El fantasma de la guerra de Malvinas 1982 siempre sobrevuela las Islas y la tensa relación Argentina-Reino Unido. Sin embargo, esta vez el ejército inglés en su ejercicio de combate incluyó desembarcos, desplazamientos terrestres y ataques contra posiciones simuladas, con algunas de las maniobras que recrearon situaciones bélicas de ese conflicto de 1982.
Según reveló el diario británico The Times, las tropas del Reino Unido entrenaron durante seis días un escenario inspirado en aquella campaña de 1982, con la que recuperaron el control del archipiélago tras la ocupación argentina. Aunque las maniobras se desarrollaron entre el 27 de septiembre y el 2 de octubre, sus detalles se conocieron este martes.


El entrenamiento, denominado Cape Upholder, reunió a unos 150 integrantes de la Compañía B del Segundo Batallón del Regimiento de Paracaidistas británico y alrededor de 100 reservistas de la Fuerza de Defensa de las Islas Malvinas.
Su secuencia recreó distintos momentos de una operación militar, desde el desembarco en la costa hasta el avance sobre posiciones estratégicas del interior. Al principio, la maniobra comenzó a bordo del buque patrullero HMS Medway, desde el que un grupo de paracaidistas se aproximó a la costa de San Carlos, en la isla Soledad, el mismo lugar donde las tropas británicas desembarcaron en mayo de 1982 durante la Operación Sutton.
Una vez allí, los efectivos utilizaron embarcaciones inflables para desembarcar y reunirse con el resto de la unidad.
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Acto seguido, llegó una marcha nocturna de aproximadamente 32 kilómetros hasta Pradera del Ganso. Allí, los soldados simularon un ataque contra un centro de comunicaciones, con apoyo de cazas Typhoon de la Real Fuerza Aérea británica. La secuencia continuó con el traslado de tropas y equipos en helicópteros y un nuevo desplazamiento táctico hacia Wireless Ridge, una elevación próxima a Puerto Argentino, donde practicaron combate a corta distancia.
El comandante de la compañía, el mayor Nunkoosing, describió el entrenamiento como "la oportunidad de seguir los pasos de nuestros predecesores y hacerse una idea de la tenacidad que demostraron para alcanzar la victoria en 1982".

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Aun contra todo pronóstico, el ejercicio estaba programado antes de que Javier Milei reafirmara el reclamo argentino por las islas en una cadena desde Casa Rosada, donde sostuvo: "Las Malvinas son argentinas, por historia y por derecho".
Malvinas, un conflicto que vuelve a escalar por el petróleo
El ejercicio militar británico coincidió con la escalada diplomática entre la Argentina y el Reino Unido por el proyecto petrolero Sea Lion, ubicado en la Cuenca Malvinas Norte, a unos 220 kilómetros al norte del archipiélago.
Según las estimaciones difundidas sobre el yacimiento, la iniciativa, impulsada por la israelí Navitas Petroleum y la británica Rockhopper Exploration, podría albergar hasta 1.700 millones de barriles de petróleo.
Argentina presentó este martes una solicitud ante el Tribunal Internacional del Derecho del Mar (TIDM), con sede en Hamburgo, para intentar frenar el avance de las actividades hidrocarburíferas. La decisión llegó después de que venciera el plazo que había dado a Londres para impedir el desarrollo del proyecto.


En el otro extremo, el Reino Unido defendió el avance de Sea Lion. El secretario de Relaciones Exteriores británico, Ed Miliband, sostuvo que "el apoyo del Reino Unido a las Islas Malvinas es firme" y advirtió que los intentos argentinos de presionar a empresas y particulares involucrados en actividades comerciales "son inaceptables".
Sumado a ello, afirmó que los isleños deben poder decidir su futuro y avanzar con su desarrollo económico.

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El Gobierno británico también ratificó su posición sobre el archipiélago.
Sobre el Parlamento, el primer ministro Andy Burnham aseguró que el Reino Unido "hará todo lo que sea necesario" para defender la voluntad de los isleños de seguir bajo soberanía británica.
MV