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El comercio cordobés ve un mercado más previsible, pero advierte que la recuperación del consumo aún depende de salarios e impuestos

Desde Fedecom destacaron la desaceleración de la inflación y una mayor estabilidad económica. Sin embargo, señalaron que la reactivación de las ventas requerirá una mejora sostenida del poder adquisitivo y cambios en la estructura tributaria.

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Tras varios años marcados por la inflación acelerada, la volatilidad cambiaria y el encarecimiento del financiamiento, el sector comercial comienza a observar un escenario más estable. Sin embargo, la recuperación del consumo sigue siendo esquiva y las empresas advierten que la reactivación dependerá de una mejora sostenida del poder adquisitivo y de reformas estructurales que permitan recuperar competitividad.

Así lo planteó el presidente de Fedecom, Fausto Brandolin, quien describió el momento actual como una transición hacia un "mercado real", donde los precios vuelven a cumplir su función de referencia y las decisiones de compra responden más a las necesidades de los consumidores que a la incertidumbre económica.

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"Venimos de años en los que la inflación, el dólar y las tasas condicionaban todas las decisiones. Hoy empezamos a ver un mercado más ordenado, aunque todavía con niveles de consumo débiles", señaló.

Menos distorsiones, más previsibilidad

Desde el sector destacan que la desaceleración de la inflación y la estabilidad cambiaria generaron un cambio importante en la dinámica comercial.

Durante gran parte de 2024 y 2025, la incertidumbre sobre los precios futuros impulsaba comportamientos defensivos tanto de empresas como de consumidores. La reposición de mercadería se volvía compleja, los proveedores reducían plazos de pago y el acceso al financiamiento era cada vez más costoso.

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En ese contexto, muchas empresas debían afrontar tasas superiores al 250% anual para financiar capital de trabajo o cubrir descubiertos bancarios. Actualmente, los comerciantes observan una tendencia distinta. Los proveedores vuelven a ofrecer condiciones más extensas para la compra de mercadería y las tasas de interés muestran una trayectoria descendente, lo que reduce la presión financiera sobre las empresas. Sin embargo, Brandolin sostiene que la normalización macroeconómica por sí sola no garantiza una recuperación del consumo.

El salario, principal motor pendiente

Para el dirigente empresarial, el principal desafío sigue siendo la recomposición del ingreso de los hogares. Después de varios años de pérdida del poder adquisitivo, el consumo continúa mostrando señales de debilidad en numerosos rubros. Por eso, desde Fedecom consideran fundamental que las próximas negociaciones salariales permitan que los ingresos acompañen o superen la inflación. "La recuperación del comercio está directamente vinculada a la recuperación del salario real", afirmó.

A este factor se suma la situación financiera de muchas familias que aún arrastran deudas tomadas durante los períodos de tasas elevadas. Según el análisis del sector, la reducción del costo del crédito podría contribuir a aliviar esa carga y liberar recursos para el consumo.

La digitalización deja de ser una opción

Otro de los fenómenos que está redefiniendo la actividad comercial es la consolidación definitiva de los canales digitales. Para Brandolin, ya no existe una discusión sobre la conveniencia de vender online. La transformación tecnológica modificó de manera permanente los hábitos de compra y obligó a los comercios a desarrollar estrategias omnicanal.

Los negocios que muestran mejores resultados son aquellos que lograron integrar el local físico con una presencia digital eficiente, permitiendo al consumidor interactuar y comprar a través de distintos canales. En este nuevo escenario, la competitividad también se mide por la coherencia de precios. Mantener diferencias significativas entre una tienda física y una virtual resulta cada vez más difícil, ya que los consumidores comparan opciones en tiempo real y eligen la alternativa más conveniente.

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La digitalización también abre oportunidades para las empresas del interior. Gracias a las herramientas tecnológicas, comercios radicados en Córdoba pueden competir con marcas y cadenas de alcance nacional, siempre que logren escala operativa y eficiencia logística.

El reclamo por una reforma tributaria

Más allá de la evolución del consumo, el sector comercial insiste en que la competitividad continúa condicionada por la estructura tributaria. Brandolin considera que la presión fiscal y la superposición de impuestos siguen representando uno de los principales obstáculos para el desarrollo de las empresas.

Entre los puntos señalados figuran la necesidad de simplificar los sistemas de percepciones y retenciones, revisar el impuesto sobre los Ingresos Brutos y reducir la acumulación de tasas e impuestos que impactan sobre servicios y tarifas.

Desde la entidad sostienen que una reforma integral permitiría mejorar márgenes, fomentar inversiones y fortalecer la capacidad competitiva de los comercios frente a un mercado cada vez más exigente.

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El comercio minorista atraviesa una etapa de adaptación a un contexto económico diferente. La estabilización de variables macroeconómicas comienza a generar condiciones más favorables para la actividad, pero la recuperación todavía no logra consolidarse.

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Para Fedecom, el escenario actual ofrece mayor previsibilidad que en los últimos años, aunque el verdadero despegue dependerá de tres factores centrales: la recuperación del salario real, la mejora de las condiciones financieras para consumidores y empresas, y una reforma tributaria que reduzca las distorsiones que afectan la competitividad.

Mientras esos cambios se materializan, los comerciantes continúan apostando por la innovación, la digitalización y nuevas estrategias comerciales para sostener la actividad en un mercado que empieza a mostrar señales de estabilización, pero que aún está lejos de recuperar plenamente sus niveles históricos de consumo.