Mientras la política cordobesa mantiene sus frentes de conflicto abiertos, el gobierno de Martín Llaryora logró sentar al oficialismo y la oposición en una misma mesa para avanzar en la organización de la visita del Papa León XIV, prevista para el 10 de noviembre. Una señal institucional que busca mostrar el acontecimiento como propio de todos los cordobeses y no de un gobierno.
En medio del fuego cruzado que atraviesa a la política cordobesa, la visita de León XIV abrió una ventana de diálogo institucional. La administración Llaryora convocó a autoridades de los distintos bloques de la Legislatura para incorporarlas a la organización de la llegada del Santo Padre a territorio mediterráneo, en una mesa que tendrá continuidad con nuevas convocatorias.
El encuentro fue encabezado por el ministro de Vinculación y Gestión Institucional, Miguel Siciliano, junto al jefe del bloque oficialista, Facundo Torres. Por la oposición participaron el vicepresidente primero de la Cámara, Oscar Saliba, y el jefe de la bancada UCR, Matías Gvozdenovich. También estuvo presente la legisladora Viviana Martoccia, en representación del Frente Cívico.
De este modo, la agenda atravesada por la disputa entre oficialismo y oposición dio paso, al menos por un momento, a una lógica diferente: la organización de un acontecimiento que la provincia pretende colocar por encima de las diferencias partidarias y presentar como una cuestión de Estado para Córdoba.
“Desde el Gobierno provincial entendemos que la visita del Papa León XIV es un evento histórico que convocará a todos los cordobeses. Con ese mismo espíritu hemos convocado a referentes de la oposición”, explicó Siciliano.
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Una mesa ampliada
La gestión provincial ya viene trabajando en la preparación de la visita junto al gobierno nacional, la Municipalidad de Córdoba, la Iglesia y autoridades de la Santa Sede. Durante las últimas semanas se realizaron reuniones institucionales y recorridas técnicas para avanzar en la logística, la seguridad y la organización general.
En ese esquema, la incorporación de las autoridades legislativas apunta a ampliar la mesa de trabajo y darle un carácter plural. La intención oficial es sumar progresivamente a otros actores para que la organización represente al conjunto de la provincia.
León XIV llegará en su condición de jefe de Estado del Vaticano y máxima autoridad de la Iglesia Católica, lo que supone un operativo de seguridad acorde con la presencia de una personalidad internacional.
En ese contexto, Siciliano destacó la elección de Córdoba como destino de la visita. “Estamos orgullosos de saber que eligieron a Córdoba por lo que somos, por su infraestructura, por sus rutas, por su capacidad de organizar grandes eventos, porque somos una comunidad muy religiosa”, afirmó.

Sobre la reunión con la oposición, el ministro la calificó como “muy productiva” y destacó los aportes realizados. “Fue un acercamiento muy productivo, en donde se aportaron muchas ideas que suman para que todo resulte de la mejor manera y entre todos podamos estar a la altura de las circunstancias. Es bueno que desde el oficialismo y la oposición encontremos un punto de coincidencia para un hecho tan importante como lo es la visita del Papa León XIV”, señaló.
A su turno, Torres remarcó: “La importancia es trabajar en conjunto con todos los bloques políticos para estar a la altura de las circunstancias y que todos los cordobeses vivan esta visita como una verdadera fiesta”.
Voces opositoras
Desde el Frente Cívico, Martoccia valoró la convocatoria y remarcó el carácter institucional del acontecimiento. “Entendemos que es un hecho histórico del que va a ser huésped la provincia de Córdoba y todos tenemos que trabajar juntos para que salga lo mejor posible. Esto supera lo político, es una cuestión institucional de la provincia, en la que tenemos que participar todos y colaborar todos”, declaró a Perfil Córdoba.
La juecista consideró además “positiva y necesaria” la incorporación de la oposición para garantizar que el pueblo de Córdoba pueda disfrutar de la visita de León XIV.
En la misma línea se pronunció Saliba, quien agradeció la convocatoria y destacó que la mesa constituye una instancia de diálogo institucional. “Hay cuestiones que van más allá de la cosa política de todos los días”, planteó. “Agradecemos que nos llamen para sentarnos en esta mesa”, agregó.
El vicepresidente primero de la Legislatura remarcó que la convocatoria alcanza a las fuerzas políticas con representación institucional. “Esta mesa chica es la que va a ir organizando y convoca absolutamente a todas las fuerzas políticas, porque esto es de Córdoba, es de todos, no es solamente de un gobierno”, afirmó a este medio.
Para Saliba, además, “es importante que el Gobierno nos dé a los opositores la participación en un hecho trascendente para Córdoba como es la venida del Papa León XIV”.
Una cuestión de Estado
Gvozdenovich también puso el acento en el carácter institucional de la convocatoria y buscó despegarla de cualquier lectura partidaria. “La llegada del Papa es una cuestión de Estado y no de un gobierno”, aseguró el jefe de la bancada radical.
En ese sentido, agradeció la invitación de Siciliano para formar parte de la mesa de organización y anticipó el compromiso de la bancada radical. “Agradecemos la invitación del ministro Miguel Siciliano para formar parte de esta mesa de organización para la llegada del Santo Padre. Pondremos lo mejor de nosotros para que la visita sea histórica, tal como Córdoba se lo merece”, concluyó.
La coincidencia entre oficialismo y oposición no implica que las diferencias políticas hayan desaparecido. La agenda provincial mantiene abiertos sus frentes de disputa y cada espacio conserva sus posiciones frente al gobierno de Llaryora.
Sin embargo, la llegada de León XIV genera una pausa en esa lógica de confrontación. El dato político está en la decisión de la oposición de sentarse en la mesa convocada por el gobierno y en el intento del oficialismo de convertir esa participación en una señal de institucionalidad.
Frente a este escenario, la Provincia busca que la visita del Papa sea una construcción colectiva. La apuesta es que el 10 de noviembre Córdoba pueda exhibir, además de su capacidad logística, una fotografía política poco habitual de unidad ante un hecho histórico y trascendente para la provincia y la región.