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SOCIEDAD / el secreto del exito de la familia amarilla
domingo 22 septiembre, 2013

Los personajes de ‘Los Simpson’ resumen más de 25 siglos de filosofía

Un libro recientemente publicado muestra que la tira de Matt Groening reúne en sus caracteres principales conceptos de Nietzsche, Sartre, Platón y Aristóteles.

por Redacción Perfil

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“Quiero decirte las tres frases que te acompañarán en la vida. Uno, cúbreme; dos, jefe, qué gran idea; tres, así estaba cuando llegué”. Así aconseja Homero Simpson, el padre de la familia amarilla más famosa del mundo, a quien quiera escucharlo. Creada en 1989, las frases y personajes de Los Simpson –célebres entre fanáticos de todo el mundo– se convirtieron también en tema de estudio.

En algunas universidades norteamericanas, incluso, hay profesores que utilizan la vida cotidiana de esta familia que parodia a la sociedad occidental en su conjunto, para indagar sobre temas filosóficos, como la moral, la ética y la razón. Así surgió el libro Los Simpson y la filosofía, editado por Blackie Books y compilado por William Irwin, Mark T. Conard y Aeon J. Skoble, con artículos de una veintena de filófosos que analizan la serie.

Dividido en cuatro capítulos (Los personajes, Los temas simpsonianos, La ética y los Simpson y Los Simpson y los filósofos), el libro ahonda sobre los pensamientos de Aristóteles, Kant, Sartre, Marx, Heidegger y Nietzsche, entre otros, e intenta establecer conexiones con los habitantes de Springfield.

Así, la razón que rige la vida de Lisa se compara con el pensamiento de Sócrates, mientras que la rebeldía de Bart simboliza la de Nietzsche. Y mientras el señor Burns es la personificacón del capitalismo, Ned Flanders es el ejemplo del fanático religioso.

El primer capítulo del libro se dedica a Homero, el marido egoísta, el padre despreocupado, el trabajador irresponsable, el fanático de la cerveza. Siguiendo las categorías del carácter aristotélico, según el cual un individuo puede ser virtuoso, moderado, intemperante o vicioso, Homero se encuadra en la última. En un episodio en que los extraterrestres invaden Springfield, Homero está dispuesto a entregar a toda su familia con tal de que no se lo lleven a él. En otro, engorda al punto tal de que lo declaren incapaz de salir de su casa para ir a trabajar. Sin embargo, pese a todas sus falencias, logra el amor de su familia y de los miles de fanáticos en el mundo. ¿Por qué? Porque Homero no es malo, e incluso –en ocasiones– es admirable, como cuando tiene más de un trabajo para regalarle un poni a Lisa.

Marge, en cambio, representa el carácter virtuoso, y todas sus acciones se rigen por la ética aristotélica. Es buena persona, una madre dedicada y una mujer atenta y amorosa. La felicidad de los demás es su propia felicidad. Pero con Marge también se analiza el rol de la mujer, y se entiende que su versión de ama de casa que no trabaja, no tiene amigas, ni grandes aspiraciones, es una involución de los roles femeninos en la series televisivas.

Lisa, en cambio, encarna todas las luchas del feminismo y busca siempre la igualdad y el reconocimiento. En un capítulo, por ejemplo, crea una muñeca que es la antítesis de la Stacy Malibú (la barbie simpsoniana) por fuera de los cánones estéticos tradicionales. A su vez, Lisa representa la relación que existe en la sociedad norteamericana con los intelectuales, donde se los respeta pero a la vez se los cuestiona.

Bart es el chico malo de la serie, así como Nietzsche era el “chico malo de la filosofía”, “una especie de astuto delincuente filosófico, desafiaba la autoridad, era un corruptor (...) Tenía un espíritu libre, la persona que rechaza la moral y las virtudes tradicionales, que abraza el caos del mundo y le confiere estilo a su carácter”. Bart roba, se escapa de su casa, le va mal en el colegio y es consciente de todo lo malo que hace. Y lo hace igual, pese a que a veces tiene algo de remordimiento. Su carácter rebelde domina su vida y, en ese sentido, el libro se pregunta si representa al “superhombre” de Nietzsche, pero rechaza la hipótesis, ya que Bart no se crea a sí mismo ni se supera en cada cosa que hace.

Por último, Maggie, la bebé cuya máxima representación en su chupete rojo que nunca saca de su boca, sirve para pensar las relaciones de Occidente y Oriente en torno a la palabra y el silencio.

Sartre decía que los seres humanos se integran a la sociedad a través de la palabra. En ese sentido, Maggie no estaría integrada, ya que no habla. Sin embargo, en Oriente, las palabras sólo se usan para “revelar el misterio de la vida, siempre inmerso en el silencio”.

La serie se propone, entonces, como una parodia, pero indaga temas tan amplios como distintos. Así, en momentos de lucidez, los integrantes de la familia amarilla pueden aleccionarnos, si sabemos leer entre líneas.

Como cuando Homero se pregunta, una y otra vez: “¿Cuándo aprenderé? Las respuestas de la vida no están en el fondo de una botella. ¡Están en el televisor!”.

 

Las series, un nuevo objeto de estudio

“A más televisión, más Platón”. Algo así podría ser el resumen del éxito que tienen los libros que tratan de aprovechar la popularidad de las series más famosas para analizarlas desde el punto de vista filosófico.

Sin embargo, y pese al sobreexplotado boom, en algunos casos parece más que atinente, como en el de Los Simpson (ver nota central) o en el de Dr. House, serie cuyo personaje principal parece hecho a la medida de un profesor de filosofía (y lector de Sherlock Holmes, por supuesto).

En el caso de House, el autor es William Irwin, un profesor de filosofía del King´s College de Pensilvania (Estados Unidos).

Irwin también es el autor de un libro, previo (1999), sobre Seinfeld:  Seinfeld y la filosofía: un libro sobre todo y nada.

No fueron las únicas series “honradas” con un volumen, aunque con distintos autores. Lost, de hecho, tiene dos libros (La filosofía de Lost: la isla tiene sus razones y Lost: la filosofía), aunque quizás sería mejor analizarla desde el punto de vista científico, cosa que sin duda se hará.

Del mismo modo, hay de Los Soprano y de El señor de los anillos, tanto como La filosofía de Crepúsculo, La filosofía de Harry Potter, La filosofía de Batman y La filosofía del hombre araña. Buen provecho para los amantes de la televisión. Y de la filosofía.


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