COLUMNISTAS
Defensora de Género

En el Día de la Madre hablamos de la violencia de género

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Femicidios. Un problema gravísimo que no cesa pese a las políticas aplicadas, que resultan insuficientes. | cedoc

Hoy, cuando se celebra el Día de la Madre, tenemos que hablar nuevamente de violencia de género. El sábado, en Policiales, la nota de Leonardo Nieva nos lo recordó: un informe elaborado por tres organismos oficiales: la Unidad Fiscal Especializada en Violencia contra las Mujeres (UFEM) de CABA, el Registro Penal de Violencia Familiar y de Género de la Secretaría de Estrategia Institucional y Gestión del Ministerio Público de la provincia de Buenos Aires y la Dirección de Política Criminal del Ministerio Público de la Acusación de la provincia de Santa Fe concluye que seis de cada diez homicidios dolosos fueron femicidios. Estos tres organismos cubren el 53% de la población del país y analizaron los casos ocurridos entre 2016 y 2019. El valor más alto se registró en la provincia de Buenos Aire y el más bajo, en la provincia de Santa Fe, con rangos muy próximos entre uno y otro. La mitad de los casos son mujeres jóvenes, entre 18 y 39 años. Los femicidas eran de edades similares a las de las victimas y en general eran parejas o ex parejas, y casi el 80% ocurrió en el domicilio familiar. 

Ese trabajo muestra la situación previa a la pandemia, cabe preguntarse: ¿qué pasa ahora que la pandemia está declinando? Sabemos que aumentó la violencia de género. En otra nota en esa sección, el sábado, dan cuenta del informe del mes de septiembre del Observatorio de Femicidios Adriana Maricel Zambrano, que realiza la Casa del Encuentro. Según este documento, una mujer es asesinada cada treinta horas por ser mujer. Esto implica una persistencia a lo largo de los últimos años de la frecuencia de los femicidios que, a pesar del mayor presupuesto y las medidas adoptadas, son aún insuficientes, dice Ada Rico. Esto se debe, entre otras causas, a que no se logró articular la respuesta a las denuncias que realizan las mujeres; estas denuncias no son acompañadas por un seguimiento articulado de las distintas instituciones a las cuales recurren las mujeres. Cada institución en general hace su parte, ahora un poco mejor que antes, pero no se articulan ni informan unas a otras. Es por eso que las mujeres asesinadas en muchos casos han hecho denuncias previas de violencia, pero no fueron protegidas y no se evitó su asesinato. 

El seguimiento de las mujeres que denunciaron violencia hubiera permitido saber si, por ejemplo, el agresor no respetaba las medidas de distanciamiento indicadas o las mujeres, por necesidad económica, habían tenido que volver a aproximarse al agresor ya que no tenían con qué sobrevivir, o como no tenían una casa donde vivir volvieron y permanecieron en el domicilio, u otra situación de necesidad que les impidió mantenerse alejadas y separadas. Esta dependencia económica que, sumada en muchos casos a la afectiva, es la principal causa de una revinculación que les termina costando la vida a las mujeres, no se soluciona solo con planes de ayuda económica, se debe acompañar con actividades de apoyo por parte de las instituciones gubernamentales. Esto falta y es clave.

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Pero también hay otras formas de violencia de género, como la violencia política. La nota en 50/50 el domingo da cuenta de un proyecto de ley para CABA que incorpora esta forma de violencia. Se refiere a la violencia que, por acción u omisión, menoscabe, impida, obstaculice y/o restrinja la participación en asuntos públicos. Hay estudios que demuestran que esta violencia es muy frecuente en los países de la región: en Argentina, un estudio de ELA encontró que ocho de cada diez legisladoras/diputadas sufrieron esta violencia. La OEA ha elaborado un modelo de ley, que la legisladora de la ciudad Natalia Fidel usó para su proyecto, que pide que se elabore un protocolo para sancionar y erradicar esta violencia. Es importante que se apruebe esta ley y luego se incluya en la Ley Nacional 26.485. ¡Un buen regalo en el Día de la Madre!