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COLUMNISTAS / #8m
domingo 11 marzo, 2018

Las mujeres pararon el mundo

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por Bernarda Llorente y Claudio Villarruel

Paro internacional. La protesta mostró seres valientes, pensantes y sin miedo. Foto: AFP

Ganaron las calles y perdieron los miedos. Pararon para demostrar que sin ellas el mundo, tal como está concebido, se detiene. El 8M –multitudinario, transversal, diverso– desdibujó fronteras e idiosincrasias, en un reclamo en pos de la igualdad y contra la violencia de género. Esta mayoría en minoría, subrepresentada, discriminada, ninguneada, muchas veces ignorada o acallada, precarizada, criminalizada, abusada y hasta asesinada, no solo dijo “basta” sino también “aquí estamos”.


El feminismo, como principio de igualdad entre los sexos, supo salir del rincón en el que intentaron instalarlo y recobró sus medallas y sus bríos. Protagonista de una de las mayores transformaciones del siglo XX, el movimiento de mujeres conquistó a través de múltiples batallas la igualdad jurídica para desterrar un orden legal establecido, pero estuvo lejos de poder plasmar en la realidad la equidad aceptada en los papeles.

 
Construir hoy un nuevo sentido común quizá sea la “batalla cultural” impostergable. El Paro Internacional de Mujeres replicado en setenta países muestra que oponerse a un mundo desigual e injusto entre mujeres y varones suma voluntades, en un planeta en el que los poderosos intentan reinar disgregando y enfrentando. La lucha de las mujeres se ha convertido en la actualidad en el sujeto político más potente que ocupa la escena. Si el Ni Una Menos fue la consigna que aglutinó y agitó las conciencias, como la expresión más cruenta y extrema del machismo, la agenda unificó reclamos y sumó nuevos.


La marea verde que se difuminó a lo largo de la protesta mostró seres valientes, pensantes, dispuestos a decidir libremente sobre sus cuerpos y sobre sus vidas. La despenalización y gratuidad del aborto es una reivindicación que reúne nuevas sensibilidades y reacomoda la “grieta” de manera impensada. Si el Gobierno trató de distraer la atención con fuegos de artificio, las esquirlas pueden llegar a lastimarlo. Hasta ahora el macrismo ha despreciado las políticas de género y ha y carecido de ellas. No forman parte de sus inquietudes y tampoco de un ideario “moderno” en sus formas pero antiguo en sus contenidos. Poco sorprende que el gobierno conformado por CEOs reproduzca en el Estado el esquema de discriminación que han practicado en el ámbito privado. Las mujeres son las más afectadas por las actuales políticas gubernamentales:  mayores índices de desocupación que van del 10,2% al 20% en algunas provincias. Más de un tercio no está registrada y 7 de cada 10 pobres en Argentina son mujeres. Además, ganan en promedio 27% menos que los varones. La reforma previsional impulsada por el oficialismo las impacta negativamente porque muchas –amas de casa o trabajadoras que no alcanzan los treinta años de aportes– no podrán acceder a un derecho que ya estaba conquistado.
Como por arte del marketing, Macri fue catalogado por la funcionaria del área como “el feminista menos pensado”. En eso tiene razón: no maneja categorías ni lenguaje, ignora la temática y sus comentarios incomodan.  


 La nueva (¿y oportunista?) artillería de medidas que lanzó el Gobierno no impactará porque ya existe o es obsoleta. El principio de “igual remuneración por igual tarea” ya está consagrado en el art. 14 bis de la Constitución. No es solo un problema de leyes sino de voluntad política para plasmarlo.


Los reclamos del movimiento de mujeres llegaron a los medios y a la agenda gubernamental por mérito propio, por empecinamiento, por rebeldía, por una capacidad de lucha inagotable. Nadie les regalo nada, ni a quienes mantienen su coherencia histórica ni a esa multitud de jóvenes que aprenden de experiencias ajenas y quieren decidir sobre sus vidas. Emociona verlas y renueva las esperanzas a futuro. Ellas pararon el mundo con la intención de mejorarlo. Y muchos hombres se sumaron y entendieron el mensaje. Otros, por el contrario, esperan agazapados confiando en que algunas cosas cambien para que nada cambie. Tal vez no entendieron que cuando las mujeres levantan la cabeza ese tipo de hombres baja la mirada.

 *Politóloga. **Sociólogo. */**Expertos en Medios, Contenidos y Comunicación.


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