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MODO FONTEVECCHIA
El escenario frente a 2027

Manuel Zunino: “En las últimas elecciones si sos favorito terminás movilizando un voto útil en tu contra”

El sociólogo y consultor analizó el desgaste del Gobierno, la polarización y el comportamiento del voto en América Latina. “Si sos favorito, terminás movilizando un voto útil en tu contra”, sostuvo.

Manuel Zunino es director asociado de Proyección Consultores
Manuel Zunino es director asociado de Proyección Consultores | NET TV

El escenario político argentino se encamina hacia 2027 atravesado por una sociedad cada vez más polarizada, una economía que continúa siendo el principal sustrato de las preocupaciones y una creciente demanda de cambio. En ese contexto, el sociólogo Manuel Zunino, director de Proyección Consultores, analizó el comportamiento del electorado, el desgaste del gobierno de Javier Milei y las condiciones que podrían definir la próxima disputa electoral.

Durante la entrevista con Modo Fontevecchia, por +Perfil, Radio Perfil (AM 1190), Zunino sostuvo que los oficialismos enfrentan una paradoja: necesitan mantener la centralidad y la hiperactividad política, pero al mismo tiempo la sociedad consume y descarta rápidamente los temas que ocupan la agenda. Para el sociólogo, además, las últimas elecciones en América Latina muestran una dinámica en la que “no conviene ser el favorito”, porque esa condición puede terminar movilizando un voto útil en contra y profundizando la polarización.

Manuel Zunino es el sociólogo por la Universidad de Buenos Aires que cuenta con un posgrado sobre Estado, Gobierno y Democracia en el Instituto Complutense de Estudios Internacionales de la Universidad Complutense de Madrid. Dicta clases en la Universidad Nacional de La Matanza y colabora con el Observatorio Social de la UNLaM. Además, dirige Proyección Consultores, una consultora dedicada al análisis de opinión pública y sondeos electorales.

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La última vez que hablamos, a hoy pasan tantas cosas y al mismo tiempo parecen que tuvieron una importancia enorme. Aquí, donde vos estás sentado, hace dos días nos decía Tenembaum: fíjate que el Presidente dio dos cadenas nacionales con temas que parecían que iban a cambiar, ser un antes y después de su gobierno. Una fue con Malvinas y la otra fue con la Carta Orgánica del Banco Central. Él consideraba un antes y un después y rápidamente la del Banco Central directamente la gente se olvidó, ni la recordaría. Lo de Malvinas parece estar diluyéndose. El hecho de que se consuman tan rápido los conejos de la galera que saca el Presidente, ¿qué indican en camino hacia 2027?

Indica, me parece Jorge, tanto en términos negativos como positivos, porque también podemos pensar a Adorni, que parecía el final del gobierno, algunos pronosticaban un derrumbe definitivo. Los gobiernos necesitan hiperactividad, me parece, sobre todo, que necesitan moverse permanentemente. Creo que es algo que Milei lo tiene, o por lo menos demuestra que lo tiene en cuenta. No sé si lo tiene claro, si lo sabe manejar, porque son fenómenos medio de última hora, de los últimos tiempos, pero todo el tiempo está tratando de tener centralidad. Me parece que la centralidad no la negocia. Sigue siendo el gobierno de Milei, pero permanentemente sabe que tiene que estar en la escena, sabe que tiene que imponer temas, inundar en términos positivos o negativos la cancha. Algunos, bueno, pueden pensarlo como un problema de la democracia moderna, pero en términos prácticos y efectivos, me parece que los oficialismos necesitan eso, la hiperactividad, sabiendo que nada te determina un triunfo o levantar en términos de encuesta o de evaluación positiva de la gestión, pero tampoco nada te derrumba del todo. Creo que esa es la complejidad del tiempo. Y creo que los gobiernos, nada, se vuelven gobiernos hiperactivos donde la sociedad demanda con muchísima ansiedad cosas nuevas todo el tiempo, pero también las olvida rápidamente.

Ahora, ¿eso tiene un correlato político o es simplemente el terreno del espectáculo? ¿Llenar las horas de curiosidad y de entretenimiento y luego eso modifica de alguna manera el apoyo y lo que podría ser un predictor de voto futuro?

En el largo plazo, digamos, me parece que sí, vamos viendo, por ejemplo, un gobierno que ya tiene, no un derrumbe, pero sí un desgaste, claramente, si uno lo compara con un año atrás o cuando empezó este año, que nos encontramos por acá también. El gobierno estaba 5 o 6 puntos arriba de lo que hoy está, más cerca de 45 o arriba de 45, hoy está tratando de acercarse a los 40 o un poco por encima de los 40. Me parece que en el largo plazo, o en el mediano plazo, si podemos llamarlo largo plazo de un gobierno de mandato de 4 años, tiene un efecto acumulativo, pero después, en el corto plazo, no sé si genera tanto efecto. Uno no ve rebotes muy importantes en la opinión pública. Yo mes a mes mido, sí vi en mayo una caída. El gobierno estaba en evaluación de la gestión, para tomar un indicador, en 34, 35, 36 puntos en ese período, principalmente cruzado por el escándalo de Adorni. Salió de ese escándalo, absorbió el golpe y hoy está cerca de los 40 de nuevo. Pasó lo de Malvinas y no es que el gobierno repuntó. Sí, por ahí va ganando un poco de terreno, recupera un poco la épica. Me parece que mucho tiene que ver más con la forma y con el espectáculo que presenta esa forma que con el contenido.

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¿La economía determina?

Y determina, claramente, me parece que es el sustrato de lo que se conversa. Si lo pensamos en términos económicos, cambió un poco la demanda. Ya la demanda no es la estabilidad, sino los ingresos, la calidad de vida, el salario, me parece que sí. Hay que ver. Creo que uno para adelante puede proyectar hipótesis. Si la economía cae, es un escenario; si la economía se mantiene en este va y viene más o menos estable, es otro escenario político, pero sí creo que el sustrato de la discusión va a ser económico.

Tres escenarios. Muy simples, ¿no?

Sí, por lo menos.

La economía mejora, la economía queda como está o la economía empeora. Si la economía queda, si mejora, claramente mejoran las posibilidades del gobierno. Ahora, si queda como está y pasa un año más y queda como está, ¿es un motor, un dínamo del descontento o si no empeora y está como está, frente al recuerdo de un pasado que para algunos puede ser peor, alcanza para ser electo?

Yo creo que si se mantiene más o menos como está, seguramente tengamos una foto más parecida a la de hoy, que es un escenario polarizado. O sea, un gobierno que no termina de caerse y una oposición quizás que no termina de superarlo o que no termina de crecer. Creo que seguiríamos viendo este escenario. Si la economía se cae, quizás se pueda producir otra cosa, incluso una fragmentación del sistema político, una oportunidad para espacios dentro de los propios espacios. Si la economía se mantiene como está yo veo un escenario de polarización lo marca la región, no lo marca solamente la situación nacional. Vemos eso, escenarios cada vez más polarizados, elecciones que se definen en balotaje y la incógnita es pulsión de cambio o no. Me parece que ese es el escenario que nos marcó Brasil, sobre todo para...

Quiero preguntar eso. Cuando ves todas las encuestas en Brasil dando a Lula por arriba de Bolsonaro, si bien es cierto que en la cantidad de votos que le asignaron a Lula fueron correctas, pero no es cierto que en la cantidad de votos que le asignaron a Lula fueron correctas, en la cantidad de votos que le asignaron a Lula fueron incorrectas, en la cantidad de votos que le asignaron a Bolsonaro, no. ¿Qué te produce internamente respecto de tus herramientas, tus formas de medir la realidad?

Primero, siempre respecto a las herramientas, uno las ve con cierta duda cartesiana, de movida. Siempre trato de pensar el dato, primero interrogar el dato antes de asumirlo como la verdad absoluta. Después, yo hice un seguimiento desde acá, sin trabajar en Brasil, y lo que sí fui viendo, te voy a contestar medio lateralmente la pregunta, lo que veo, y me parece que es casi una regla que la veo en muchos procesos electorales, es que no conviene ser el favorito. Lula fue el favorito durante todo el proceso electoral, y Bolsonaro fue creciendo, quedándose con una suerte de voto útil negativo. Vimos que a lo largo del trayecto Bolsonaro creció y se quedó con los votos de las terceras fuerzas, terceras, cuartas fuerzas de centro derecha, anticipándose un escenario de balotaje. Me parece que el miedo a que pueda ganar el otro anticipa, en las primeras vueltas, escenarios de balotaje, y vemos primeras vueltas que se parecen más a un balotaje hiperpolarizado, que después, obviamente, queda todavía por repartir, pero cada vez queda menos por repartir en los balotajes.

O sea que si vos sos el favorito, alentás al voto negativo, que no iba a votar, que vaya a votar.

Movilizás al adversario, digamos, si sos el favorito, y creo que lo estoy viendo en varios procesos electorales. O sea, no solamente la regla es la polarización, no solamente que las elecciones en Latinoamérica se definen en balotaje, en los lugares donde no se definen por mayoría automática, simple, digamos, 9 de cada 10 elecciones en la última década fueron a balotaje. La pulsión, expulsión de cambio en general, pero además esto: ser favorito no te ayuda, me parece que tradicionalmente, y todavía los políticos quieren aparecer primero en las encuestas. Obviamente, en términos de apoyo financiero para una campaña es importante, pero en términos de votos, ahí hay una contradicción: terminás movilizando al otro, terminás movilizando al que vota en términos útiles pero negativos para que vos no ganes.

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Y en esas 9 de cada 10 que se resolvieron por balotaje, ¿no te conviene ser el favorito? ¿También vale para el balotaje? O sea, haber ganado la primera vuelta no es predictor de ganarla la segunda y, por el contrario, ¿más ganan los que salieron segundo que primero?

Tendría que ver la estadística, pero me parece que sí, claramente que sí.

Ahora, pareciera difícil en el caso de Lula, ¿no?

Sí, sobre todo porque uno ve lo que queda por repartir, más allá del ausentismo, que tampoco fue tan alto en Brasil, hubo una movilización bastante importante.

Y el 1% más que hace 4 años.

Por eso, no hay un fenómeno ahí donde uno pueda pensar, hay mucho para rescatar. Obviamente, sí puede pasar cualquier cosa, porque tampoco es una elección tan disparatada que hubo en la primera vuelta. Hay dos puntos de diferencia, en cantidad de votos son muchos, y si uno ve las terceras y cuartas fuerzas, creo que ese votante, por lo menos por intuición, no lo digo con datos, se parece un poco más al votante de Bolsonaro que al votante de Lula.

Le voy a pedir a la producción que nos coloque los gráficos que tenemos de percepción de la economía, dado que la economía es el, podríamos decir, el objeto definitivo de voto. Contanos un poco, o sea, qué es lo que ves en la percepción que la gente tiene de la economía a lo largo de los meses.

Mirá, lo que vemos en la placa, lo primero es el presente. El presente, situación de crisis: el rojo es gente que piensa que es una situación de crisis, más del 60% o 63%. El segundo elemento, la segunda columna, son los que piensan que es un momento de dificultades económicas, y solamente un 10% siente que hay una sensación de estabilidad. O sea, estamos en un presente negativo. Me parece que eso ya ni el gobierno lo oculta. La situación presente es negativa y de malestar. Ahora, vamos al pasado. ¿Quién es el responsable de la situación económica actual? Principalmente el gobierno de Milei. Eso es lo que cambió este año. Me parece que el gobierno está transitando un efecto que...

Hasta el año pasado resistía echarle la culpa al anterior.

Exacto. La herencia agarraba, digamos, la herencia le servía al gobierno para mantener su narrativa.Hoy ya no le . Entró en el efecto tercer año y empieza a ser evaluado en sus propios términos. Una pregunta que creo que vos me hiciste la última vez que vine: ¿cuándo va a pasar eso? Que ya está pasando, me parece que estamos en ese proceso, y uno lo ve en señales, en signos de las cosas que dice el Presidente, cómo lo plantea. ¿Dónde todavía gana Milei? Y me parece que ahí se sostiene sobre todo la intención de voto y la evaluación positiva de la gestión en el futuro. Cuando preguntás quién tiene más capacidad para resolver este malestar actual, esta situación de crisis económica, Milei suma más de 40 y un candidato de la oposición cerca de 30. No pusimos nombres en ese candidato de la oposición, pero el oficialismo está mejor que la oposición en términos de capacidad para resolver la situación.

Que paradoja ¿no? Porque el culpable es Milei y la solución es Milei. ¿Cómo te lo explicás?

Porque son miradas distintas, desde puntos de vista distintos. Me parece que es una sociedad hiperpolarizada, eso es lo que estamos viendo. Para unos, Milei es la solución; para otros, Milei es el problema. Creo que vamos a un escenario... A mí esto me marca polarización. No me marca...

Si uno suma el 9 y el 27 del primer cuadro, el 10 y el 27: Te acercás a ese 40, ¿no?

Sí, totalmente. Que es como el... Yo no diría núcleo de Milei, porque ya hablar de núcleo duro es más difícil. No hay una intensidad mileísta como había al principio del mandato, pero sí una suerte de constitución de una primera minoría menos intensa que antes y cercana a los 40 puntos. Entre 35 y 40 puntos me parece que ahí está Milei. En un escenario de mucha polarización, que yo creo que, por lo menos por lo que vemos de la política, se va a definir, o por lo menos la narrativa política la veo muy centrada en emociones negativas, en el miedo y la bronca. Vos decías, sociedad polarizada, de un lado el miedo, el miedo al pasado, el miedo, si querés, al kirchnerismo que alimenta al gobierno; del otro lado la bronca por lo que está pasando y por este malestar. Mi pregunta es, ¿alcanza con miedo y con bronca? O sea, ¿alcanza con miedo sin erotismo, sin transgresión? ¿Y alcanza con bronca sin producir un deseo? Me parece que esa es la gran pregunta, sobre todo el proceso electoral que se viene.

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Hablábamos recién, en el reportaje anterior, sobre las elecciones en España. Y hacían un paralelismo, entrevistábamos entre el PP, el Partido Popular, y el PRO, y entre La Libertad Avanza y Vox. En España, el PP está invertido en la situación, el PP es el más grande de la centro-derecha a la derecha y Vox es el más chico. Y también está invertido el hecho de que en España, Vox, que sería lo que representa La Libertad Avanza, no tiene un discurso económico. ¿Existe la posibilidad...?, desde la última vez que hablamos, de que Bullrich, que no había tomado los... o había comenzado, si querés, con Adorni, y ha tomado mecanismos de cierta distancia. ¿Existe alguna posibilidad de que algo cercano a lo que representa Bullrich, a la alianza de Bullrich con el PRO, a una derecha menos extrema, ocupe el lugar alternativo de Milei el año próximo?

Alguna posibilidad, sí. No me parece que sea lo que predomina en términos de probabilidades. Sobre todo, si uno la... En general, lo que suelo escuchar es que compara la imagen de Bullrich con la imagen de Milei y sacan esa conclusión de que se abre ahí una ventana de oportunidades. Es cierto que la imagen de Bullrich es más alta que la de Milei, unos puntos, pero cuando uno mide atributos, atributos sobre todo asignados a la cualidad de ser presidenciable, capacidad, visión de futuro, incluso honestidad, te agrego empatía, en todos, en todos, lo tengo publicado en el estudio y lo veo en los últimos meses, mide mejor Milei que Bullrich. Me parece que eso es principalmente lo que hay que ver, y después es muy difícil imaginar, más allá de la habilidad que tiene Bullrich para moverse, digamos, es muy difícil imaginar a una Bullrich que se despegue porque para eso tendría que entrar en caída la economía, tendría que caerse el modelo Milei del que ella es parte. Me parece que hay toda una arquitectura ahí, o una ingeniería, si querés, electoral, de parte de Bullrich, muy compleja. Un escenario de una hipótesis que es plausible, pero que no me parece que sea tan probable.

Vos decías hace un ratito que si la economía empeora, cuando planteamos la economía como los tres escenarios simples, bueno, se podría llegar a fragmentar la oferta política, fragmentar en el lado de la derecha, en el lado de la izquierda, pero bueno, en el lado de la derecha, esa fragmentación no sería por el lado de Bullrich o de algo cercano al PRO.

Pues lo veo más difícil por el lado de Bullrich, sobre todo por sus atributos y porque quedó muy vinculada a este gobierno. Quizás una figura parecida a Bullrich, en un escenario de derrumbe y de fragmentación. Me parece que la polarización se rompe de dos maneras.

¿O vos crees, como decía Jaime Durán Barba, que si le va mal a Milei y le va mal a Macri?

Yo creo que es lo más probable, sobre todo en términos de cara. La gente termina asociando cara con proceso. Sí, quizás una expresión más parecida a lo que ellos representan. En un escenario de fragmentación pueda competir contra una Libertad Avanza devaluada, ganar y llegar a un balotaje. Es una hipótesis compleja para pensarla de acá a nueve meses, diez meses. Puede pasar. Yo no digo que no pueda pasar. Entiendo que las dos maneras de romper la polarización son, de manera, una polarización horizontal, digamos, de manera vertical, de abajo hacia arriba, como lo hizo Milei: somos los normales contra la casta. Para eso me parece que hay poco espacio hoy, o que exploten los polos y se fragmenten, que es la hipótesis que estás planteando vos.

¿O dos o cuatro? ¿Tres no?

Sí. ¿En qué sentido tres?

Quiere decir que, como fuera la elección de 2023, estaba dividida en tercios.

Ah, exacto.

Es o dos o cuatro. Dos o más de cuatro. O cuatro más, digamos.

O cuatro más.

Sí, siempre colocamos a la izquierda.

A la izquierda y quizás alguna otra expresión de derecha.

¿Le asignás a la aprobación que genera la imagen de Miriam Bregman de intención de voto parecida o hay mucha diferencia entre aprobación de intención de voto luego?

Claramente mucha diferencia. Sí, es cierto que creció Bregman, yo no la tengo como la primera en imagen, pero sí entre las primeras, con un crecimiento además genuino que tiene que ver con un posicionamiento incluso muy nítido de la izquierda, marcando que es zurda, plantándose a Milei, haciendo una campaña en 2025 que mostraba realidad. Me parece que, a diferencia de otros espacios, vos la veías en los spots, a Miriam Bregman en la calle, en el Parlamento o en los medios, peleándose contra lo que sus votantes, una parte de los votantes del peronismo, veían como un monstruo, ¿no?, que era Milei, y ellos en la primera línea de combate, por plantearlo así con metáforas, que aparecían en los spots en 2025. Eso no termina de consolidarse como una intención de voto que supere los dos dígitos. Yo la tengo siempre a Miriam Bregman, a nivel nacional, por abajo de los dos dígitos, y mucho se quedó del voto peronista, pero también en términos de voto útil negativo de lo que venimos hablando. Es un desafío para la izquierda lograr que los voten cuando el peronismo puede generar que Milei no gane en primera vuelta, por ejemplo.

Imaginá que se resuelve la interna del peronismo, va unido de alguna forma, o porque hay PASO, o porque se generan unas primarias. ¿Cómo imaginás que se resolvería si fuera a través de este sistema? ¿Quién ganaría?

Planteame la hipótesis con nombres, porque...

Bueno, ponele que por un lado, está claramente Kicillof. Vamos a ponerlo así. Hubiera un candidato como Sergio Massa y hubiera un candidato que represente a Cristina Kirchner de alguna manera.

Creo que sería una elección bastante pareja. Tiendo a creer, por lo que veo en los datos, que Kicillof ganaría en ese escenario.

¿Y si los candidatos fueran otros?, no sé si los que te puse, Massa y un representante de Cristina, eran adecuados. ¿Habría alguien? Invierto la pregunta. ¿Habría alguien que podría ganarle en una interna a Kicillof una elección, sea en unas PASO o en unas primarias?

Por ahora yo no vi ninguno en ninguna encuesta. Siempre, en general, mido dos en interna, más que tres, pero a veces hacemos ejercicio de tres. Y Kicillof contra un candidato de Cristina Kirchner siempre gana Kicillof. No por mucho, pero siempre gana Kicillof.

¿Y lo mismo frente a Massa?

Sí, con más contundencia frente a Massa.

¿Y cómo te imaginás? ¿Qué va a ser el balotaje entre Kicillof y Milei? ¿Va a pesar más el miedo al futuro, el miedo al pasado, el miedo al presente o el miedo al pasado?

Yo creo que todas las elecciones se definen en el futuro, no en el pasado. Veo un escenario muy parejo, de verdad, en los datos. Me parece que el sustrato de la discusión va a ser económico, pero la discusión va a ser sobre las imágenes del futuro, sobre cómo se sale de este laberinto económico. Y ahí, creo que no solamente, que esto que te decía antes, no alcanza con el miedo o con la bronca, me parece que hay que proyectar, que la política tiene que proyectar a futuro. Cuál es el deseo del peronismo, no en términos personales, sino en términos del modelo de país, y cuál es la transgresión que va a proponer Milei, o el erotismo en términos de batalla, yo te lo decía en esos términos, para que no se malentienda. Digo, la transgresión: Milei ganó en 2023 siendo transgresor, se encontró con la paradoja de ser oficialismo y tener que dejar de serlo, pero intentarlo todo el tiempo, la verdad. Lo vemos en una actitud transgresora todo el tiempo, pero cuál va a ser la transgresión que va a proponer. Con la estabilidad no le alcanza, de eso estoy seguro, si va a proponer estabilidad solamente, no le alcanza. Y él ya está diciendo, 2028 va a ser el mejor año en Argentina, hay que ver si le creen, ¿no? Y hay que ver si le creen al deseo del peronismo también, que quizás no queda tan nítido.

Él cree que el mejor candidato para un balotaje que puede enfrentar con mayor posibilidad de triunfo es casualmente Kicillof, ¿creés eso vos también?

Sí, para el discurso mileísta sí, porque Kicillof es kirchnerista, por más que La Cámpora diga que no se expresa contra la detención de Cristina Kirchner, me parece que para la gente normal, digo, la que está fuera de la política, fuera de los analistas, los periodistas y los dirigentes, para la gente normal Kicillof es kirchnerista, sobre todo para los kirchneristas.

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¿Y eso es bueno o malo para Kicillof?

En parte es bueno, pero me parece que es inevitable, y tampoco lo veo negando esa identidad. Me parece que sí tiene que construir un proyecto de futuro, esto plantear cuál es el deseo, o sea, ¿por qué te tienen que votar? Lo tiene que plantear Milei, lo tiene que plantear Kicillof. Creo que ese es el gran desafío de este tiempo. Una elección en 2025 y todavía queda el recuerdo muy presente de elecciones cargadas de emociones negativas. El miedo a la inestabilidad, la bronca contra Milei. ¿Cómo se propone cuatro años de acá para adelante a una sociedad que está desgastada, desconfiada?

En el 2023 parece que la emoción negativa fue superior, de que era un martillo para pegarle en la cabeza al peronismo, para decirlo de alguna manera.

Sí, había una bronca, pero había transgresión y había una solución a ese problema. Milei venía con la motosierra y con su actitud, a ser el verdugo de la casta. Me parece que sí se encarnaba en una emoción negativa que claramente, en estos contextos de incertidumbre, de caos, son las que predominan, si querés, en el combo. Pero me parece que lo negativo y lo positivo en términos emocionales es complementario. No se puede pensar solo lo negativo sin esa transgresión, sin esa solución, sin ese futuro, porque el futuro en general, si lo pensamos solo en términos negativos, es poco atractivo.

Me decía Jaime Durán Barba que él consideraba más importante como predictor para 2027 de Argentina, no el triunfo de la derecha en Brasil, sino la derrota de todos los oficialismos. Él creía que era un factor más predominante como predictor de tendencia, más que un corrimiento de la sociedad de la derecha, que la sociedad vota en contra de todo oficialismo. ¿Te parece que es una tendencia que puede repetirse en Argentina y que... ¿Tendría que poner las barbas en remojo? Porque finalmente, más importante que el corrimiento de la derecha es que nadie está satisfecho nunca con ningún gobierno.

Creo que en Argentina se da esa paradoja porque son dos pulsiones contrapuestas irreales si uno ve la experiencia de Latinoamérica de los últimos 10 años. El corrimiento de la derecha, digamos, es de alguna manera real, pero es más fuerte todavía en términos de peso estadístico y la pulsión de cambio, el cambio permanente, ¿no? La insatisfacción que genera una necesidad de cambio. En esa disyuntiva, vamos a ver cómo se resuelve el año que viene, entre dos pulsiones que son contrapuestas. Coincido con Jaime que, en términos de peso estadístico, lo que vemos en la realidad, la pulsión de cambio es mucho más fuerte. Me parece que es la regla que se produce con más fuerza, lo que no quiere decir que sea una ley, una regla invariante. Puede pasar otra cosa y vemos todo el tiempo sorpresas, pero también lo veo al gobierno tomando nota de eso y preocupado por el fantasma de la no reelección, lo que le pasó a Alberto Fernández y a Macri.

Qué difícil va a estar, ¿no? En una sociedad dividida 50 y 50, al que le toque gobernar va a ser un problema, ¿no? Porque además va a tener el 50% de los mecanismos institucionales, gobernadores, senadores, diputados. Dentro de todo, Milei sumó a los propios, los del PRO. Entonces había dos tercios, de alguna manera, que habían surgido de la... o una mayoría que había surgido cercana al 60%, en la elección de primera vuelta. Si vos tenés dos de 50%, van a ir con paridad al Congreso, paridad a gobernadores, es un escenario bastante complicado.

Bastante complicado. Incluso si pierde Milei, me parece que La Libertad Avanza como fuerza propia, en términos parlamentarios sobre todo, va a quedar bastante constituida, porque Milei compite contra el 2023. En términos federales y de manejo de las provincias, no, obviamente, pero tampoco el peronismo está en su peor momento histórico, del 83 para acá. Siete gobernadores son peronistas y algunos cada tanto se ponen peluca. Me parece que es complejo para todo, porque el equilibrio de fuerzas es inestable, y además esto: ninguno logra predominar sobre el otro. Requiere negociación, pero a la vez vemos una política cada vez más confrontativa.

Como decían los chinos, cuando te mandaban una maldición, te deseo tiempos bien interesantes, como este que nos toca. Manuel Zunino, muchísimas gracias.

Un gusto.

LMM