Manuel Adorni atravesó este miércoles la jornada más delicada desde que llegó a la Jefatura de Gabinete y salió políticamente sin grandes daños. En un Congreso transformado desde temprano en escenario de máxima tensión, con vallados, controles reforzados, militancia libertaria en los palcos y Javier Milei sentado como espectador de lujo junto a Karina Milei y todo su Gabinete, el funcionario superó su primer informe de gestión en Diputados sin quedar verdaderamente contra las cuerdas, pese a la presión opositora y al cúmulo de denuncias que pesan sobre su patrimonio.
La sesión, que en la previa había sido presentada por el propio Martín Menem como una jornada para “comprar pochoclos”, terminó lejos del desborde prometido. Hubo chicanas, gritos aislados, cruces puntuales y momentos de tensión, pero el oficialismo logró que la escena se mantuviera dentro de un marco controlado, sin que la oposición consiguiera quebrar el libreto que el Gobierno había diseñado para blindar a uno de sus funcionarios más cuestionados.
Un Congreso blindado para el debut más sensible de Adorni
La transformación del Palacio Legislativo comenzó mucho antes de que se abriera la sesión. Desde temprano, el Congreso amaneció vallado con un operativo de seguridad muy superior al habitual para un miércoles de actividad parlamentaria. Hubo calles cortadas, un amplio despliegue de Gendarmería en el perímetro y fuerte presencia de Casa Militar dentro del recinto.

La llegada de Javier Milei, Karina Milei y la plana mayor del Gabinete nacional convirtió el ingreso en una postal más cercana a una Asamblea Legislativa que a una sesión informativa ordinaria. También alteró la logística habitual del Congreso: se montó un sistema de acreditaciones con pulseras de colores para ordenar el acceso de invitados, funcionarios, prensa y militantes, mientras la gran cantidad de asistentes oficialistas obligó a repartir público entre palcos y salones anexos.
Adorni llegó a las 8.40, casi dos horas antes de comenzar su exposición. Saludó de lejos a la prensa apostada sobre Avenida Rivadavia e ingresó directo al edificio, donde lo esperaba Martín Menem. Ambos permanecieron reunidos hasta minutos antes del inicio de la sesión. Casi en paralelo, el Gobierno difundió oficialmente el informe escrito: 1935 páginas con respuestas a 2151 preguntas sobre un total de más de 4800 consultas enviadas por diputados. Desde la oposición, la lectura fue inmediata y lapidaria: “No respondió nada”, repetían distintos legisladores en los pasillos parlamentarios.
El “show” que el oficialismo preparó y la oposición intentó desactivar
La puesta en escena libertaria fue evidente desde el arranque. En los palcos se ubicaron Milei y Karina junto a Luis Caputo y Sandra Pettovello. Cerca suyo se sentaron Santiago Caputo, Federico Sturzenegger, Santiago Bausili, Patricia Bullrich y buena parte de la estructura política y técnica del Gobierno. También hubo una nutrida presencia de militancia libertaria, asesores e invitados oficialistas, cuya asistencia había generado reclamos opositores durante toda la previa.
La diputada libertaria Karen Reichardt fue una de las primeras en llegar y arengó a los palcos: “Saquen muchas fotos desde arriba”. Poco después, Esteban Paulón ingresó al recinto con una máquina de hacer pochoclos y se la ofreció a Menem, en una ironía directa sobre el clima de espectáculo que el propio presidente de la Cámara había ayudado a instalar. Menem rechazó el gesto con gesto adusto.

Cuando Milei entró al recinto, el bloque libertario y los palcos oficialistas lo recibieron con aplausos y cánticos de “presidente, presidente”. Desde la izquierda, Myriam Bregman y Nicolás del Caño respondieron con gritos de “deslomado”, en referencia a una de las polémicas que golpearon recientemente a Adorni.
La escena confirmó la intuición opositora: el Gobierno había convertido una obligación constitucional en una demostración de fuerza política. Pero también mostró algo más: el oficialismo había calibrado cuidadosamente los límites de esa teatralización.
Adorni resistió la embestida opositora, descartó renunciar y prometió "erradicar" al kirchnerismo
Los momentos de tensión
La primera parte del informe siguió el tono que el entorno de Menem había anticipado en privado: “Va a ser institucional”. El jefe de Gabinete se mantuvo apegado a un libreto previsible, centrado en la gestión, los logros económicos y la defensa general de la administración libertaria. No hubo exabruptos, ni golpes de efecto, ni confrontaciones abiertas. Para la oposición, el problema fue otro: tampoco hubo respuestas sustantivas.
“Es una vergüenza, vino, no respondió nada en el informe, finge demencia total”, dijo a PERFIL el diputado de Unión por la Patria Juan Marino durante la primera parte de la jornada. Más tarde, ya avanzada la sesión, endureció el diagnóstico: “Es un papelón, no respondió nada ni acá ni por escrito. Por eso nosotros tenemos un proyecto para interpelar a Adorni y hasta pedir una moción de censura”.
El malestar se extendía entre bloques opositores que, pese a haber acordado previamente no entrar en provocaciones para no favorecer al oficialismo, terminaron subiendo el tono ante la falta de definiciones del funcionario. Ferraro dijo a PERFIL que sufrió gritos cuando mencionó a Karina Milei en el caso $LIBRA, mientras que Juliano recordó que "les molestó que les dijera que su defensa es la misma que la de Julio De Vido".
Uno de los momentos más tensos llegó cuando Rodolfo Tailhade preguntó: “¿Qué amenaza sufrió su esposa para que hace dos años le paguemos custodios las 24 horas para que vaya a un bar de Palermo hasta las 4 de la mañana o a la manicura?”.

Otro episodio de fricción se produjo cuando Pablo Juliano trató de “vos” al jefe de Gabinete y Menem le cortó el micrófono para exigirle que lo tratara de “usted”. El radical le respondió acusándolo de usar “los mismos argumentos que Julio De Vido”. Luego, afirmó a este medio: “Eso los puso bastante nerviosos, pero es así: Adorni no respondió nada y su situación es irreversible, la quieran estirar o no”.
Otro momento fue cuando la diputada Natalia Zaracho chicaneó al funcionario por su presencia en largas horas en la sesión. "Hoy sí tiene cara de deslomado, seis horas le metió. Me asusta un poco cuánto nos puede llegar a salir. Pero hoy sí laburó". Más tarde, el diputado Sergio Palazzo, también hizo uso de una humorada que hasta provocó la risa del propio Martín Menem. "Señor presidente, ¿puede pedirle a los therians que se creen leones que se callen?", lanzó el titular de La Bancaria.
La retirada pactada de Milei y el repliegue del oficialismo
El punto más visible del operativo oficialista llegó tras la primera parte de la exposición. Tal como había sido acordado en Casa Rosada, Milei, Karina y casi todo el Gabinete abandonaron el Congreso después de la primera hora y media de sesión.
La salida tuvo un efecto inmediato: junto con ellos se retiró buena parte de la militancia e invitados que ocupaban los palcos. También varios diputados libertarios dejaron sus bancas. El único ministro que permaneció hasta el final fue Diego Santilli, que se quedó solo en uno de los palcos observando el resto de la jornada, quizá garante de que nada se saliera del plan.
La retirada dejó una imagen reveladora: una vez consumado el gesto político de respaldo, el oficialismo dio por cumplido su objetivo central y se retiró de escena, dejando a Adorni administrar el resto de la sesión con un recinto mucho menos cargado y una oposición que, pese a sus críticas, seguía sin encontrar cómo romper el blindaje.

Un resultado favorable para el Gobierno
El saldo político de la jornada fue favorable para el oficialismo. Adorni evitó quedar expuesto, no se apartó del libreto, esquivó profundizar sobre su patrimonio y logró cerrar la jornada sin cometer errores no forzados.
La defensa final del jefe de Gabinete condensó la lógica de toda la sesión: “Esto no es un juicio hacia mi persona, he dado las explicaciones que tengo que dar ante la sociedad y lo haré, si llegara el caso, ante la Justicia, pero no voy a aceptar injurias de quienes hicieron de la defraudación del Estado una verdadera profesión”.
En el oficialismo celebraron la performance. “Estuvo muy bien en lo que respondió, podría no haber respondido cuestiones personales en un informe de gestión pero lo hizo y me pareció muy bien”, sostuvo Bertie Benegas Lynch ante PERFIL.
JD/DCQ