INTERNACIONAL
La caída del dictador

Estados Unidos confirmó que mantuvo contacto con Diosdado Cabello meses antes de la captura de Maduro

La administración de Donald Trump mantuvo canales de diálogo con el número dos del chavismo antes de la incursión militar del 3 de enero. Su distancia con Cuba y su control del aparato de seguridad lo volvieron una pieza clave.

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Diosdado Cabello. | Bloomberg

La captura de Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses no solo sacudió el tablero político venezolano, sino que dejó al descubierto negociaciones previas que hasta ahora permanecían en las sombras. Una investigación periodística reveló que Estados Unidos mantuvo contactos directos y a través de intermediarios con Diosdado Cabello Rondón, uno de los hombres más poderosos y temidos del régimen chavista, meses antes de la operación que terminó con la detención del ex mandatario.

La información, publicada por la agencia Reuters, expone que funcionarios de la administración de Trump entablaron conversaciones con Cabello —ministro del Poder Popular de Relaciones Interiores, Justicia y Paz— incluso antes de la incursión militar del sábado 3 de enero, denominada internamente “Resolución Absoluta”.

Figura central del régimen bolivariano desde sus orígenes, Cabello participó junto a Hugo Chávez del fallido golpe de Estado de 1992 y fue durante décadas el principal ejecutor político y represivo del chavismo. Conducía hasta hace poco el programa televisivo “Con el mazo dando”, desde donde atacaba a la oposición y desafiaba públicamente a Estados Unidos.

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Sin embargo, según Reuters, ese discurso confrontativo convivía con un canal de comunicación activo con Washington. Cuatro fuentes citadas por la agencia señalaron que los contactos comenzaron en los primeros meses del actual gobierno de Trump y se intensificaron en las semanas previas a la caída de Maduro.

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Uno de los puntos centrales de esas conversaciones habría sido un compromiso clave: que Cabello no activara los servicios de seguridad, las fuerzas armadas ni los colectivos progubernamentales bajo su influencia para reprimir a la oposición durante y después de la operación estadounidense. Ese aparato de control, de hecho, se mantuvo prácticamente intacto tras la captura de Maduro.

Un puente inesperado: las diferencias con Cuba y la nueva cúpula del poder

Lejos del relato monolítico del chavismo, Cabello arrastra desde hace años tensiones internas con el régimen cubano, uno de los principales aliados históricos de Caracas. Esa distancia ideológica habría funcionado como un primer puente informal con Estados Unidos, que vio en él a un actor con capacidad real de control territorial y político.

Las conversaciones también incluyeron temas sensibles como las sanciones estadounidenses vigentes contra Cabello y la acusación formal por narcotráfico que pesa sobre él en tribunales norteamericanos. Pese a figurar en la misma causa judicial que Maduro —y a ser señalado como presunto jefe del denominado Cártel de los Soles—, Cabello no fue detenido durante la operación.

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Tras la captura del expresidente, Cabello prometió públicamente unidad con Delcy Rodríguez, quien asumió como presidenta interina. Sin embargo, dentro y fuera de Venezuela se lo considera una figura con capacidad suficiente para garantizar —o bloquear— cualquier transición política.

Estados Unidos habría evaluado a Rodríguez como el eje formal del proceso posmadurista, pero fuentes diplomáticas admiten que Cabello conserva un control decisivo sobre los servicios de inteligencia, la policía y sectores clave de las fuerzas armadas.

Elliott Abrams, ex enviado especial de Trump para Venezuela durante su primer mandato, sostuvo que una transición democrática real exigiría eventualmente la salida de Cabello del poder. “Cuando se vaya, los venezolanos sabrán que el régimen realmente ha comenzado a cambiar”, afirmó.

Un socio incómodo para la transición

En Washington persiste la preocupación por el doble rol del dirigente chavista. Por un lado, es visto como un garante de estabilidad temporal en un país clave por sus reservas petroleras. Por otro, su historial represivo, su rivalidad con Rodríguez y las causas judiciales abiertas generan dudas sobre su permanencia en un esquema democrático.

Estados Unidos mantiene desde 2020 una recompensa millonaria por información que permita capturarlo, hoy elevada a 25 millones de dólares. Cabello niega cualquier vínculo con el narcotráfico, pero sigue bajo sanciones y acusaciones formales.

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Mientras tanto, tras la caída de Maduro, disminuyeron los controles violentos en las calles y el gobierno interino anunció la liberación gradual de presos políticos, un proceso que organismos de derechos humanos consideran lento e insuficiente. Cabello, en su rol de ministro del Interior, supervisa formalmente esas excarcelaciones.

DCQ