“Hoy nos llegó el mail de Presidencia. El Presidente, por problemas de agenda, no vendrá a Cosquín”. Con esa frase, Raúl Cardinalli desactiva de un golpe cualquier especulación política alrededor del Festival Nacional de Folklore. No hubo desplantes, ni gestos ocultos, ni lecturas entre líneas: la invitación existió y la respuesta fue formal. El resto, para el intendente, es ruido.
La grieta ya sobrevuela el verano cordobés y encontró en los festivales un nuevo territorio para proyectarse. “Festivales kukas” y “festivales libertarios” son etiquetas que circulan con liviandad y buscan más descalificar que explicar. Cardinalli las rechaza de plano. Se reconoce peronista, recuerda que integró listas con Daniel Scioli en 2015.

El año arrancó en los escenarios de Jesús María con un Javier Milei que necesita revalidar su capital simbólico, y demostrar que los votos eran todos del presidente. Fue un espaldarazo que marcó el punto más alto del festival. Cosquín, en cambio, transita otro camino.
En los próximos días, varios gobernadores —ninguno alineado con el Gobierno nacional— pasarán por la Plaza Próspero Molina para saludar y dejarse ver. Carlos Caserio es uno de los dirigentes que está trabajando para tener el gobernador de Buenos Aires en el escenario cordobés. El exsenador lo minimiza y aclara que son solo gestiones. Aunque su deseo, y el de varios, es que en la última luna, la novena, Axel Kicillof reciba la ovación de una plaza repleta. Difícil.

La noche inaugural estará la vicegobernadora de Córdoba Myriam Prunotto y el gobernador Santafecino Maximilano Pullaro. Su presencia es acompañar el tributo a la vida y obra del Brigadier Estanislao López (a 240 años de su nacimiento) y, también, para promocionar los Juegos Suramericanos que se celebrarán este año en Rosario. Se espera que en la próximas noches caminen por las calles coscoínas otros mandatarios como el tucumano Osvaldo Jaldo o Raúl Jalil (Catamarca) y hasta Gustavo Saénz (Salta).
Todos los caminos parecen llevar a una lectura política. Cardinalli es tajante: "Cosquin comenzó como una articulación público privada. El municipio para fomentar el turismo invitó a artistas y estos trajeron público que consumió y se alojó en los emprendimientos privados de la localidad".
¿Hay festivales libertarios y otros kukas en la provincia de Córdoba?
"No, de ninguna de ninguna manera. Yo soy peronista. Cuando te quieren ofender, te quieren menospreciar, te tratan de kuka. Puede haber festivales más amigables, más afines a sectores políticos. Pero te cuento que Néstor Kirchner que fue a Jesús María o el mismo Mauricio Macri, no vinieron a Cosquín. Nosotros lo invitamos al presidente. Y esta mañana me contestaron que por razones agenda el presidente de la nación no iba a poder estar en Cosquín. Así que el cuentito este de que haya festivales libertarios y kukas no existe".
¿La comisión de Cosquín permite los planteamientos políticos arriba del escenario?
"Históricamente acá, el micrófono nunca se le cortó a nadie. Mercedes Sosa, Horacio Guaraní les costó el exilio por las cosas que que decía o lo que hacían, pero aquí este a nadie se le apagó nunca el micrófono".
No hay grieta entre Jesús María y Cosquín...
"No, tenemos una excelente relación con la gente de Jesús María. Tenemos una relación como hace años no existía con "Fede" Zárate. Quienes quieren hacer de esto una arena política, están completamente equivocados. Somos los dos festivales más grandes de la provincia de Córdoba. Jesús María nació por una necesidad de de conseguir dinero para solventar la educación pública. Este es un festival a cielo abierto, que que nació por una necesidad económica del comercio. Hay unas 100.000 personas que caminan las calles de Coquin noche a noche, solamente 10.000 están dentro de la plaza. Entonces este es un festival donde el estado arriesga muchísimo en pos del bienestar del comercio".
Tecnología “en acción” en el Atahualpa Yupanqui
Cardinali puso el foco en la puesta técnica del escenario mayor. “Esto es tremendo. Vos no sabés lo que es el Atahualpa Yupanqui: la tecnología en acción, sonido y pantalla que le están poniendo. Yo me sorprendí. Nunca había visto una cosa así”, aseguró.
Para ilustrar ese salto de calidad, contó: “El otro día fui a una prueba de sonido y pusieron una voz que hablaba de la Pachamama y temblaba la tierra. La verdad que parecía que temblaban las butacas donde estaba”.
Según explicó, el equipo técnico que trabaja en Cosquín busca llevar el festival a estándares comparables con grandes eventos internacionales: “La gente que nos hace sonido e iluminación son esos tipos que disfrutan con lo que hacen. Evidentemente no lo hacen en forma gratuita, pero para ellos Cosquín es un desafío”, señaló.