2nd de March de 2021
COLUMNISTAS opinión
29-09-2019 02:23

De la cultura a la economía

Cecilia Gomez Mirada / Nahuel Sosa
29-09-2019 02:23

Todo debate es político. Siempre implica contradicciones, controversias y conflictos. A su vez, los debates tienen distintas intensidades y formas. Algunos son más visibles, otros están más ocultos, pero no por ello son menos importantes. Podríamos decir que los debates se ganan y se pierden, pero es una verdad a medias. Quizá sea mejor pensar que “ganar” un debate es, al fin de cuentas, dirimir qué tipos de valores, ideas y maneras de ver el mundo son los que predominan en una sociedad.

Por eso, la oposición tiene el desafío de transformar el triunfo electoral de las PASO en un triunfo cultural. Un aporte clave para la construcción de una nueva hegemonía que supere, definitivamente, la filosofía política que encarnan Duran Barba y Marcos Peña, que deja una pesada herencia económica y también cultural.

En estos cuatro años, el Gobierno ha profundizado, por un lado, un proceso de exclusión social dejando a más de 4 millones y medio de argentinos bajo la línea de pobreza y, por el otro, de precarización de los sectores medios. En el primer caso, estimula discursos estigmatizantes con estereotipos negativos como “choriplaneros” y “vagos”.

Para el segundo caso, el Gobierno construye discursos que naturalizan la vulnerabilidad.Se alienta la ilusión de que todo individuo es un emprendedor nato que solo necesita de oportunidades para alcanzar sus metas.

El economista Thomas Piketty señala que la desigualdad contemporánea se sostiene en la ventaja irreversible de quienes cuentan con patrimonio frente a la porción de la ciudadanía que solo cuenta con su entusiasmo emprendedor.

En este contexto, se trata de deconstruir el relato de estas “nuevas derechas” que, en nombre de la modernidad, la libertad y la globalización consolidan un fenómeno de precarización feroz. Y a su vez, en nombre de la autonomía y la autorrealización, transforman el trabajo en una autoexplotación descarnada.

Las alternativas políticas que se ejecuten para sacar al país de la profunda crisis en que se encuentra deberán desplegar una estrategia que integre otro enfoque cultural y económico, ya que ambos configuran qué tipo de sociedad se pretende ser.

Y el verdadero triunfo cultural no es que todos piensen igual, sino que en la diferencia y la diversidad se puedan compartir determinadas ideas. En esta coyuntura, recuperar los valores de la sensibilidad, la democracia y la comunidad es determinante para salir de la crisis, transformar la bronca en esperanza y constituir un nuevo diálogo social. Para que esto sea posible, se debe involucrar al conjunto de la sociedad en su debate.

La fórmula Alberto-Cristina expresa la necesidad histórica de articular una respuesta colectiva al proceso político actual. Alberto también abre  la posibilidad de ampliar los consensos y de generar renovadas narrativas de futuro y horizontes políticos que son decisivos para un nuevo acuerdo social y para  alcanzar los objetivos que quedaron pendientes en los 12 años del kirchnerismo.

A su vez, un acuerdo siempre debe estar situado en un proceso político y en un contexto determinado. En este caso, caracterizado por la heterogeneidad. Esto significa que no existe una mayoría social uniforme y constante, configurada con base en procesos sociales estables, sino una serie de sectores a convocar; por eso, esta vez no se trata de construir una mayoría popular homogénea, sino de transformar minorías dispersas en nuevas mayorías. Es fundamental para ganar, pero especialmente para gobernar.

*Licenciada en Comunicación, de Agenda Argentina.

**Sociólogo, integrante de Agenda Argentina.

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