La ciudad de La Calera vivió días de tensión debido a la creciente de los ríos que alimentan el dique San Roque, un fenómeno que afectó a diversos barrios y puso a prueba la capacidad de respuesta del municipio. Según detalló Lucas Larrosa, concejal, la situación se originó a partir de fuertes lluvias en la cuenca alta que hicieron que los afluentes San Antonio, Cabalango y Cosquín llegaran al límite de su capacidad.
“Se abrieron las dos válvulas del paredón del dique hasta un 100%, y junto con el agua que recibía el embalse, esto provocó que el río viniera de bote a bote, afectando principalmente a los vecinos que históricamente están más expuestos”, explicó Larrosa.

El concejal detalló que 28 familias fueron asistidas por el municipio, ofreciéndoles refugio en centros vecinales y provisiones como agua potable, ropa y frasadas. “Algunas familias optaron por autoevacuarse, dejando a alguien al cuidado de la casa para prevenir robos. Muchos de los afectados viven sobre la línea ribereña sin permisos formales, lo que aumenta su vulnerabilidad frente a estos eventos”, añadió.
Larrosa señaló que, además de la vulnerabilidad de los vecinos, la situación se agravó por la falta de coordinación de las autoridades responsables: “Se hace indispensable que se avise cuanto antes la apertura de las válvulas, para tener conocimiento y avisar a los vecinos. La tarea más ardua es juntarse con los vecinos que viven en la línea ribereña para avisarles".
Además, criticó el accionar del ministro de Desarrollo Sociall: “El reciente ministro Marcos Torres Lima, vino a La Calera supuestamente a visitar a los vecinos afectados, pero solo vino a sacarse fotos junto a Rodrigo y Facundo Rufeil, sin buscar conocer el relevamiento que hizo el municipio sobre las familias afectadas”.
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El funcionario destacó que la intervención municipal incluyó cortes preventivos de luz por parte de EPEC en zonas afectadas y un seguimiento constante a través del Comité de Emergencia, integrado por Bomberos, Policía y la Secretaría de Seguridad Ciudadana y Defensa Civil. “El comité de emergencia se activa siempre que hay sucesos climáticos o incendios. Tenemos relevadas todas las áreas de riesgo y se garantiza asistencia inmediata a quienes la necesiten”, explicó.
Entre los barrios más afectados, el concejal mencionó El Diquecito, Matadero y Las Flores. Pese a que no se reportaron daños estructurales graves, muchos vecinos sufrieron pérdidas de bienes domésticos como colchones y ropa. Además, organizaciones civiles como Corazones Solidarios colaboraron con la entrega de alimentos, ropa y calzado.
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El pronóstico climático es alentador, y según Larrosa, la situación tiende a estabilizarse si no se registran nuevas lluvias intensas. “El río ya bajó casi dos metros de su nivel máximo, y las familias están volviendo a sus hogares. Se monitorea permanentemente para evitar nuevas contingencias”, concluyó