El 2025 fue un año desafiante para Raulito, la tradicional empresa cordobesa de dulces, mermeladas y productos tomatados, que debió adaptarse a un escenario económico complejo marcado por la caída del consumo y la presión de los costos. Sin embargo, el balance que realiza la compañía es positivo en términos de aprendizaje, fortalecimiento interno y proyección a futuro.
“El 2025 fue un año de enorme aprendizaje y de adaptación. La combinación de una economía muy fría, una demanda retraída y costos todavía elevados nos obligó a repensar nuestra forma de trabajar”, explicó Cristian Ulloque, director de Raulito. En ese proceso, la empresa priorizó el diálogo con proveedores, distribuidores y supermercados para sostener la actividad y cuidar los puestos de trabajo.
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Según detalló Ulloque, uno de los principales logros del año fue el entendimiento colectivo alcanzado a lo largo de la cadena productiva. “Nadie buscó réditos individuales. Todos priorizamos sostener la actividad y cuidar las fuentes de trabajo”, afirmó, y agregó que ese consenso permitió mantener niveles estables de producción y evitar impactos que pusieran en riesgo la continuidad de la empresa.
Actualmente, Raulito comercializa una amplia línea de dulces y mermeladas con nueve sabores —entre ellos durazno, higo, zapallo y membrillo— en diferentes presentaciones, que van desde potes plásticos hasta bidones para uso gastronómico. A esto se suma una línea premium en frascos de vidrio y latas, productos en almíbar, dulce de leche y la denominada “Línea Roja”, con puré y tomate triturado.

En términos productivos, la empresa fabrica un equivalente a 10.000 potes diarios en su línea de mermeladas. Además, cuenta con una capacidad instalada mayor en la Línea Roja y en dulce de leche, lo que abre la puerta a un crecimiento futuro y a la exploración de nuevos mercados, especialmente internacionales.
Entre los principales desafíos del año, Ulloque mencionó la caída general de la demanda, la elevada presión impositiva y la falta de medidas concretas de acompañamiento a la industria nacional. “Fue el segundo año consecutivo de un fuerte enfriamiento económico”, señaló, y advirtió sobre el impacto de la apertura de importaciones y las reformas laborales y tributarias aún sin efectos visibles.
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Más allá del contexto, el director de Raulito destacó el fuerte vínculo que la marca mantiene con la comunidad local, al que definió como “nuestro mayor capital”. “Representamos valores familiares, a los abuelos, al trabajo y al esfuerzo. Ese vínculo emocional es todo para nosotros y lo cuidamos todos los días”, expresó, al tiempo que remarcó el afecto que reciben en redes sociales y comercios, muchas veces de manera orgánica.
De cara a 2026, la empresa espera señales claras de reactivación económica y anunció un proyecto clave para su desarrollo: la construcción de una nueva planta industrial en el Ecoparque, sobre la ruta nacional 19. “Es un proyecto estratégico que nos permitirá aumentar la capacidad productiva, mejorar procesos y preparar la empresa para los próximos años”, adelantó Ulloque. La intención es que la planta esté operativa en un plazo estimado de 24 meses.
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Fundada en 1956, Raulito se prepara para celebrar sus 70 años como una de las marcas emblemáticas de Córdoba. “Ser una pyme cordobesa hoy es un orgullo enorme. Cada pote que sale de nuestra planta lleva un pedacito de nuestra historia, de nuestra gente y de la provincia que nos vio nacer”, concluyó Ulloque.