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ELOBSERVADOR / geopolitica
domingo 11 febrero, 2018

Por una política de defensa sin prejuicios del pasado

Para el autor, es el momento de reposicionar a las FF.AA. para que puedan brindar protección a los intereses de nuestro país, teniendo en cuenta las tendencias globales.

Adolfo Koutoudjian

Base y rompehielos. Asegurar nuestra presencia, soberana o no, en los territorios australes y en Antártida debe ser prioridad. Foto: cedoc

Estamos convencidos de que este es el momento de encarar una política integral de defensa nacional sin prejuicios del pasado ni criterios del siglo anterior. La nación argentina tiene el deber de discutir y desarrollar una política de defensa consensuada por las mayorías nacionales, teniendo en cuenta el mundo actual, sus tendencias futuras y su entorno geopolítico, y cumpliendo adecuadamente el mandato constitucional, de “proveer a la defensa común”.


Tendencias. No puede plantearse una política nacional de defensa sin tomar en cuenta las grandes tendencias globales del mundo. Tener una mirada estratégica de largo plazo y cuál debe ser el rol de la Argentina en ese marco. En síntesis, podemos señalar, desde el presente hacia el futuro mediato, que: vivimos en un mundo de 7.500 millones de habitantes con proyección a 9.500 millones en 2045, una acelerada urbanización y problemas ambientales en aumento: el cambio climático –por el calentamiento global– es un hecho.

Por otra parte, continúa la reestructuración geopolítica mundial con tendencia a la fragmentación de los Estados nacionales y la economía global está cambiando hacia distintas formas y modelos sin crecimientos acelerados y con tendencia a la exclusión de fuerzas laborales tradicionales.

Se profundizan los cambios sociológicos, existiendo una marcada prevalencia de la juventud así como un rol predominante de la mujer y, con relación a lo territorial, persiste la sistemática ocupación de los espacios anecuménicos como las calotas polares, alta mar y el espacio exterior, con tendencia incluso a la privatización de los mismos.

En el plano político, la gobernanza de los países se torna crecientemente difícil, la explosión comunicacional cuestiona los liderazgos y formas políticas clásicas de Occidente y, en el terreno de los conflictos humanos, cambia la naturaleza de la guerra desde los enfrentamientos interestatales a la presencia de múltiples actores que desarrollan “guerras híbridas”.


Geopolítica. Tal como enseñan la historia y las actuales políticas de defensa nacionales, el desarrollo de la política y sus instrumentos militares, tecnológicos y económicos depende sustancialmente del entorno geopolítico. A excepción de EE.UU., única superpotencia militar mundial,

todos los países hacen hincapié en su entorno.

Los intereses nacionales argentinos en el orden geopolítico, según consenso mayoritario, son la libertad de acceso al Río de la Plata; el mantenimiento de la geografía natural de la Cuenca del Plata; la libertad de transporte y abastecimientos energéticos; el abastecimiento seguro de agua dulce; la estabilidad política y económica de los países vecinos; la recuperación de las Malvinas, Georgias y Sándwich del Sur; la presencia aeronaval en el Atlántico sudoccidental y el mar Antártico, monitoreo de tráfico; sumado a la sólida y equilibrada conectividad regional argentina y los sistemas de comunicaciones.

Así como intereses, la nación argentina y su Estado tienen numerosas vulnerabilidades, de índole geográfica, de transporte, energéticas, ambientales, socioeconómicas, culturales y éticas, que es preciso conocer y discutir la manera de asegurar la protección de las mismas.


FF.AA. El instrumento militar de la Nación tiene su rol constitucional de defensa del territorio y su población. La República Argentina, 8º país en extensión del mundo (sobre 196 existentes), por su sola magnitud tiene indudable relevancia en el mundo, como lo prueba su presencia en el G20.

Se requiere para nuestro país, como lo hiciera en la primera mitad del siglo XX, demostrar al mundo que, a pesar de sus escasos habitantes (45 millones de habitantes con una densidad de 16 habitantes por km2 continentales), ejercerá plenamente su soberanía sobre su patrimonio territorial y económico desarrollando una política disuasiva frente a viejas o nuevas amenazas, con suficiente capacidad de defensa que implique costos altos a cualquier agresor explícito o solapado.

Este planteo significa básicamente que las FF.AA. junto con otras instancias del Estado y la Nación deberían desplegar protección estratégica en todas las dimensiones de las fuentes actuales y potenciales de energía y recursos naturales estratégicos. También la protección de la infraestructura energética y de transporte, como son las usinas nucleares, el Sistema Interconectado Nacional de Energía y las centrales de comando y control energéticos, de transporte terrestre, fluvial y aéreo, y el ciberespacio.

Estas nuevas misiones y objetivos no soslayan las actuales tareas y misiones de las FF.AA., como actuar ante catástrofes ambientales o humanitarias, misiones de paz, presencia continua en el Mar Argentino, las Malvinas, las Antillas Australes, la porción antártica argentina y los pasos interoceánicos del Atlántico sudoccidental.

Este somero recordatorio de las misiones y funciones de las Fuerzas Armadas modernas significa dejar de lado absurdos debates o planteos maximalistas sobre el rol de las FF.AA. en el siglo XXI. Este necesario reposicionamiento del instrumento militar de la Argentina tiene además el propósito secundario de liberar porciones significativas de las fuerzas de seguridad para abocarlas a funciones específicas de densificación de la presencia fronteriza, especialmente en la Cuenca del Plata y en los mares costeros.

En síntesis, una moderna política de defensa nacional requiere el consenso de las grandes mayorías nacionales. Fundamentalmente, tener acuerdos básicos sobre los objetivos geopolíticos de la Argentina en el siglo XXI, en especial nuestra presencia, soberana o no, en los mares e islas australes y en la porción antártica argentina. La Fuerzas Armadas argentinas de 2050 requieren muchos años de adiestramiento, capacitación, maniobras y ejercicios. Esto significa varias administraciones políticas cuya misión esencial es el desarrollo nacional y el cuidado del patrimonio futuro de los argentinos.


*Profesor titular de Geopolítica. UBA.


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