lunes 03 de octubre de 2022
COLUMNISTAS opinión

Escrache y dogmática penal

13-08-2022 23:55

“ ... la nación se divide y los unos talan los campos y queman las casas de los otros; cuán dañina aparece esta sedición y cuán poco amantes de su nación ambos bandos pues de otra manera no se lanzarían a desgarrar así a su madre y criadora”.

(Platón, La República)

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En búsqueda de la génesis de los diferentes grupos de escrachadores de funcionarios y/o sus partidarios llegué a Ximena de Tezanos Pinto, la vecina de Cristina Kirchner, de quien, por esa condición aleatoria, se hicieron especialmente notorias sus críticas al kirchnerismo. Fue gracias a un móvil de Radio Perfil que el martes pasado entrevistaba a Federico Montes, vecino de Boedo y quien había escrachado a Eduardo Valdés. La conversación derivó en el grupo Vecinos Autoconvocados, que tiene como una de sus mentoras a la vecina de Cristina con quien más tarde otro móvil de Radio Perfil también me conectó (recomiendo escuchar el video y audio de ambas entrevistas, la primera de ocho minutos y la segunda de trece, embebidos en el texto de la nota).

“El poder del otro reside en tu propia virtud”, frase de Ayn Rand citada por la vecina de Cristina 

Al final de la entrevista, Ximena de Tezanos Pinto cita un concepto que me resonó profundamente: “Hay una frase de Ayn Rand en La rebelión de Atlas, que a mí me parece muy descriptiva de la realidad: ‘El poder de los otros reside en tu propia virtud’. Si yo soy honesta, si yo soy respetuosa, si respeto el espacio ajeno y viene alguien y me invade, me corro treinta centímetros para atrás y si el otro avanza, de vuelta yo me vuelvo a correr, pero llega un momento en que el avance del otro me termina acorralando contra una pared o contra un precipicio, supongamos, y ahí se me genera este dilema, que para el otro no es ningún dilema porque al otro no le importa mi espacio y me atropella. Entonces: ¿qué hago? Salvaguardo lo mío y empujo al otro. Encontrar un punto de equilibrio para ponerle un parate al otro, una mano y frenarlo con fuerza, sin lastimarlo y sin invadir el espacio, es un ejercicio que lleva muchísimo tiempo”. Le transmití a Ximena que no estaba de acuerdo con esa cita de Ayn Rand y quedamos en continuar la conversación en otra oportunidad.

Poco después me escribe el propio Eduardo Valdés el siguiente mensaje: “El miércoles por la noche voy como invitado al programa de Duggan, quien hace un fuerte editorial individualizando a Raúl Padró como jefe del grupo escrachador y muestra en varias escenas cómo él está detrás instigando, en el auto que ingresa Massa se nota mucho. Cuando salgo del canal estaban Padró y cuatro personas más esperándolo a Duggan y me ven salir a mí y me empiezan a insultar, no había ningún vecino de Boedo, era la patota con Padró. Lo cuenta Pablo Duggan al día siguiente. El vecino indignado de Boedo que en tu programa se presenta como Federico Montes es en realidad Federico Ruiz Montes de Oca de Río Negro, mano derecha de Pichetto en el Senado y es el que me gritaba a mí con Padró detrás”.

Valdés envía el link de la discusión en C5N entre Duggan y Padró donde desgraciadamente el periodista no pudo abstenerse de su emocionalidad siendo igual de altisonante que su entrevistado.

No solo Ximena de Tezanos se vio influida por la obra de Ayn Rand, su libro La rebelión de Atlas es considerado en Estados Unidos el segundo de mayor influencia después de la Biblia. Desde el más célebre presidente de la Reserva Federal, Alan Greenspan, hasta el hombre más rico del mundo, Elon Musk, testimoniaron su admiración pública a la filósofa rusa por nacimiento y norteamericana por elección (“Estados Unidos es el más grande, noble y, en sus principios fundadores originales, el único país moral en la historia del mundo”).

Mi desacuerdo con la idea de que la fuerza agresiva del otro se sostiene en la virtud del agredido al no reaccionar de la misma manera es porque pueda ser interpretada como la Ley del Talión, que fue un avance jurídico en la Edad Antigua al imponer límites a la venganza (el “ojo por ojo, diente por diente” de la Biblia) al determinar una proporcionalidad entre el daño producido y el castigo reparador, pero en el siglo XXI significa una regresión de varios milenios de avances jurídicos. 

Talión, en latín (talionis), significa idéntico, de allí deriva la palabra retaliativo para represalia. Pero las miles de guerras que atravesó la humanidad desde el siglo XVIII antes de Cristo, cuando se reglamentó el Código de Hammurabi, enseñaron que con la retaliación terminan perdiendo ambos bandos porque el hijo del vencido honrará la memoria de su padre retaliando al vencedor y así sucesivamente. Lo que sostenía Platón en la cita de La República al comienzo de esta columna.

Originalmente la palabra escrache era “herida superficial hecha en la piel con las uñas o con un objeto punzante”. Del inglés antiguo scratten (rayar) y crachen (romper), tiene también vocablos similares en otras lenguas romances. Posteriormente, la Real Academia incorporó su definición como “Manifestación popular de protesta contra una persona, generalmente del ámbito de la política o de la Administración, que se realiza frente a su domicilio o en algún lugar público al que deba concurrir”. 

Si bien existen casos de su uso en el lunfardo rioplatense de comienzos del siglo pasado, fuimos los argentinos contemporáneos quienes le dimos a la palabra ese sentido político en 1995, cuando ante los indultos de Carlos Menem a los genocidas de la dictadura la organización de derechos humanos Hijos se rebelaba a la impunidad de la que comenzaron a gozar, “escrachándolos”. La palabra cobra este significado en España recién en 2013 para las protestas de los damnificados por hipotecas y luego se extiende a otros países latinoamericanos.

Puede comprenderse el estado de emoción violenta de hijos de desaparecidos frente a los genocidas como atenuante a lo que igual es incorrecto, pero extender la práctica a todo desacuerdo destruye la sociedad. En Leviatan, Hobbes sostiene que el nacimiento del Estado obedece a la necesidad de poner fin a la guerra interna, por lo que la guerra interna es también el fin del Estado (de la sociedad organizada): “El valor del hombre (...) no es absoluto, sino consecuencia de la necesidad y del juicio de otro. Un hábil conductor de soldados es de gran valor en tiempo de guerra presente o inminente pero no en tiempos de paz. Un juez docto e incorruptible es mucho más apreciado en tiempo de paz que en tiempo de guerra”.

La semana pasada en Afganistán, utilizando un dron, Estados Unidos mató al número dos de Al Qaeda, Ayman al-Zawahiri, mano derecha de Bin Laden, un egipcio de 71 años considerado el cerebro de los atentados del 11 de septiembre. Sin juicio, ni derecho de defensa, apeló a lo que el jurista Günter Jakobs calificó como “Derecho penal del enemigo” en contraposición con el Derecho penal del ciudadano. Contra el enemigo no se aplica el derecho con las garantías procesales, solo la fuerza. El enemigo pierde su condición de ciudadano/persona y pasa a ser “una porción de la naturaleza”.

Scratten (rayar) y crachen (romper), del inglés antiguo. Retaliativo es por la Ley del Talión 

En La República Platón menciona la diferencia que marcaba Sócrates entre guerra y sedición. La guerra no puede ser con los propios. En el terreno doméstico la guerra es sedición y ese fue uno de los grandes errores de la dictadura al hacer que el Estado le responda a la guerrilla con retaliación. Estamos muy lejos de la desvalorización de la 

vida y la exaltación de violencia que caracterizaban en los años 70 la subjetividad de época, pero igual debemos preocuparnos y desescalar la violencia tanto oral como simbólica que crece en algunos ciudadanos, medios y sujetos noticiosos. Haber sufrido la violencia del otro no nos habilita a que podemos responder de la misma manera.