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COLUMNISTAS / Encuesta mundial
domingo 10 febrero, 2019

Un papa con los pies en la tierra

Es la voz disonante, cada vez más alejada del poder formal y más cerca de la “confianza de la gente”.

por Bernarda Llorente

Líderes. Mientras que Francisco es la persona más confiable, Macron descendió en imagen. Foto: AFP

Es la voz disonante, cada vez más alejada del poder formal y más cerca de la “confianza de la gente”. Desacoplado de los torbellinos políticos que extreman posiciones y hacen de la intolerancia su arma estratégica y lingüística, el papa Francisco se mantiene fiel a su visión de un mundo que incluya, iguale, dignifique. En un planeta en el que la valoración de la dirigencia política desciende abruptamente, un líder que ha logrado fusionar la espiritualidad religiosa con las necesidades sociales urgentes es la figura más valorada y confiable en 57 países.

El mapa de preferencias que surge de la recientemente publicada Encuesta Mundial Anual de Gallup, sobre quienes dirigen los destinos de la Tierra, entra en colisión con algunos resultados en las urnas. Donald Trump, el presidente bravucón y belicoso, que se propone construir muros y romper puentes, provoca tantas resistencias que lo ubican en los últimos puestos de la lista, al igual que el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, con su accionar antipalestino duro e intransigente. Emmanuel Macron, que llegó a la presidencia de Francia con impronta renovadora y recetas añejas, pasó del primer puesto en 2017 a una caída en picada, provocada por políticas que generaron la reacción de los chalecos amarillos. Por el contrario, Angela Merkel, la canciller alemana con capacidad de diálogo y cierta autonomía frente a los arrebatos estadounidenses, se destaca en el segundo puesto.  

El estudio de Gallup es una alerta para aquellos convencidos de que este “nuevo” ciclo no solo llegó para quedarse, sino que también interpreta un sentimiento de época. Lo que hasta hace poco aparecía como el daño colateral de un sistema de representación en crisis, demasiado vacío de significados y significantes, hoy pretende erigirse en la “racionalidad” unívoca que dicta las reglas, las impone, las arbitra. No hay que equivocarse, advertiría Shakespeare: “Parece locura pero tiene método”. Este orden mundial que intenta afianzar Trump y que cuenta con Jair Bolsonaro y Mauricio Macri entre sus discípulos tiene un opositor férreo: el papa Francisco.

El nuevo papa sorprendió, cautivó y redefinió una agenda social deshojada en tiempos de tanto individualismo

A días de cumplirse el sexto aniversario –fue elegido el 13 de marzo de 2013–,  el primer papa latinoamericano, jesuita, argentino y probablemente peronista, saltó del "fin del mundo" para tratar de reencauzar una Iglesia sacudida por múltiples escándalos, atrasada en su doctrina y profundamente conservadora en lo social y en lo político, luego de 26 años de pontificado de Juan Pablo II. A la pérdida de feligreses y predicadores, Francisco antepuso su discurso y su carisma. La impronta cálida y desacartonada, cercana a la gente y alejada de la ostentación de poder y riqueza hicieron el resto. El nuevo papa sorprendió, cautivó y redefinió una agenda social deshojada en tiempos de tanto individualismo.

Poco parece frenarlo pese a un mapa político con cambios erráticos o imprevisibles. Tampoco las reacciones y ataques cada vez más virulentos de un establishment al que incomoda con sus encíclicas, sus prédicas antineoliberales, su preocupación por el cambio climático, su intolerancia hacia la corrupción, o sus apasionados mensajes a favor de los migrantes, los desposeídos, los descartados de siempre. Es un pontífice inquieto, preocupado por “un mundo en guerra” que no acepta estarlo y que tampoco visualiza sus consecuencias.

Las fuerzas conservadoras dentro y fuera del Vaticano están envalentonadas por el crecimiento de la derecha en Occidente e intentan golpearlo y desgastarlo en varios frentes. Y, dentro del pensamiento progresista, la agenda social no parece llenar las expectativas de cambio de una Iglesia que suma demasiados "pendientes" y soluciones complejas.

Desmintiendo el refrán, el Papa es profeta en su tierra, salvo por la compleja relación con Macri, del que mucho lo separa y poco lo acerca. Resulta difícil de entender que el líder mas valorado del planeta sea “ninguneado” por quienes hoy gobiernan. “No suma votos”, dijo alguna vez Duran Barba. Francisco no parece inmutarse. “Comienza haciendo lo que es necesario, después lo que es posible y de repente estarás haciendo lo imposible”. 

*Politóloga. Experta en medios, contenidos y comunicación.


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