El Informe de Coyuntura de enero 2026 del Centro de Estudios Económicos y Sociales Scalabrini Ortiz (CESO) plantea que, a dos años del inicio del actual gobierno, la economía argentina exhibe un crecimiento fragmentado, con ganadores claramente identificados y perdedores que no logran revertir su deterioro, aun en un contexto de desaceleración inflacionaria.
¿Qué pasará con la economía? El “trade off” 2026-2027
Según el CESO, la baja de la inflación no se tradujo en una mejora generalizada del entramado productivo ni del frente social, sino que consolidó un esquema de expansión en “dos tiempos”: por un lado, sectores concentrados, exportadores y regulados; por el otro, actividades intensivas en empleo y orientadas al mercado interno que continúan en retroceso.

Sectores que ganan: exportadores, energía y actividades reguladas
Entre los sectores ganadores, el informe destaca a las actividades primarias exportadoras y reguladas, que mostraron un desempeño positivo incluso en un contexto de apreciación cambiaria.
- Agricultura: creció +17,1% entre 2024 y 2025, impulsada por mejores condiciones climáticas y un esquema impositivo más favorable.
- Minas y Canteras: avanzó +16,1%, traccionada por la maduración de inversiones previas y un marco regulatorio más amigable, en particular a partir del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI).
El informe señala que este bloque de sectores concentra buena parte del crecimiento del PBI y de la generación de divisas, aunque con bajo impacto directo sobre el empleo masivo.
Sectores que pierden: mercado interno y empleo intensivo
En contraste, el CESO advierte un fuerte deterioro en los sectores orientados al mercado interno y con alta intensidad laboral. En el promedio 2024–2025 respecto de 2022–2023, los retrocesos fueron significativos:
- Construcción: caída de 15,8%, afectada principalmente por el freno a la obra pública.
- Industria manufacturera: baja de 10,3%, golpeada por la apreciación cambiaria y la apertura importadora.
- Comercio: retroceso de 6,1%, en un contexto de debilidad del consumo y mayor competencia del comercio electrónico.
El informe subraya que este conjunto de sectores explica gran parte de la pérdida de empleo registrado y del deterioro del tejido productivo local.

Precios relativos: ganan los servicios, pierde el consumo masivo
El CESO también pone el foco en la recomposición de precios relativos, que favoreció a los servicios regulados en detrimento de los bienes de consumo masivo.
Entre noviembre de 2023 y noviembre de 2025, los mayores aumentos reales se dieron en:
Vivienda, Agua, Electricidad y Gas: +71%
Educación: +47%
Comunicación: +34%
En sentido contrario, quedaron rezagados:
Alimentos: -10%
Indumentaria: -24%
Equipamiento del hogar: -22%
Esta dinámica refleja, según el informe, la debilidad del consumo interno y el impacto de la competencia de productos importados.
Empleo: caída del trabajo registrado y avance de la informalidad
El deterioro productivo tuvo un correlato directo en el mercado laboral. Entre noviembre de 2023 y septiembre de 2025, el empleo registrado cayó con fuerza en:
- Construcción: -50.800 puestos
- Industria: -46.100 puestos
Las provincias más afectadas fueron Buenos Aires (-53.000), CABA (-29.300), Córdoba (-10.600) y Santa Fe (-10.400). En contraste, Neuquén mostró un crecimiento de +4.400 empleos, asociado al auge energético.

El CESO señala que el nivel de empleo total se sostiene fundamentalmente por la expansión de la informalidad, con más de 300.000 trabajadores informales adicionales en los últimos dos años.
Jubilaciones: advierten que el cambio de fórmula implicó una pérdida real de 27,4% en los haberes
Por último, el informe remarca que el ajuste fiscal se concentró en el gasto social, la inversión y las provincias. Entre 2023 y 2025, se registraron recortes de magnitud:
Gasto de capital: -79,7%
Transferencias a provincias: -64%
Subsidios económicos: -54,2%
Universidades: -40%
Salarios públicos: -30%
Por su peso en el presupuesto, el informe señala que las prestaciones sociales explican el 26% del ajuste total, con jubilados y pensionados como principal variable de ajuste.
En particular, los jubilados que cobran la mínima acumulan una pérdida real del 8% entre noviembre de 2023 y diciembre de 2025, agravada por el congelamiento del bono en $70.000, que afecta a más de 4 millones de beneficiarios.
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