INTERNACIONAL
A 10 aos del atentado

Nelson Castro, testigo inesperado del horror del 11-S

Estaba de paso por Nueva York y terminó como único corresponsal.

Castro recomienda libros de Magdalena Ruiz Guiñazú y de José Pablo Feinmann.
| Cedoc

“Yo tuve la noción de que ahí comenzó el siglo XXI y que esa era una situación histórica por la conmoción que produjo”, analiza diez años después de la tragedia. Nelson Castro se vio en una situación inesperada: estaba de paso por Nueva York pero su destino final era Washington, donde iba a dar una conferencia, ese 11 de septiembre que quedaría en la memoria de todos.

Pero esa no sería la única casualidad de este viaje: el día anterior había visitado el World Trade Center: "Estuve en el lugar donde chocó el segundo avión. Había estado visitando a unos analistas económicos porque esto era pleno 2001 y la situación económica de la Argentina era un tema de mucha preocupación".

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Las primeras horas. Aquel 11 de septiembre, por la mañana y luego de terminar su programa de radio, que por entonces se emitía por La Red, el periodista se preparaba para viajar en tren, cuando recibió el llamado de un productor, desde Buenos Aires.

"Ya estaba con el taxi en la puerta para salir. Entonces me dice uno de los productores que había un incendio en una de las torres, y me pedían algún dato de color. Me acuerdo que yo en ese momento le dije 'Uf, un incendio en las Torres, realmente es un hecho que puede ocurrir, qué sé yo'. Pero me acuerdo que el productor me dice ‘Acá no hay ningún tema esta mañana interesante, así que es una nota de color buena”, recuerda Castro.

A partir de ese momento, se convirtió en el corresponsal inesperado de una de las noticias que más impactaron al mundo.

"Me pongo a ver qué pasaba, nadie sabía nada. Me fijo y estaban los programas de televisión con los programas de la mañana transmitiendo normalmente y con la imagen con un cuadrito donde se veía el incendio. Entonces había una especulación sobre si había sido una explosión, otros que decían que habían visto un avión o una avioneta que perdió el rumbo y chocó. Yo estaba en eso, cuando me llaman, me ponen al aire. Yo reproducía lo que decían los medios de allá", relata.

"En eso aparece la sombra del segundo avión. Yo me acuerdo que digo ‘bueno, ahora se ve un segundo avión, qué curioso, que va abajo, qué trayectoria. Y repente digo 'el avión va a chocar'. Y cuando digo eso explotó. Recién en ese momento fue cuando todos tuvimos la noción clara de que efectivamente era un atentado terrorista", explica Castro, que a partir de entonces estuvo al aire en distintos medios argentinos por varias horas.

Postales del horror. Después de la sorpresa inicial, el periodista tuvo que buscar los medios para salir al aire desde una ciudad donde ya se respiraba la tragedia. Su primera transmisión para la televisión argentina fue la misma noche del 11 de septiembre, desde un estudio a 20 cuadras del Ground Zero.

"Era una tarde de calor, no así de sol y la calle Broadway estaba vacía. No había transporte, taxi, nada y yo tenía que llegar al estudio que conseguimos. Como estaba con tiempo y no había nada me pongo a caminar 25 cuadras y en eso pasa un colectivo. Cuando llego a la esquina, el colectivo para. El conductor abre la puerta y me pregunta 'señor, ¿dónde va?'. Le digo 'Tengo que ir acá, a 20 cuadras'. Y él me dice 'mire, suba porque hoy no voy a llevar a ningún otro pasajero'. Broadway desierta, es una imagen que siempre recuerdo. Y también la gente huyendo por los puentes, como en una película de catástrofe", rememora Castro, entre las postales más impactantes de aquella experiencia.

En medio de una ciudad que estuvo cerrada por 3 días, el periodista consiguió instalarse junto a las demás cadenas televisivas y pudo, durante los días siguientes, emitir sus informes a 3 cuadras del lugar de los atentados.

"Me acuerdo lo que era transitar por ahí, yo iba todas las noches que tenía que hacer el vivo del noticiero. Ahí había energía eléctrica pero más allá no, estaba cortada la luz. Después de la transmisión, con un grupo de colegas caminábamos por ahí, era una experiencia fantasmagórica. Lo único que veía era el reflejo de donde empezaba la luz distante y las luces de las grúas trabajando. Caminábamos unas 10 cuadras en medio de la oscuridad, era una zona en la que no había nadie", señala el periodista.

La misión profesional, en medio de la tragedia. Lo que había comenzado como un viaje de pocos días, se convirtió en una de las coberturas periodísticas más importantes en la carrera de Castro.

"Finalmente me quedé casi 10 días. El atentado fue un martes y recién el aeropuerto y los trenes se abrieron el sábado. El canal quiso mandar algún enviado especial pero fue imposible así que la circunstancia me transformó a mí en el único argentino enviado especial allí. Fueron 10 días inolvidables y demoledores. Tuvimos logros periodísticos impactantes y ya el hecho de estar transmitiendo desde ahí y poder conseguir testimonios fue algo único", concluye.

(*) de la redacción de Perfil.com.