En Luque, el crecimiento dejó de ser una consecuencia y pasó a ser una decisión política. Así lo plantea el intendente Diego Viano, que viene impulsando un esquema de ordenamiento territorial pensado a más de 20 años, con un objetivo claro: que la ciudad crezca, pero sin improvisación.
“Todo esto forma parte de un plan estratégico donde nos preguntamos hacia dónde tiene que crecer Luque, dónde ubicar las viviendas y dónde tienen que estar las empresas”, explica el jefe comunal. Bajo esa lógica, el municipio decidió intervenir de lleno en el acceso al suelo urbano, un mercado históricamente expulsivo para muchas familias.
El modelo que defiende Viano es público-privado, pero con fuerte conducción municipal. “El privado aporta la tierra, esas tierras pasan a nombre del municipio, el municipio lotea y le ofrece a la gente una alternativa mucho más económica de lo que había en el mercado”, resume. El impacto es concreto: terrenos que antes rondaban los 25 mil dólares hoy se ofrecen a 16 mil, con el 100% de los servicios incluidos.
“Estamos hablando de gas natural, cloacas, fibra óptica, todo”, subraya el intendente. Hasta ahora se vendieron 177 lotes, se habilitaron nuevas etapas y hay otros 110 financiados a diez años. Incluso personas que no tienen sueldo en blanco pueden acceder si cumplen con el compromiso de pago”.
Nuevo Parque Industrial en el horizonte
Pero el ordenamiento no se agota en lo habitacional. Viano insiste en que una ciudad que crece necesita separar funciones. Por eso, frente a la saturación del parque industrial actual, el municipio avanzó con un segundo Parque Industrial público-privado de 15 hectáreas, ubicado junto a la planta de Mabe (Dream).
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“La localización no es casual. Muchos proveedores tercerizados de Drean pueden desarrollarse ahí mismo”, explica. Y marca el principal diferencial: la energía.
“Tenemos asegurada la potencia eléctrica por más de 15 años para las empresas que se quieran radicar”, remarca. La afirmación no es menor en un contexto donde parques industriales de toda la provincia frenan proyectos por falta de capacidad energética. En Luque, esa variable ya está resuelta gracias a inversiones de la cooperativa local.
Ese factor ya empezó a generar interés de empresas de distintos rubros: alimenticias, metalmecánicas, servicios de refrigeración para grandes cadenas y fábricas de aberturas de aluminio. Algunas, incluso, proyectan mudarse desde el radio urbano al nuevo parque. “Eso nos va a ayudar a ordenarnos como comunidad. Es lo que buscamos”, señala Viano.
“Cuando la economía empieza a moverse, no hay tiempo para improvisar. Tenés que tener suelo, servicios, energía y planificación”, resume.