27 nov 2020
OPINIóN |Educación
jueves 9 abril, 2020

Docentes, aulas y coronavirus

El aislamiento nos ofrece la posibilidad de trabajar habilidades socio-emocionales muy importante para la vida adulta de nuestros alumnos.

Ideas Foto: Free-Photos / Pixabay
jueves 9 abril, 2020

Para los docentes el aula es un santuario. Hoy, alejados de esos espacios físicos, hemos encontrado otros lugares de encuentro, que nos permiten seguir en contacto con nuestros alumnos. Te comparto algunas cosas sobre las que he estado reflexionando en los últimos días:
 

  • Más allá del contacto físico, debemos encontrarnos con nuestros alumnos de manera emocional.
  • No olvidemos que emoción y aprendizaje son un binomio indisoluble.
  • Sería genial que, dentro de tus posibilidades, pudieras abrir canales de comunicación con tus alumnos, como por ejemplo estar online en algún determinado momento para consultas, enviarles e-mails para contarles cómo estás atravesando vos el aislamiento. Que sepan que seguís ahí. Además, esta es una oportunidad genial para desarrollar un vínculo con ellos que te va a ser muy útil para cuando se reencuentren.

Coronavirus: la crisis tiene el tamaño de la oportunidad

 
El aislamiento nos ofrece la posibilidad de trabajar habilidades socio-emocionales muy importante para la vida adulta de nuestros alumnos.
La auto-regulación, la auto-gestión de los aprendizajes, el manejo del tiempo, la paciencia, la flexibilidad, la organización, la planificación, el cómo priorizar, el poder pedir ayuda, el colaborar, son solo un ejemplo del increíble abanico que se abre ante nosotros. No dejemos pasar esta oportunidad de ayudar a nuestros alumnos a desarrollar habilidades que, sin duda, van a necesitar en sus vidas.
 

El desafío de aprender de manera virtual en tiempos de Coronavirus


Aprovechá esta oportunidad para brindar información certera sobre el virus, que los ayude a cuidarse y a aprender, y además, para hablar sobre cuestiones relacionadas el tema que puedan interesarles.
¡No desperdiciemos el valor de la motivación!: cómo lavar los alimentos, cómo nos contagiamos, ¿se contagian las mascotas?, o lo que pueda resultarles interesante y que puedan compartir, inclusive, lo que hayan aprendido. Pueden realizar, inclusive, documentales o proyectos de investigación serios, científicos, ¡o hasta divertidos!
Hablá en positivo: expresiones como "cuando volvamos al aula", "algo que les tengo preparado para cuando volvamos a vernos....", va  a conectarlos con las ganas de volverse a encontrar y con al idea de comunidad.  
 
¿Enseñamos contenido o habilidades?
Mientras se pueda, ambas. No olvidemos que hay cosas muy importantes y muy sensibles que están pasando. Si bien las clases en entornos virtuales garantizan la continuidad pedagógica y ofrecen un marco de rutina tan necesario en estos días, hay momentos en que el foco va a tener que pasar por sostener y acompañar. Todo lo que podamos hacer para acompañar a nuestros alumnos será sin duda un aporte valioso.

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Lo sincrónico versus lo asincrónico
En educación, tal vez la parte más dura con la que nos enfrentamos es la distancia que en muchos lugares se tiene hoy en relación a las necesidades del mundo actual. La mala o nula conectividad de algunos sitios, la falta de computadoras o algún dispositivo para lograr conexión, o la falta de capacitación de algunos docentes.
Si tus alumnos tienen dispositivos y conectividad, y vas a generar encuentros sincrónicos (en tiempo real), recordá que deben ser cortos y con impacto (¡como una charla TED!). Trabajen desde la escuela el cronograma de tal manera que las clases presenciales online tengan recreos entre sí. Otra opción, teniendo en cuenta que no todos los chicos tienen un dispositivo personal, y que tal vez deban compartir con sus hermanos o padres, es que sean clases asincrónicas (grabadas), para que de esta manera los chicos puedan acceder a ellas de acuerdo a sus propios horarios o posibilidades.
Pero no nos confundamos.... enviar tarea por una plataforma no es trabajar en entornos digitales. Es simplemente utilizar un recurso tecnológico para enviar un mensaje (hagan páginas 4 a 8 del libro).

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Las tareas en casa
No olvidemos que los padres están muy estresados en este momento. Las emociones de angustia, miedo e incertidumbre se entremezclan con las obligaciones y responsabilidades en casa. Si bien los adultos con hijos de determinadas edades van a tener que administrar el contenido que la escuela envíe, la idea es que puedan acompañar, pero NO reemplazar al docente.
Una cosa es ayudar a organizar las tareas, y otra tener que enseñar porque los chicos no saben o no pueden hacer las actividades por ellos mismos. No les agreguemos una carga más a su ya pesada carga.
Si estás asignando tareas, tratá de tener en cuenta que:

 

  1. Las tareas que enviemos deben ser significativas. No debemos enviar actividades porque sí, solo para mantener ocupados a los alumnos. Intentemos que generen un desafío digno de ser enfrentado y pongan en juego la creatividad de los chicos. Más que información para transcribir, debemos darles situaciones para resolver, y que estas situaciones los ayude a desarrollar su curiosidad, y su habilidad para resolver problemas, entre otras habilidades.
  2. Las consignas deben ser claras y deben ser entendidas por los alumnos, sin que tengan que pedir ayuda,
  3. El nivel de dificultad no es un tema menor. Si las actividades son demasiado fáciles, se van a aburrir; si son muy difíciles se van a frustrar. Un poco de desafío, siempre, pero en su justa medida. Intentemos que sean los chicos quienes realicen las actividades. Si por ser aburridas o difíciles, terminan haciéndolas los adultos, todo el esfuerzo que estamos haciendo por garantizar la continuidad pedagógica, no tendría sentido.
  4. Tratar de evitar enviar material para imprimir. No todos los chicos tienen la posibilidad de imprimir el material que enviemos, con lo que eso implica (enojo de los padres, frustración por parte de los chicos por no poder cumplir, etc)
  5. Cuidado con la extensión de las actividades que asignen. Trabajen con otros docentes en equipo para ver que lo que se envíe sea realista. 7 hojas de matemática puede parecer poco para 2 semanas, pero sumadas a las 9 de inglés, 8 de historia y 10 de ciencias, nos cambia un poquito el horizonte…. Esta es una buenísima oportunidad para trabajar de manera interdisciplinaria. No solo controlás el volumen de actividades que se envían, sino que además, lo hacés mucho más interesante y relevante para los chicos.
  6. Recordales contenidos que ya hayan visto, "¿Se acuerdan cuando en clase vimos...?". Además de activar la memoria, los va a reconectar con esa sensación de sentirse parte de un grupo, de una comunidad.

El coronavirus, ¿qué vino a limpiar?


El coronavirus nos interpela. La educación tiene una gran oportunidad de hacerle frente de una manera contundente: alumnos aprendiendo en entornos digitales, a sus propios ritmos, auto-gestionando su propio aprendizaje, docentes y padres trabajando en sintonía, padres acompañando a sus hijos a desarrollar habilidades como las que mencionábamos antes.  Muchísimos docentes y directivos están trabajando a deshora para garantizar la continuidad pedagógica y acompañar a alumnos y familias. Si bien sigue habiendo desafíos que atender, estamos trabajando todos juntos para darle pelea al coronavirus y salir fortalecidos.  


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