POLITICA
LAS CLAVES DE UNA NUEVA RELACIN

Alivio en el Gobierno por la audiencia de Cristina con el Papa

Confirmaron que será la primera jefa de Estado en ser recibida. La reunión alejó los temores a un vínculo tenso.

Saludo. Ayer, el papa Francisco siguió dando sus primeros pasos y mantuvo un encuentro con periodistas de todo el mundo. Mañana, con Cristina, empezará a reunirse con mandatarios.
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Cristina Kirchner será la primera jefa de Estado en ser recibida, a solas, por el electo Papa, el ex arzobispo de Buenos Aires, Jorge Bergoglio. La cita con Francisco –el nombre adoptado por Bergoglio– será mañana al mediodía, hora de Roma, y marca un gesto de acercamiento no sólo del Vaticano hacia la Argentina sino también del propio Bergoglio.

Hasta ahora, la Presidenta no abundó en elogios ni tampoco avaló las críticas que sectores del kirchnerismo hicieron por una supuesta actitud colaboracionista de Bergoglio con la dictadura militar.

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Paralelamente, la jefa de Estado ordenó a sus funcionarios que evitaran los cuestionamientos.

Tras conocer que el Sumo Pontífice sería el argentino, CFK mandó una carta de beneplácito y le dedicó algunas líneas (pocas) a la noticia, sin demasiada euforia. Lo hizo adrede: una sobreactuación hubiera sido detectada al instante porque, se sabe, la relación entre ellos nunca fue buena.

En la Casa Rosada hay expectativa por la reunión y por la foto que, seguramente, se tomarán juntos en la Casa Santa Marta, en el Vaticano. La última vez que la jefa de Estado visitó a un papa fue en 2009, cuando Benedicto XVI conmemoró los 25 años del tratado del Beagle. En 2005, con Néstor Kirchner como presidente y ella senadora estuvieron en su asunción.

El único temor que tiene un sector minoritario del oficialismo es que Bergoglio haga trascender, luego, detalles de lo que le diga a la mandataria durante el encuentro. Y que entre esos detalles haya algún “reto”. Sin embargo, se esperanzan con que sería una jugada poco protocolar para el lugar que actualmente ocupa Bergoglio.

A la luz de las encuestas que muestran una gran adhesión de los votantes al nuevo Papa, la audiencia es un punto a favor para Cristina Fernández. En el Gobierno, según confió un funcionario, creen que el gesto de Francisco demuestra que ni él, ni la Presidenta, entrarán en el cruce de “chicanas” y que buscarán abrir una relación de tono diplomático. “En la reunión se estuvo trabajando desde que asumió. Es un papa argentino que recibe a la Presidenta de su país. Es un buen gesto. No hace su primera visita a la Argentina pero sí recibe a Cristina. No hay lecturas negativas en esto”, comentó una fuente vinculada a la Casa Rosada.

La primera visita de Francisco, en efecto, será a Brasil en junio.

Para los operadores eclesiásticos del Gobierno, la relación con el Vaticano “excede las reglas de una riña política”.

A pesar de la tensión que caracterizó el vínculo entre el kirchnerismo y Bergoglio, la Presidenta se identifica con el catolicismo y comparte con la Iglesia algunas de sus posturas, como la oposición al aborto.

En la comitiva, que el martes presenciará la misa de entronización, viajará el canciller Héctor Timerman; el presidente de la Corte, Ricardo Lorenzetti; el titular de la Cámara de Diputados, Julián Domínguez; el diputado radical Ricardo Alfonsín; y el vocero presidencial, Alfredo Scoccimarro. También partirán hacia Roma representantes del Episcopado.

La relación con la Iglesia argentina había comenzado a ser buena con la designación de José María Arancedo al frente del Episcopado. Es un hombre de diálogo y no mantuvo, hasta ahora, tensión con el Gobierno.

En un primer momento, la designación de Bergoglio cayó como un balde de agua fría en la Casa Rosada. Sólo un puñado de funcionarios, como el secretario de Comercio Guillermo Moreno o el titular de la Cámara baja, Julián Domínguez, se mostraron exultantes desde un principio.

Con el correr de las horas, en el entorno de la Presidenta empezaron a evaluar el lado que consideran positivo: es la primera vez que hay un papa latinoamericano y eso podría ayudar a la región.

Habrá que ver si ahora, con Bergoglio como Sumo Pontífice, la relación también cambia.