El contragolpe diplomático ya está en marcha. Minutos después de que el presidente Javier Milei pateara el tablero con su casi improvisada cadena nacional, el canciller Pablo Quirno salió a defender la nueva hoja de ruta del Gobierno para frenar la injerencia del Reino Unido en el Atlántico Sur. “Es un mensaje sumamente importante donde Argentina está tomando acciones concretas ante un peligro que atenta contra nuestra soberanía”, advirtió el funcionario.
Una de las piezas clave de la iniciativa será el torniquete legal y económico sobre las empresas que intenten operar en el archipiélago. Según detalló el jefe del Palacio San Martín en diálogo con A24, el paquete de sanciones contemplará "un aumento de las penas" y habilitará la posibilidad de "utilizar el juicio en ausencia para condenar a las operadoras" junto a "todo aquel que le provea asistencia, ayuda y servicios".

Con esta jugada, la Casa Rosada pretende arrinconar corporativamente a las multinacionales extractivistas. El mensaje del Ejecutivo es claro y sin grises: según planteó el canciller, "las empresas van a tener que decidir si apostar por un lugar donde están haciendo actividades ilegales en un territorio disputado o si vienen a un país con mayor posibilidad de ganancias con previsibilidad y reglas claras".
En paralelo al cerco judicial, Quirno confirmó la inminente firma de un DNU para crear la Base Naval Integrada Ushuaia, un proyecto que definió como "algo que Argentina necesita hace muchísimo tiempo" para consolidar su presencia bicontinental hacia la Antártida. Lejos de cualquier retórica belicista, aclaró tajantemente: "Es una base naval de apoyo logístico, no es una base bélica".
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De acuerdo a lo adelantado por el ministro, este nuevo organismo "va a determinar la política de seguridad nacional, fronteras hacia afuera" con el objetivo central de "definir cómo mejor defendemos los intereses de los argentinos".
Anticipándose a los dardos de la oposición, el titular de la diplomacia argentina se encargó de desactivar cualquier lectura que vincule estas decisiones con las próximas elecciones legislativas. Tras remarcar que "la causa Malvinas está arriba de todo", desestimó las especulaciones y aseguró que el "timing preelectoral" es algo que "está lejos de la mentalidad del presidente en este momento".
Apoyos internacionales y el diálogo con Israel
En el plano diplomático, el Gobierno busca que los recientes posicionamientos internacionales se traduzcan en respaldos concretos. Quirno analizó las dudas planteadas por Donald Trump respecto al apoyo de Washington hacia Londres: "Cuando el presidente Trump pone esto sobre la mesa creo que también está diciendo la importancia que tiene Argentina en el mapa mundial". En ese sentido, el ministro agregó: "Llegó el momento de apoyarnos, además de declaratoriamente, de manera efectiva".
En paralelo, la Cancillería mantiene un canal de diálogo abierto con la administración de Benjamín Netanyahu por la participación de Navitas Petroleum en el Atlántico Sur. Esta operadora de capitales israelíes es la socia principal de la compañía británica Rockhopper en el proyecto de extracción petrolera Sea Lion, una situación que derivó en una serie de gestiones formales por parte de Buenos Aires.
Frente a este escenario, el oficialismo aguarda una respuesta del país de Medio Oriente. "Estamos esperando el apoyo de Israel que está en conocimiento de la situación hace unos meses", indicó el ministro de Relaciones Exteriores, con la expectativa de que el estrecho vínculo político que une actualmente a ambas naciones logre influir en la participación del sector privado.
TC/MSS