El economista Nicolás Salvatore planteó que la apertura comercial debe acompañarse de un tipo de cambio real competitivo para proteger la industria, fomentar las exportaciones y atraer inversiones.
"El problema no pasa tanto por el nivel de apertura que coincido con vos, es el que es, sino porque el tipo de cambio está hipercontraatrasado", afirmó Salvatore, al comparar la situación actual con los niveles de la convertibilidad. El economista desarrolló su análisis en Ronda de Economistas, por +Perfil, el nuevo canal de Editorial Perfil.
El tipo de cambio y la competitividad de la industria
En ese sentido, advirtió sobre las dificultades que enfrentan los productores locales frente a la competencia externa: "No hay que levantar protecciones, dales a los industriales para que se defiendan, un tipo de cambio razonable, estamos lejísimos de un tipo de cambio razonable".
Salvatore recordó el período de tipo de cambio elevado asociado a la gestión económica de Roberto Lavagna y los primeros años del gobierno de Néstor Kirchner. También mencionó el desarrollo de China como ejemplo de una economía que sostuvo durante décadas un tipo de cambio alto.
Sin embargo, aclaró que no necesariamente se necesita una cotización extrema, sino una que permita competir: "Que no sea tan alto, pero que sea razonable".
Apertura comercial: cómo proteger la producción y fomentar exportaciones
El economista reconoció las ventajas generales de la integración comercial, pero remarcó que la apertura debe contemplar las particularidades de cada mercado y las políticas de protección que aplican otras economías.
"Aun en un esquema más bien liberal, que yo coincido, están probadas las propiedades en el comercio exterior de la apertura económica, básicamente aumentan el producto en cada país y el comercio", señaló.
Como ejemplo, mencionó las restricciones y protecciones que existen en Europa para determinados productos agrícolas y alimenticios. En esa línea, sostuvo que la Argentina debe considerar las asimetrías comerciales al negociar con socios como China y los países europeos.
Para Salvatore, el tipo de cambio real cumple varias funciones simultáneas y resulta determinante para el desempeño productivo. "Un tipo de cambio real alto son salarios en dólares bajos, protege la industria, fomentas exportaciones y atraes inversiones", explicó.
En contraposición, advirtió sobre las consecuencias de mantener un tipo de cambio real bajo y utilizó la experiencia de la convertibilidad como referencia histórica: "En convertibilidad se destruyó un tercio del parque industrial".
Su planteo apunta a compatibilizar la apertura económica con un esquema cambiario que permita a las empresas argentinas competir, ampliar sus exportaciones y atraer inversiones, sin desconocer los beneficios potenciales de una mayor integración al comercio internacional.