MODO FONTEVECCHIA
ANÁLISIS POLÍTICO

Fernando "Chino" Navarro: "Me quería ir del gobierno desde fines del 2020"

El ex dirigente del Movimiento Evita detalló los motivos que lo llevaron a tomar la decisión de alejarse de la política: "En estos últimos 4 años no podía creer la falta de valor y la falta de empatía con los que más sufren", describió.

Fernando Chino Navarro
Fernando Chino Navarro | Twitter

Fernando "Chino" Navarro, ex secretario de Relaciones con la Sociedad Civil, consideró que la fragmentación del PJ era inminente: "Subsidiamos a gente de plata en nombre de la liberación nacional y social, no podemos seguir buscando culpables", resaltó en Modo Fontevecchia, por Net TV, Radio Perfil (AM 1190) y Radio Amadeus (FM 91.1). Por otro lado, resaltó el valor del debate nacional: "Si no vamos a terminar como otros países de la región, ordenados macroeconómicamente pero con graves problemas sociales a nivel micro".

Fernando “Chino” Navarro es ex secretario de Relaciones con la Sociedad Civil y Desarrollo Comunitario de la Jefatura de Gabinete, dirigente del Movimiento Evita y fue concejal por el Partido Justicialista del Loma de Zamora entre 1989 y 1997. A partir de 2000, acompañó a Néstor Kirchner, formando parte del Frente para la Victoria.

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Recientemente, a través de una nota en el sitio digital Panamá, anunciaste que abandona la política activa y profesional. ¿Cuáles fueron las razones que lo llevaron a tomar esta determinación?

En realidad, no me alejo de la política, simplemente reconozco dónde no me siento capacitado. He tenido roles importantes en la conducción del Movimiento Evita y el Partido Justicialista, pero también reconozco los errores cometidos en estos últimos cuatro años, donde formé parte.

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Durante la campaña electoral, tuve dificultades para convencer a la gente porque sus argumentos eran sólidos y la realidad era innegable. Esta experiencia me hizo reflexionar sobre la verdadera naturaleza de la política. Y eso me pasó solamente a fines de los 90, entre el 97 y 2000, sentí que la política no era lo que yo me había abrazado de pibe, después conocí bien a Emilio Pérsico y a Néstor Kirchner, quienes me reenamoraron de la militancia y de la política, respectivamente. 

No creo en líderes carismáticos ni en discursos grandilocuentes, creo en la gente y en la reconstrucción de la política desde la autenticidad y el compromiso real. No se trata de estar en una zona de confort, sino de salir de ella y abordar los desafíos de manera genuina, centrándome en lo que realmente importa para mejorar la situación de Argentina y los argentinos. Quiero ver a los ojos a la gente.

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¿Otros dirigentes peronistas que participaron del último gobierno deberían hacer lo mismo?

Son decisiones que se toman, ahora lo puedo decir porque estoy liberado: me quería ir del gobierno desde fines del 2020 porque veía una mezquindad que no compartía. Yo siempre fui un funcionario legislativo, nunca había estado tan cerca del ámbito Ejecutivo, pero jamás me imaginé semejante cobardía en muchas compañeras y compañeros. De la anterior gestión no podía creer la falta de valor y la falta de empatía con los que sufren.

A veces cuando entramos en la política nos metemos en un microclima y creemos que somos especiales. De hecho, un amigo decía que el agua en la Casa Rosada y en Olivos era un agua diferente que transforma a la gente.

Ya a fin de 2022 había que quedarse aunque sabía que terminaba mal electoralmente, confiaba mucho en el pueblo, nunca tuve miedo de un estallido social porque veía mucha madurez en la mayoría de nuestro pueblo pero que políticamente terminó catastróficamente como terminó, es decir, con el triunfo de alguien que construimos entre todos en los últimos décadas.

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Claudio Mardones: Repasando lo que fue este año y recordando la posibilidad de que Daniel Scioli fuera candidato, tuvo muchos gestos de respaldo por parte de los movimientos sociales. ¿Cuál es su punto de vista al respecto del movimiento que hizo Scioli? ¿Qué debería hacer el secretario de Turismo en su relación con el peronismo? 

No comparto la decisión de Scioli, pero ahora me parece anecdótico y que no tiene nada que ver con lo que está pasando. Hoy es 2 de abril, y todos ahora nos llenamos la boca como todos los años, nos abrazamos a los héroes de Malvinas, lloramos con ellos, y después no les damos ni cinco de bola.

En 42 años no hubo una política de Estado para privilegiar a Malvinas en términos de soberanía. Y, por supuesto, puteamos a los milicos. Pero la decisión de Malvinas fue la decisión de un gobierno cívico-militar respaldado por casi toda clase política, salvo en raras excepciones, y por la mayoría del pueblo argentino. Obviamente, ese pueblo venía sufriendo años de dictadura con muchos silencios y secretos que se palpaban y no se conocían. Y Malvinas fue como una bocanada de oxígeno, por eso no quiero pensar en el problema de Scioli.

Daniel Scioli, secretario de Turismo
Daniel Scioli, secretario de Turismo.

CM: Se lo pregunto porque hace un año ustedes lo apoyaron y fueron una voz gravitante en la discusión de la interna del peronismo. 

Primero, si discutimos en términos personales, sea el nombre que fuere, no tiene sentido esa discusión, porque no entendemos lo que está pasando si no. Es decir, hay 42% de pobres, pero la clase política argentina (con Scioli y conmigo incluidos), la clase empresarial y la élite argentina, de 1983 para acá nos fue a casi todos mejor y a muchos igual. Y en los últimos 40 años a la mayoría de la población le fue a una minoría igual y a una mayoría peor. Algo nos tiene que decir que periodistas, intelectuales, académicos, grupos económicos y los políticos, que tenemos mayor responsabilidad, estemos así.

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Cuando Daniel Scioli asumió, lo llamé y le dije que consideraba que estaba cometiendo un error. Sin embargo, dejé claro que no quería que mi opinión se convirtiera en un tema personal con él.

Lo que planteábamos el año pasado, y en casos anteriores, era la necesidad de tener un debate dentro de Unión por la Patria, queríamos discutir qué tipo de país queríamos, porque estábamos viendo cómo todo estaba patas arriba. Nos autodenominábamos peronistas, nos llenábamos la boca hablando de Perón y de políticas sociales, pero éramos incapaces de asumir debates importantes, como el tema de las tarifas, de hecho, subsidiamos a gente de plata en nombre de la liberación nacional y social.

A su vez, discutíamos por los medios y saboteábamos al gobierno, sin comprender que eso perjudicaba al pueblo en última instancia. La responsabilidad es de la clase dirigente, recae sobre nosotros como políticos.

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Nos presentamos como candidatos a diferentes cargos, ya sea a intendente, diputado o presidente, con la esperanza de que la política argentina en su conjunto, sumado a la participación popular, puedan encontrar una salida que no nos condene a tener un 40% o 50% por ciento de pobres de forma permanente, con altos índices de violencia social, delincuencial y familiar.

Es que si no podríamos terminar siendo similares a otros países de la región, ordenados macroeconómicamente pero con graves problemas sociales a nivel micro. Aún hay esperanza para Argentina si encontramos el camino correcto, aunque cada vez se vuelve más difícil. Es fundamental animarse a discutir, a debatir y a proponer soluciones diferentes, sin caer en la trampa de señalar a una persona en particular, ya sea Scioli, Cristina o Alberto. Si bien es importante conocer a fondo cada aspecto, debemos recordar que el problema no es el árbol, sino el bosque en su conjunto.

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Alberto Fernández, Cristina Kirchner y Sergio Massa.

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Describís esto de que se peleaban y criticaban abiertamente al presidente, no es que le hacían mal al mandatario sino a la economía argentina. ¿Te estás refiriendo a Cristina Fernández de Kirchner?

Esto no empieza ahora, Argentina experimentó un golpe militar en el 76, y sé que lo has vivido. En los años 70, el país enfrentaba violencia y una inestabilidad institucional, pero paradójicamente, era una nación con menos pobreza y una alta participación de los trabajadores en la economía. Desde entonces hasta ahora, hemos pasado por diferentes gobiernos, algunos con buenas intenciones, otros no tanto, y una variedad de capacidades y resultados. No sé quién puede señalar con el dedo en este sentido, ya que todos hemos tenido un papel en la historia reciente del país. 

Desde la democracia, que valoro y agradezco por darnos la oportunidad de tomar decisiones y cambiar las cosas, me comprometo a hacer lo mejor que pueda desde mi posición, sin arrastrar a nadie más en este camino.

Cristina Fernández

Si no reconocemos que hemos empeorado en los últimos 40 años, ¿quién lo hará? ¿Y antes de Cristina? ¿Quién estaba? Todos estaban. Todos los políticos han tenido su parte de responsabilidad, algunos más que otros según el cargo que ocupaban. 

Pero quienes hemos elegido la política como profesión, quienes hemos vivido de ella y hemos tenido ciertos privilegios, debemos asumir esa responsabilidad. No podemos seguir buscando culpables, sino poner ideas sobre la mesa y recordar que el único sujeto capaz de sacarnos adelante es el pueblo argentino. Si no salimos de este ciclo de culpas y excusas, dentro de cinco años vamos a tener en claro la patología del problema del paciente, pero el mismo va a estar peor o enterrado.

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¿Haces terapia psicoanalítica? Lo pregunto porque poder tomar esta decisión, obviamente es existencial.Y todo aquello existencial conmueve la identidad de la persona, así que me parece una decisión muy grande, que independientemente de los motivos, habla en lo personal de una fortaleza emocional y personal.

Sí, tengo un psicoanalista espectacular. No es fácil, día a día trato de construir junto con mi familia y mis amigos de fierro. Como dice el tema de Aníbal Troilo: “No me estoy yendo si siempre estoy volviendo” y eso es la política para mí.

¿O sea que sería dar un paso para atrás para dar dos adelante?

Ojalá, pero no por mí, a veces estás en la calle y te cruzás con personas que votaron a Milei, Larreta o Massa y te das cuenta que nuestro pueblo está para más. 

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Es cierto que nosotros, los líderes políticos, venimos del pueblo, no surgimos de una élite privilegiada. Pero en algún punto, pareciera que mientras el pueblo se mantiene en su promedio, nosotros como clase dirigente hemos quedado rezagados. No sé en qué momento exactamente nos hemos desviado del camino correcto, pero es evidente que, como grupo, hemos tomado decisiones que nos han llevado por un sendero equivocado.

AO JL