La previa del choque histórico entre Argentina e Inglaterra por el Mundial no solo paralizó las calles, sino que detonó una batalla digital en el corazón del poder. La Casa Rosada se transformó en el escenario de un feroz pase de facturas cuando el líder sindical Rodolfo Aguiar acusó a la cúpula del Gobierno de ausentarse de sus despachos para disfrutar del partido. Lejos de dejar pasar el golpe, el estratega y asesor presidencial Santiago Caputo salió a desmentirlo en las redes con una foto que rápidamente encendió la polémica.
La mecha se prendió a media mañana, cuando el secretario general de la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE) expuso la supuesta inactividad en los pasillos de Balcarce 50. Con la intención de denunciar “la doble vara” por parte de la administración libertaria, el dirigente escribió: “Es media mañana y la Casa de Gobierno está vacía, no vino nadie, ni el loro!! Se niegan a otorgar el asueto a los trabajadores pero todos los funcionarios se autolicenciaron”.

Fiel a su estilo directo y provocador, la réplica del asesor estrella de Javier Milei no se hizo esperar. Caputo usó su cuenta de X para responderle directamente a la publicación del sindicalista con un contundente "¿Qué decís, loko?". El mensaje no llegó solo: el funcionario adjuntó una selfie tomada desde el interior de su propia oficina, vistiendo la misma camiseta alternativa azul que utilizó el equipo de Carlos Bilardo en México 1986, buscando desactivar la acusación de ausentismo.
Este choque virtual no fue producto de la previa al partido, sino el desenlace de una fuerte pulseada administrativa. La bronca sindical estalló luego de que ATE presentara un reclamo formal ante el Ejecutivo para exigir un cese de tareas a partir del mediodía en toda la Administración Pública Nacional, abarcando también a los entes descentralizados y las empresas del Estado. El objetivo gremial era liberar a los trabajadores para que pudieran seguir el partido en familia.
La negativa rotunda del Gobierno a frenar la actividad estatal fue lo que impulsó la denuncia final del gremialista. Tras el rechazo oficial, Aguiar expuso lo que consideró una hipocresía de la conducción política. En su duro descargo, marcó que frente a esta actitud diferencial de los altos mandos "queda claro quiénes siempre sostuvieron el funcionamiento del Estado. Queda claro quiénes se comprometen y quiénes están de paso".
El peso histórico del cruce y los antecedentes ignorados
Para intentar torcer la postura oficial, el sindicato había apostado fuerte a la mística del rival de turno. En su petitorio, ATE señaló que el enfrentamiento contra la selección inglesa trascendía largamente el plano deportivo, adjudicándole una importancia "cultural e histórica" innegable para el pueblo argentino. Para garantizar que la medida no frenara áreas sensibles, el gremio había prometido replicar el esquema que se utiliza durante las fiestas, manteniendo guardias mínimas para cubrir cualquier urgencia.
En su intento por darle sustento a la solicitud, Aguiar puso sobre la mesa ejemplos concretos de otras jurisdicciones que sí flexibilizaron sus cronogramas por el torneo. El dirigente recordó que varios gobiernos provinciales argentinos ya habían otorgado permisos especiales durante compromisos anteriores de la Selección Nacional, e incluso citó el caso de Paraguay, donde el Ejecutivo decretó feriado en fechas clave del Mundial.
Al final, nada de eso alcanzó para torcerle el brazo al Gobierno, que decidió mantener las oficinas abiertas sin importar la magnitud del partido. Pero la orden de no faltar al trabajo terminó embarrada en un cruce de chicanas, cerrando con una escena insólita: la mítica camiseta azul de Caputo convertida en un particular “certificado de asistencia oficial”.
TC/MSS