El riesgo país de la Argentina volvió a quedar bajo presión en septiembre, impulsado por una combinación de factores locales e internacionales que deterioraron la percepción sobre la deuda soberana. La menor acumulación de reservas, la desaceleración de la actividad económica, la incertidumbre vinculada al escenario electoral de 2027 y el freno de las colocaciones de deuda en dólares se combinaron con un escenario externo más exigente, marcado por la suba de las tasas de Estados Unidos y las tensiones en Medio Oriente, según el último informe de Fundación Capital.
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El deterioro quedó reflejado en los números de las últimas semanas: el riesgo país pasó de 485 puntos básicos el 11 de septiembre a 611 puntos, un salto de 126 puntos o 26%, que lo llevó al nivel más alto de los últimos cinco meses. Fundación Capital remarcó que la corrección de los países comparables de la región fue más acotada, por lo que el deterioro argentino resultó más pronunciado. Además, el aumento volvió a encarecer el financiamiento soberano en momentos en que el rendimiento de los Treasuries a diez años ya supera el 5%.

Reservas, actividad y deuda: los factores locales que presionan al riesgo país
La dinámica contrasta con lo ocurrido entre marzo y julio, cuando el indicador había mostrado una fuerte compresión hasta acercarse a los 400 puntos básicos, favorecido por la consolidación fiscal, una mejora de la percepción crediticia y una acelerada acumulación de reservas. Sin embargo, desde julio y, con mayor intensidad durante agosto, comenzaron a ganar peso las dudas sobre el ritmo de la actividad, el menor dinamismo de las compras de divisas y la creciente atención del mercado sobre el escenario político de 2027. En septiembre, el riesgo país regresó así a la zona de los 600 puntos.
Uno de los puntos de alerta está en el mercado de deuda. Las colocaciones soberanas hard-dollar se frenaron después de que en agosto fueran de apenas US$100 millones de valor nominal, con una TIREA de 8,72%, mientras que en septiembre directamente no se ofrecieron esos instrumentos en las licitaciones.
La situación marca una diferencia respecto de abril y mayo, cuando se habían colocado más de US$1.000 millones mensuales. Al mismo tiempo, el financiamiento corporativo en moneda extranjera siguió activo, con unos US$1.000 millones en agosto y más de US$2.000 millones en septiembre.

Para Fundación Capital, esta divergencia “sugiere la existencia de factores locales a nivel soberano detrás de la dinámica reciente”. El informe advierte que los compromisos en moneda extranjera por capital e intereses que deberán afrontarse el próximo año ascienden a unos US$25.000 millones. Entre las fuentes previstas aparecen privatizaciones por cerca de US$1.500 millones, compras del Tesoro al Banco Central por unos US$4.900 millones, préstamos bilaterales por aproximadamente US$2.000 millones y emisiones en el mercado local por alrededor de US$5.000 millones.
Medio Oriente, petróleo y tasas de Estados Unidos: la presión internacional
A las dificultades domésticas se sumó un escenario financiero global más adverso. Fundación Capital señaló que la escalada del conflicto en Medio Oriente presionó los precios de la energía, con el petróleo Brent por encima de los US$100 por barril durante doce jornadas casi consecutivas. Esa dinámica reforzó los riesgos inflacionarios internacionales y endureció la postura de la Reserva Federal de Estados Unidos.
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La Fed elevó por unanimidad su tasa de referencia en 25 puntos básicos, hasta el rango de 3,75%-4,00%, mientras que 16 de los 18 integrantes del Comité Federal de Mercado Abierto proyectaron al menos un incremento adicional de 25 puntos básicos antes de terminar 2026. Según recoge el informe, la autoridad monetaria estadounidense sostuvo que la inflación permanece elevada y vinculó parte de la incertidumbre a los acontecimientos geopolíticos. El movimiento de las tasas largas estadounidenses terminó endureciendo las condiciones financieras para los mercados emergentes y agregó presión sobre los bonos argentinos.
En ese escenario, Fundación Capital considera que nuevas emisiones argentinas en moneda extranjera lucen difíciles de concretar tanto en el mercado local como en el internacional con los rendimientos actuales. El informe plantea que una colocación sin garantías, colaterales, respaldo de organismos u otras estructuras de crédito mejorado sería una señal favorable, aunque actualmente esa posibilidad “se ve lejana”. A su vez, señala que el Tesoro dispone de US$2.230 millones en depósitos en moneda extranjera en el Banco Central y del equivalente a US$5.325 millones en pesos.
El colchón de reservas y la incertidumbre electoral hacia 2027
El nivel de reservas aparece como otro elemento central para explicar la percepción del mercado. Las reservas netas del Banco Central superan actualmente los US$12.000 millones, pero al descontar los desembolsos del Fondo Monetario Internacional resultan negativas en alrededor de US$3.000 millones. Fundación Capital sostiene que continuar acumulando divisas será clave para atravesar 2027, ya que un mayor colchón permitiría amortiguar shocks domésticos y externos y reducir el riesgo de tensiones cambiarias o financieras.
La relación entre ambas variables se hizo más visible durante los últimos meses. Entre abril y julio, el BCRA compró en promedio más de US$2.200 millones mensuales y el riesgo país cayó alrededor de 200 puntos básicos. Desde comienzos de agosto, en cambio, las compras fueron inferiores a US$1.000 millones por mes y el indicador aumentó aproximadamente 200 puntos. El cuadro comparativo incluido por Fundación Capital también muestra que las reservas brutas argentinas equivalen al 7,1% del PBI, frente al 13,9% de Brasil, 25,4% de Perú, 13,2% de Chile y 19,9% de Uruguay.

A este escenario se agrega el componente político. Fundación Capital sostiene que la incertidumbre electoral también está “jugando” en el comportamiento del riesgo país y señala como indicador la diferencia de rendimientos entre los bonos AO27 y AO28. Según el informe, el riesgo medido para los doce meses posteriores a las elecciones presidenciales de octubre de 2027 pasó de 1.015 a 1.264 puntos básicos entre el 25 de agosto y el 25 de septiembre de 2026, una suba de 249 puntos. La entidad interpreta ese movimiento, bajo un escenario binario de reelección o no reelección, como una señal de que el mercado asignó durante el último mes una menor probabilidad a la continuidad presidencial.
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Por último, en el informe se destacó que persisten dos dilemas: por un lado, la priorización de la desinflación frente al dinamismo de la actividad económica en el corto plazo y, por otro, la estabilidad cambiaria frente a la necesidad de acelerar la acumulación de reservas. Para Fundación Capital, los desafíos siguen siendo los mismos que a comienzos de año: lograr un mayor impulso de la actividad y aumentar la intensidad de la acumulación de reservas internacionales, dos variables que aparecen como determinantes para aliviar nuevamente la presión sobre el riesgo país.
GZ/ML