito y débito y la billetera Cuenta DNI del Banco de la Provincia de Buenos Aires, deflactado por el Índice de Precios al Consumidor (IPC) del Instituto Nacioanal de Estadísticas y Censos (INDEC).
El último reporte señala que el consumo “nuevamente se vio resentido”, consolidando una tendencia negativa que ya se había evidenciado en enero, cuando la baja había sido del 7,6% interanual.

De esta manera, el último dato confirma una secuencia de caídas que, según el informe, comenzó a intensificarse hacia mediados del segundo trimestre del año pasado, sin señales claras de reversión en el corto plazo.
En paralelo, otros indicadores de mercado también reflejaron un escenario similar. Las ventas minoristas medidas por la Confederación de la Mediana Empresa (CAME) mostraron en febrero una caída del 5,6% interanual, impulsada por la contracción en todos los rubros relevados.
Además, más del 90% de los empresarios consultados por CAME describieron una situación igual o peor que la de hace un año, mientras que hacia adelante, alrededor del 66% anticipa un contexto sin mejoras o incluso más adverso.
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Consumo en retroceso y señales de deterioro
En términos desestacionalizados, el consumo también mostró un retroceso significativo. Según el informe del Bapro, “la contracción mensual totalizó -3,3%, revirtiendo el rumbo alcista delineado por la recuperación de más de 5% en enero”.
Este comportamiento dejó un balance equilibrado entre subas y bajas en los últimos doce meses, aunque con un escenario más deteriorado en el período comprendido entre agosto y febrero.

El análisis del índice muestra que, tras un período relativamente estable entre enero de 2024 y abril de 2025, el consumo comenzó a descender en busca de un nuevo piso, sobre el cual aún persisten dudas acerca de si ya fue alcanzado o si podrían registrarse nuevas caídas.
En ese contexto, desde septiembre el consumo retrocedió en cuatro de las últimas seis mediciones, con un ritmo promedio de caída intermensual cercano al 1%, lo que refuerza la tendencia descendente.
Rubros en tensión y cambios en los hábitos de consumo
El informe también reveló una dinámica dispar entre los distintos rubros relevados, con una división exacta entre aquellos que crecieron y los que registraron caídas en el primer bimestre del año.
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Entre los segmentos en alza, se destacó el pago de impuestos y servicios con productos bancarios, que lideró el crecimiento con un 29% interanual. El documento remarcó que este rubro “mide el cumplimiento de obligaciones del sector privado, no de la generación de bienes y servicios”.

En contraste, supermercados y alimentos mostraron una caída del 19% interanual en lo que va del año, posicionándose como uno de los sectores más afectados dentro del consumo masivo.
Otros rubros también evidenciaron deterioros relevantes. Las contracciones se profundizaron en electro e informática, que pasó de una caída del 5% al 19% interanual, y en telefonía celular, donde el retroceso se amplió del 14% al 31%.
Asimismo, el segmento de indumentaria registró un empeoramiento, con una caída que pasó del 12% al 15% interanual, en un contexto donde las ventas estuvieron parcialmente sostenidas por el inicio del ciclo escolar.
En términos cualitativos, el informe destacó que en supermercados y alimentos cobraron relevancia los beneficios bancarios, la financiación en cuotas y las restricciones presupuestarias de los hogares, mientras que en indumentaria los comerciantes señalaron que el futuro dependerá de la recomposición salarial y la estabilidad de costos.
GZ/lr