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Elecciones

No siempre las previsiones se cumplen

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Inflación. Cada vez más candidatos en la oposición. En el oficialismo todo es incertidumbre. | cedoc

Muchos piensan que el próximo presidente surgirá inevitablemente de Juntos; unos lo afirman  porque consideran que el actual gobierno carece de fortaleza política y que su política económica está destinada al fracaso. Otros creen que la derrota del oficialismo se deberá a los problemas de distribución del ingreso sumado a las contradicciones políticas internas. Otros piensan que Milei puede ser sorpresa, y dentro del oficialismo comenzó  una corriente que cree que es posible retener el poder. Mientras tanto, tenemos una dirigencia que todos los días se aleja más de los electores, preocupada por sus internas. Ya nos cuesta recordar quiénes son los potenciales candidatos de las diferentes fuerzas políticas. Indefinición por el lado del oficialismo, inflación de candidatos en Juntos. A los que había se sumó Carrió, y amagan Lousteau y Schiaretti; este último, más para defender Córdoba y quitarle votos al peronismo en PBA que pensando en hacer una gran elección nacional. Seguramente emergerán más nombres y desaparecerán otros. Son días en los que las coaliciones mayoritarias miran más para adentro que para afuera. El oficialismo sigue dependiendo de que Massa baje la inflación, pero por lo que dicen las mediciones no para que el peronismo sea competitivo en las PASO o en primera vuelta, sino para poder aspirar al premio mayor. Pero, ¿estamos tan seguros de lo que va a ocurrir de aquí al turno electoral presidencial? ¿Se pueden hacer lecturas lineales? Últimamente sucedieron hechos que nos hacen dudar de las aseveraciones de que hay resultados que están cantados. Veamos algunos ejemplos  internacionales de hechos que no sucedieron como se esperaba.  

Inflación y competitividad electoral

La inflación de Estados Unidos viene bajando gracias a que el Tesoro viene subiendo las tasas de interés a riesgo de generar una recesión. Si hay algo que si sucedió en EE.UU. es que la inflación viene disminuyendo a casi a la mitad de hace un año, pero el objetivo es tener un 2% de inflación anual. Y como van por algo más del 5%, decidieron continuar subiéndolas. Y a pesar de que la inflación disminuyó, cualquiera que viaje a EE.UU. y prenda el televisor verá periodistas que preguntan a las amas de casa si pudieron comprar los productos que fueron a buscar al supermercado, y la respuesta va a ser que no, y así, la queja de que los productos están caros invade las pantallas. Sin embargo, a pesar de la inflación, a pesar de las quejas cotidianas sobre el costo de vida, a pesar de las proyecciones de victoria del Partido Republicano, el partido de Biden ganó las elecciones intermedias. Y esto lo podríamos leer de varias formas. ¿Ganó porque logró disminuir la inflación? ¿Ganó porque a pesar de la inflación los electores tuvieron en cuenta otros factores y no solo el factor económico? ¿O ganó por ambos factores: fue disminuyendo la inflación, y al mismo tiempo, los votantes estaban preocupados por otros temas vinculados al modo de vida de las familias, como el fallo de la Corte Suprema reviendo las leyes que permitían la libre elección del aborto, además del espanto que les genera Trump. Como dijo una exportavoz del expresidente, aun con alta inflación,  temor por la inseguridad, problemas en las fronteras y un presidente poco popular, el oficialismo venció. En Brasil, Bolsonaro había logrado bajar la inflación, que por supuesto estaba muy por debajo de la de nuestro país, pero Lula, en una elección muy reñida y con una inteligente política de alianzas, lo venció. Lula se alió con quienes en su momento fueron serios adversarios políticos. Priorizó el pragmatismo al principismo. El valor a defender en primer lugar era la democracia. El último fin de semana hubo elecciones en Ecuador para elección de autoridades departamentales y una consulta popular que tenía ocho preguntas, entre ellas sí se permitía que a los delincuentes de narcotráfico que cometían delitos en el extranjero pudieran ser extraditados, y tal como cuentan colegas consultores que trabajaron en dicho proceso electoral lo de las encuestas previas y los boca de urna fueron un verdadero escándalo. De acuerdo con esos sondeos, el gobierno ganaría en todas las preguntas de la consulta cómodamente. Y los candidatos de Lasso vencerían. Sin embargo, ello no sucedió. Lo mismo ocurrió en relación con la elección de autoridades locales. El correismo ganó ampliamente en Guayas, Guayaquil, Pichincha y Quito, cuando los Exit Polls habían dicho otra cosa. En resumen, hubo un terremoto político en Ecuador con grandes perdedores como Lasso y ganadores como Correa. Mientras tanto, aquí a partir de marzo comienzan las elecciones provinciales. Es muy probable que hasta junio momento en que se inscriban los aspirantes a la presidencia la oposición no tenga buenas noticias. Así como sucedió en EE.UU., Brasil y Ecuador, nada hay seguro de aquí a octubre.

* Consultor político.