El crimen de Nora Dalmasso, uno de los casos más controvertidos de la historia argentina, atraviesa un nuevo capítulo con el jury a los tres fiscales que intervinieron en los primeros años de la investigación, acusados por mal desempeño y negligencia. Este martes, Marcelo Macarrón, viudo de la mujer asesinada en noviembre de 2006, y sus hijos apuntaron duramente contra los funcionarios judiciales y los culparon por la posible prescripción de la causa.
"Actuaron culpando siempre a la familia", sostuvo Macarrón al referirse a los fiscales Javier Di Santo, Daniel Miralles y Luis Pizarro, quienes sucesivamente estuvieron a cargo de la causa por la el asesinato y abuso sexual de Dalmasso, ocurrido en su casa del barrio privado Villa Golf Club, en Río Cuarto, entre 2007 y 2019. El proceso se lleva a cabo en la Legislatura Unicameral de Córdoba.
Caso Dalmasso: los tres fiscales defendieron su actuación en el inicio del jury en Córdoba
El fiscal Di Santo encabezó la instrucción hasta el 2015, y durante ese período primero ordenó la detención del pintor Gastón Zárate, que mediáticamente pasó a ser conocido como “El Perejil”, ya que no estaba involucrado en el hecho y se decía que lo habían acusado para cerrar rápido el caso. Después, dirigió el caso contra Facundo Macarrón, hijo de la víctima, a quien también pidió que se lo arreste.
Entre 2016 a 2017 la causa estuvo en manos de Miralles, que tuvo como hipótesis un presunto crimen por encargo que habría orquestado Marcelo Macarrón, que al momento de la muerte de su esposa se hallaba en un torneo de golf en Uruguay. Luego fue reemplazado por Pizarro, que desechó la idea de un sicario y sospechó que el esposo directamente viajó desde Punta del Este para matar a su mujer. La investigación de este último finalmente lo llevó a juicio, donde en 2022 se decidió su absolución.

La acusación principal contra los tres integrantes del Ministerio Público Fiscal radica en que omitieron pruebas genéticas y testimoniales importantes que habrían permitido avanzar hacia el esclarecimiento del caso mucho antes.
Se llegó a esta afirmación cuando el fiscal Pablo Jávega tomó el expediente tras el proceso al viudo, descubrió en dos años que el supuesto asesino era Roberto Bárzola, un parquetista que había trabajado en la casa en ese momento. Llegó a este hallazgo solo analizando las pruebas que habían estado desde el inicio.
Marcelo Macarrón: "Sufrí alcoholismo y mi familia me contuvo"
En medio de su testimonial, el traumatólogo cruzó al fiscal Di Santo, que previamente se había quebrado ante el jurado al defender sus actuaciones durante la causa. “¿Se largó a llorar en esta sala? Es una vergüenza para la provincia. ¿Por qué no lloro 19 años atrás? Hubiese llorado como lloré yo".
A su vez, calificó de imposibles las líneas investigativas que se construyeron en su contra, como la posibilidad de haber viajado desde Punta del Este a Río Cuarto para cometer el crimen y luego regresar a la ciudad uruguaya para seguir jugando al golf. “Se ve que el fiscal Pizarro ve muchas películas de ciencia ficción. Me trajo de Punta del Este, maté a mi mujer y volví a Punta. Es novelesco”, lanzó.

“Me sometí a un juicio porque soy inocente", explicó el viudo sobre el debate oral y público que debió afrontar en 2022. "Iba a dar la posibilidad de que siguieran investigando y eso me provocó graves problemas de salud, cuatro stents en ese período", continuó diciendo. Además, detalló otras complicaciones que tuvo vinculadas a la angustia y la presión por el crimen de su esposa: "Sufrí alcoholismo y mi familia me contuvo”.
En ese sentido, reveló que debió internarse en una clínica de rehabilitación y desde hace cuatro años que no toma bebidas alcohólicas. "Hoy en día atiendo en mi consultorio de forma normal; y estoy orgulloso como padre de tener a dos hijos exitosos. Todos pudimos salir adelantes con tratamientos psicológicos y psiquiátricos", manifestó Macarrón.
Por último, completó: “Cuando ocurrió la muerte, en vez de tomar una conducta de contención familiar como en cualquier lado, actuaron culpando siempre a la familia. Nunca se les iluminó el cerebro para pensar en otras pruebas, y eso que había pruebas suficientes con los parquetistas (en relación a Bárzola)".
Las declaraciones de los hijos de Nora Dalmasso
"Fueron cobardes; nos destruyeron como familia", sostuvo Facundo ante la fiscal general adjunta Bettina Croppi, que representa al Ministerio Público Fiscal de Córdoba en el juicio político. Al mismo tiempo, el joven les preguntó si habían tenido "algún tipo de remordimiento" hacia ellos debido al lugar en el que los colocaron en el caso.

"No es fácil ser señalado como un matricida y que se revele mi orientación sexual frente a todo un país. Cuando me imputaron, había un claro condicionamiento a todos los testigos, amigos míos. Se insinuaba que por ser gay uno ‘tiende al delito’. Eso lo dijo un fiscal y su equipo de investigación", agregó al recordar cómo fue involucrado en el asesinato de su madre, cuando tenía 19 años.
En esa línea, sostuvo: “Me arruinaron la juventud y hasta me obligaron a ‘salir del closet’”.
Por otro lado, concluyó diciendo que en ese entonces no estaba preparado para contar un tema tan personal en su vida y aseguró que le dejaron "un trauma" y una gran desconfianza. "Fue muy duro; el poco reparo que pueden llegar a tener para estos temas y la poca protección”.

A su turno, su hermana, Valentina Macarrón, declaró a través de una videoconferencia por Zoom y dijo que inicialmente habían depositado su certeza y credibilidad en la labor de Di Santo. "Le dimos nuestra confianza; estuvo 10 años con la causa y nunca llegó a la verdad. Jamás hubo un pedido de disculpas". Luego, comentó que cuando llegó Miralles "abrieron su corazón" al hablar del caso y a la semana imputó a su padre.
Por último, expresó que tuvieron mayor tranquilidad ante la intervención del fiscal Pablo Jávega en el expediente: "En dos años logró encontrar al verdadero culpable, necesitamos que la Justicia esté a la altura".
La pista de Bárzola y la prescripción
Otro de los testigos que habló fue el abogado Gustavo Liebau, que los patrocinó legalmente desde 2007 y describió de forma detallada cómo fueron las instancias de investigación de los fiscales Di Santo, Miralles y Pizarro. Además, indicó que la familia nunca pudo ser querellante en la causa y solicitar medidas para profundizar en acusaciones contra posibles sospechosos por las imputaciones a Facundo y a Marcelo.
También subrayó que a los tres días del crimen ya había sido mencionado Bárzola en la causa. Su ex jefe, Walter González, había hablado del actual sospechoso como una de las personas que había estado trabajando en la casa. Comentó que en ese entonces se ordenaron análisis de ADN sobre personas que no estaban imputadas, pero no avanzaron sobre el parquetista, pese a que existían indicios de que había estado en el lugar y momento del hecho, y que habría mentido para justificar su presencia.
Bárzola declaró como testigo durante el juicio. Luego del debate, Jávega dispuso cotejar el ADN de las muestras de la ropa de Nora y de su cuerpo con 45 personas: los análisis indicaron que los rastros genéticos del sospechoso estaban en al menos diez puntos del cinto de la bata con la que ahorcaron a Nora y había un vello púbico en la zona íntima de la víctima.
En 2025, la Cámara 2° del Crimen de Río Cuarto sobreseyó a Roberto Barzola de la imputación de homicidio y violación por el paso de tiempo, ya que 15 años es el máximo que fija la ley para que caduque la posibilidad de perseguir penalmente a una persona por un delito de este tipo. Sin embargo, el fiscal dijo que esta decisión aún no está firme y se esperan informes para determinar si corresponde o no la prescripción.
FP