miércoles 28 de septiembre de 2022
COLUMNISTAS asignación de sentido

Un arma sin rostro en una política de conocidos

04-09-2022 02:28

Un arma en una mano, una mano en un brazo que forma parte de un cuerpo, y un cuerpo de una persona en una muchedumbre con intención de matar. Con esta secuencia sin rostro, el debate público giró inmediatamente hacia un proceso de intento de asignación de sentido y visitó un viejo debate sociológico sobre la relación entre individuo y sociedad. Sobre el atacante se abrió la pregunta por su soledad o su relación con el entorno social, y así, con una velocidad de recuperación ante la sorpresa, el sistema social logró convertir un episodio sorpresivo en un material de debate sobre aquello común y recurrente. A los pocos minutos, todo era nuevamente una cuestión de gobierno versus oposición, y de esa manera se había salvado la garantía de continuidad en la que todos se sienten cómodos. La desestabilización ya había sido anulada.

La sociedad es un sistema que trabaja activamente para sostener su sobrevivencia y evitar su desintegración, y esto significa lograr continuidad en la comunicación sobre la base de esfuerzos sostenidos y conocidos. Parte importante de este logro se basa en procedimientos sociales básicos de interacción, en la fijación de determinadas expectativas en relación a antecedentes que se conoce producen buenos resultados. Esto quiere decir que la memoria logra fijar ciertas formas de conducta que se sabe, permiten continuidades mas que rupturas en la comunicación, y que tienden a estar disponibles para su reutilización. Saludar de forma cortés, felicitar por un logro o dar un regalo de forma sorpresiva, se expresan como mecanismos de bajo riesgo operativo. Pero esto además, otorga funciones adicionales.

El sistema social logró convertir un episodio sorpresivo en algo común

Estas fijaciones ofrecen al mismo tiempo la claridad de sus contrarios. La formas conocidas de lo aceptable dejan también en claro qué es lo que hay que hacer si la comunicación requiere de ser cancelada. Justamente, una forma concreta de comportamiento, permite comprender súbitamente y sin mayores detalles biográficos a un comportamiento descortés o violento sin un requerimiento analítico sobre el ejecutor de esa acción de quiebre. Como indica Luhmann, la sociología suele mezclar estos elementos de una manera poco eficaz, ya que confunde la capacidad de reacción inmune, es decir aquello que hace como impulso ante un problema, con las condiciones que condujeron a ese problema. Nadie necesitó detalles sobre el atacante para repudiar el accionar, ni una indagación previa para evaluar estar a favor o en contra. Indudablemente se reacciona En todo caso, la historia del individuo puede transformarse en material de entretenimiento, pero es mas bien para un tiempo futuro.

Algunos intentos de tratamiento del episodio insisten en la idea del odio, pero rápidamente se detectan problemas relacionados con lo inespecífico del concepto en relación a las dinámicas cruzadas de los protagonistas. Según el kirchnerismo, el odio sería predominante en sus rivales, de modo que si una acción de alguien se presenta como esta reciente, sería el resultado de una dinámica casi asesina de los hoy opositores. Para quienes no gustan del kirchnerismo, los ejemplos idénticos, pero en sus enemigos, son fácilmente expuestos en redes como respuesta a esa acusación, exponiendo que el odio es en realidad una forma general de tratamiento en la dinámica política argentina, y es allí donde debe colocarse el acento. Demasiada gente vive de esa dinámica, y es cada vez más peligrosa.

No surgirá de esto un nuevo país: cambiar demasiado se hace intolerable

El inconveniente central de la política nacional se relaciona a la forma moralizadora del conflicto, episodio en el que el intento de homicidio queda incluido, ya que respeta su mismo mecanismo de funcionamiento. La condición para sostener la sobrevivencia de la tensión entre Cristina Kirchner y Cambiemos, particularmente con el tándem Macri-Bullrich, se relaciona a la ausencia de comunicación entre las partes rivales como condición de sobrevivencia de sus propios sistemas cruzados. En esa dinámica conflictiva no parece haber intención de utilización de formas disponibles para reducción de momentos de pelea o de ofrecer momentos diversos, sino lo contrario, en relación a su prohibición. Cualquier que recurra a contactos, diálogos u acercamientos, sería velozmente indicado como un traidor a la causa de la rivalidad que todos ellos necesitan. El odio no es para ellos un problema, sino su fuente de sentido.

Los días previos fueron un interesante exponente de una novedad. Es poco probable de que haya antecedentes cercanos en los que la gestión de gobierno se esté mostrando tan separada de las peleas políticas en tiempo real. Sergio Massa continuaba dando anuncios sin mencionar al pueblo, al imperialismo “yanki” o al neoliberalismo, y produciendo el ajuste insistente de las cuentas que todos reclamaban, pero sin hacer mención al gobierno anterior o a posibles declaraciones de enemigos. Así, Cambiemos sin rumbo y con sus crisis expuestas sin freno en todos los medios de comunicación disponibles, buscaba de nuevo en Cristina y en su acusación sostenida, en su agresión, en su odio, la manera de volver a cerrar su orden en temas conocidos. En este sentido, y de forma extrema, el arma en la cabeza y el intento de asesinato cumplen perfectamente con la intención de hacer eterno el tiempo de la tensión que todos necesitan.

El éxito de la decepción

La reacción colectiva asume así solo un mecanismo básico y de poca complejidad y diversificación. Como el mismo Durkheim señalaría, representa un proceso de ajuste de valores en el que todos recuerdan que eso no es aceptado en la sociedad actual, que no debe ser permitido, generando una suerte de lámina moral y generalizada en la que para ningún caso es esto algo aceptable, incluso con enemigos como Cristina. Pero una vez pasada esa reacción inmediata la sociedad reproduce su propia complejidad adaptando el episodio a tratamientos conocidos.

No surgirá de esto una nueva Argentina, se hará lo contrario para garantizar el seguimiento esperable de la anterior ya conocida y así lograr la sobrevivencia que todos esperan. Cambiar demasiado se hace intolerable.

*Sociólogo.